Será que para el siglo 22 no nos ha dado por desbaratar el globo y aún existirá la especie humana en un planeta donde hay cerca de 25.000 ojivas nucleares, y el 90% las poseen los gringos y los rusos?, o será que de pronto ha disminuido el hambre y la pobreza, y la tierra estará mejor cuidada? será que lo que queremos dejar es un mejor planeta o unos mejores hijos para este planeta?, Bueno, supongamos que todo lo que se almacene virtualmente se pierda, le entre un virus, se pierdan las carpetas con los miles y miles de fotografías, con los mapas y demás testimonios de esta época, entonces qué guardaríamos en la urna centenaria?
Casi todos los libros e información se guardarán en las bibliotecas, en colecciones y centros de documentación, que son despensas de conocimiento y tal vez le mostrarán a los androides futuros lo sucedido por estos días y la forma como hemos tenido que sobrevivir y también morir.
Teniendo en cuenta que la urna es una pequeña caja de seguridad, no un container, he aquí algunas sugerencias de lo que se puede incluir en la urna bogotana:
Las fórmulas médicas del POS, para que tengan idea de las medicinas que entrega nuestro maravilloso sistema de salud, y todas las peripecias que nos tocaba hacer para mantenernos vivos.
Las tarjetas de puntos de los supermercados, para que se hagan a una idea de cómo nos hemos obsesionado con ser consumidores obsesivos y clientes cautivos fácilmente manipulados por los medios.
La clasificación de las especies animales que existen ahora, con fotografía y todo, para saber a cuántas habremos exterminado, cuántas nos hemos llevado por delante y cuántas quedarán para ese entonces
El mapa de rutas del trasmilenio para que comparen si dentro de cien años se han terminado las fases dos y tres.
El plano del Barrio Santafé, con su zona de tolerancia
Las estadísticas de los “falsos positivos”, y la memoria de los hechos, para que el paso del tiempo no borre impunemente los hechos y sus huellas.
También le podemos incluir un inventario de los oficios ingeniosos e inusuales a los que toca recurrir para ganarse la vida, las boletas de entrada a diversos espectáculos, la programación del Festival de Teatro (
Para la urna de Quibdó primero hay que pensar en manos de quién se deja la llave. Se sugiere que tenga forma de amplificador de sonido (bafle). Pueden legarse valiosos documentos como el directorio telefónico, el mapa de los huecos de las calles de Quibdó, las revistas de ventas de Esika y Ebel, por ejemplo; los carteles de las fiestas de San Pacho, la receta de la balsámica, una etiqueta del aguardiente Platino, el listado de los hijos ilustres de Quibdó (para que la historia no los olvide), la letra de “Todo a mil”, los recibos de Dispac, Aguas del Atrato y Telefónica, un ejemplar del Chocófilo y del Visor, y la carta del menú de La Paila de la Abuela.
También se puede incluir un inventario fotográfico de La Alameda, de la Universidad, y de la plaza de mercado; m
Sus comentarios los pueden enviar a megaspar@hotmail.com
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