viernes, 29 de abril de 2011

QUIBDÓ, ENTRAÑABLEMENTE MORENA

 Por estos días cumplo dos años de estar viniendo a Quibdó. Al comienzo tuve una percepción de la ciudad y sus gentes, que en altísimo porcentaje sigue siendo la misma; en muy pocas cosas tendré que retractarme o modificar mis apreciaciones. Lo que me sugería la ciudad es básicamente lo mismo visualizo ahora.


El sol de la tarde

Es apenas obvio que se presenten algunos cambios en la ciudad, las obras han avanzado, el centro presenta un aspecto menos caótico, a pesar de que el manejo de las basuras es caótico; la proliferación de las motos y el despelote del tráfico siguen ocasionando un profundo malestar. Pero ante todo se vé una ciudad que no brinda oportunidades de trabajo a sus pobladores, sigo sin entender cómo sobreviven tantas familias que no tienen trabajo estable, ni ingresos que les permitan asumir la vida de una forma mínimamente decorosa. Creo que las personas que habitan en Quibdó no cuadran dentro del esquema de funcionamiento que las administraciones han tomado como referente para “reorganizar” la ciudad; su historia, su economía, su sociedad, son distintas a las que le sirven de referencia, por eso su organización territorial, sus espacios urbanos, su vida urbana es también diferente. Si hay algo que me ha llamado la atención es que en Quibdó coexisten una formas de ordenamiento de los espacios urbanos acordes con la cultura afro, y que se están tratando de desdibujar, así como los lugares de encuentro; ese aparente desorden le marca una identidad característica y particular, ojalá que a nombre de la modernidad no se pierda el bullicio de sus gentes y su prolífica paleta de colores.


Mirando rio abajo
Conozco un poco más la ciudad, he encontrado algunas formas de ocupar el tiempo libre, como asistir a cineclubes y eventos culturales; se han abierto unos pocos espacios para comer diferente y algunos bares donde es posible saborear un coctel, sin embargo no aparece una librería, una galería de arte o un lugar donde de manera continua se acceda a programaciones culturales. Una de las formas de medir la calidad de vida de una ciudad es la oferta de posibilidades para que sus habitantes disfruten de las horas de ocio, esto no implica estar en contra de las amenas tardes de jugarretas de cartas o dominó, ni tampoco del fértil ejercicio de una siesta acompañados, o de las ardientes horas de regguetón y cercanía, ni del placer de ver correr las aguas del Atrato desde un malecón que ilumina una luna coqueta y cómplice.

Igual que antes, en los corrillos se habla de sucesos de corrupción, de detenciones, de fortunas alcanzadas gracias a la impunidad y a hábiles y oscuras maniobras; se habla de las personas que están en la cárcel, de los grandes problemas del departamento como la minería ilegal, de las presión por las tierras de las comunidades indígenas y de los consejos comunitarios, de los grandes agronegocios, de la presencia permanente de todo tipo de grupos armados y de tantos problemas que aquejan estas tierras del pacífico, de las víctimas del invierno, de los desplazamientos…. Nada de lo fundamental ni de lo traumático ha encontrado aún solución.

Desde el atrio de la catedral

Hoy puedo decir que tengo algunos pocos amigos chocoanos, -pocos pero exelentes (sic)- que han tenido la paciencia de mostrarme las bondades de estas tierra, he aprendido un poco más de su cultura y he procurado desentrañar sus sutiles encantos, su musicalidad, las agradables veladas con gentes de muchos lugares que confluímos en estas tierras.. Me he acostumbrado a andar siempre con paraguas, a vivir justo con lo que apenas necesito, y aunque extraño lo que dejo en lejanía, es una oportunidad para respetar y asimilar otras formas de coexistencia y de relacionamiento, para agradecer la hospitalidad, para arrinconar los desaires o lo que no comparto, esta es una tierra sazonada con afectos, relajada, dulce y entrañablemente morena.

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lunes, 11 de abril de 2011

ME EQUIVOQUE CONTIGO…. ALEGORÍA DE LA CANCION RANCHERA

Un buen amigo que detestaba las rancheras, salió una madrugada de un bar en Chapinero, con tan mala fortuna que fue atropellado por una furgoneta llena de mariachis, esa ironía es como la venganza del mariachi, afortunadamente sobrevivió y al hospital fueron los mismos mariachis que le embistieron, a llevarle serenata!!!!

Debo reconocer que las rancheras no me gustaban. Me han parecido unas canciones que hacen apología de que la justicia la tenemos que hacer por nuestra propia mano; de hecho, el referente que tenemos de la popularidad del género está asociado a los corridos de la revolución mexicana, a la construcción y reacomodamiento de una nación que exigió una nueva redistribución de la tierra y del poder. Los corridos son crónicas, las rancheras son canciones de origen campesino que nos hablan del amor, de los paisajes, de la vida.

Mariachis
En la indumentaria de los mariachis son familiares las cananas y el revólver, por eso no es extraño que los corridos norteños que tienen tanta afinidad y cercanía con la canción ranchera, sean preferidos, entre otros, por bandoleros y personas al margen de la ley, y muchas de sus temáticas hagan apología de sus escabrosas peripecias;  en un país de raíces campesinas, como el nuestro no es extraño que en las cantinas tengan tanta acogida las rancheras, sus visitantes son en buena medida protagonistas de los sucesos de territorios en conflicto, personas que en esas condiciones también sienten arraigo o desarraigo, que añoran a sus padres, que sufren por sus hijos, que se enamoran y desenamoran, que sufren traiciones y a quienes también les duele el alma. 

Y sus letras dejan entrever que detrás de tanta coraza ruda, existen parajes donde se descubre toda nuestra fragilidad. La vistosidad de la puesta en escena con charros de sombrerotes, guitarrones, violines y trompetas, entre copas y botellas de tequila, es capaz de contagiarnos de valor y de agresiva ternura para mostrarnos que indiscutiblemente estamos entreabriendo las puertas de la derrota. Las rancheras son de alguna manera la apología de lo quisimos alcanzar y no pudimos, son poesía popular que expresa la melancolía de un pueblo que se resiste a aceptar su destino. Tienen la picardía y el sentido del humor que mitiga dolores, por eso se nos clavan en el alma.

A pesar de haber escuchado rancheras desde mi niñez, las consideraba de corte vulgar y agresivo, concepto que gracias a Serrat, a Joaquín Sabina y al gusto por departir con algunos entrañables amigos, tuve que revaluar; desde entonces disfruto a Chavela Vargas, que es como estar sintiendo la cercanía de la soledad y la sombra de Pedro Páramo. Redescubrí las películas del indio Fernández, de Pedro Infante y de la doña María Félix, a Jorge Negrete, a Miguel Aceves Mejía, el lamento de Cuco Sánchez, a Lola Beltrán, a Amparo Ochoa, a Javier Solís y al gran José Alfredo… creo que sin él la ranchera no habría llegado al pedestal donde está; el pueblo mexicano y todos los que escuchamos sus canciones le rendimos el máximo tributo, por su vida, por “el Jinete”, por cada historia suya contada en tres minutos.

El inmenso colorido del folclor mexicano, todo su universo mítico continúan estando presentes en las voces de Lila Downs, Rocío Durcal, Vicente Fernández, Astrid Haddad, en los boleros rancheros, en las versiones de Maná y de todos aquellos que aún sin mayor éxito se atreven a cantar sus memorables temas. Por eso, cada vez que visito un apartado lugar de nuestra geografía y estremece el aire una ranchera, o cuando me encuentro a solas no puedo dejar de sentir la tentación de volver a escuchar “Corazón, corazón, no me quieras matar, corazón….”

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jueves, 31 de marzo de 2011

EN BUSCA DE LA MEDIANOCHE - NATHALIE HANDAL

Él besó mis labios a la medianoche
Yo lo dejé
Él me quitó la blusa
Yo lo dejé
Él me quitó el brassiere
y tocó mi seno
Yo lo dejé
Él me quitó los pantalones
Yo lo dejé
Me quitó mis prendas íntimas
y me miró, de pie
en este cuarto extraño, oscuro
blanco y negro.
…Yo lo dejé
Una pequeña luz se desvaneció
en la ventana
vi brevemente
la ciudad donde vivimos,
pero no conocemos…

Luego él se equivoca
al pronunciar mi nombre
y yo lo detengo…
Le pregunto si alguna vez
ha sido exiliado o encarcelado
si alguna vez ha enviado
cartas a una mujer antes
amada pero que jamás
habrá de ver otra vez
si piensa que puede regresar
a una amante aún si
el amor ya no fuera posible
la segunda vez,
le pregunto si acaso
había asaltado una pequeña tienda de víveres
o robado pan de un campesino,
o si acaso había cruzado
los mares, costas y montañas
aún incapaz
de llegar…

Él responde:
En mi país, no pronuncié
mi nombre correctamente
y entonces fui torturado,
en la línea del enemigo, no pronuncié
mi nombre correctamente
y fui exiliado
al llegar, no pronuncié
mi nombre correctamente
y me dieron nuevos documentos…
Ya ves. Un corazón que busca la medianoche
es solo un corazón, todo lo demás es igual,
excepto lo que espera el otro …

En el festival de poesía de Africa en 2007
 Nathalie Handal es una excelente poeta que nace en Haití (1969), de sangre palestina y libanesa, nos transmite en su palabra  las huellas  desencanto, del desarraigo y del exilio.  Una poesía que está atravesada por los conflictos de nuestra época, que nos muestra las marcas de las garras del dolor en lo más íntimo de nuestra esencia. Dá gusto descubrir estos poemas que nos hacen mirar hacia adentro, que son vigentes, que nos hacen indagar sobre los sentimientos en momentos de conflicto.


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Manual de supervivencia a las motos en Quibdó

Estamos confundidos, en realidad no tenemos idea de la real dimensión de lo que pasa en las centrales nucleares del Japón, y eso que nos estamos familiarizando con términos como “fusión del núcleo de reactores”, isótopo radiactivo Yodo-131, o cuál es la diferencia entre si desmantelan Fukushima o le ponen un “sarcófago”. Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre los niveles de riesgo y se especula con cifras de que las aguas del océano contienen niveles de radiación 4.000 veces más de las normales, etc. Creemos que porque estamos “lejos” esto no nos va a afectar, esperemos que no; es esta una alerta sobre los graves riesgos de las centrales de energía nuclear y las desastrosas consecuencias que se nos pueden venir encima.

Antiguo hospital de Quibdó
En Quibdó, en cambio, hay otros riesgos de perecer, también traídos desde el lejano oriente: las motocicletas. Hace unos pocos días un polémico sacerdote, periodista, “chocófilo” crítico mordaz de la política regional, fue atropellado por un aparato de estos, que le causó la muerte. Se estima que en esta ciudad hay casi treinta mil motos, y el número sigue creciendo, el sueño de todo joven es estar elegante, bailar reggetón y tener su “nalga” y su moto. Una forma de rebusque es rapimotiando, o sea utilizando este medio como vehículo de servicio público. A pesar de que se han mejorado algunas vías en el centro de Quibdó, la proliferación de motos es tanta, que se vive una congestión permanente. No existen zonas de parqueo, la reglamentación es muy laxa, las motos son muy baratas…. De noche las calles se convierten en pistas donde transitan a lo que les dá el tacómetro.

Pareciera que no existieran personas en situación de discapacidad, por lo menos para la administración municipal. En los andenes no se construyen rampas, seguramente para evitar que sean utilizadas para por los motociclistas; cada peatón es una víctima potencial, y un buen porcentaje de motociclistas son agresores, a algunos parece que la licencia de conducción les hubiera salido entre un pastel premiado.

Mientras se destruye lo poco que tiene Quibdó de patrimonio arquitectónico para levantar sitios de rumba que cobran cover de cien mil pesos para asistir a sus shows, la ciudad tiene el más alto índice de desempleo del país, algo así como el 23%, y eso que la mayoría de quienes trabajan lo hacen en el sector informal. Parece que al fin hay un nuevo carro de bomberos, el problema de las basuras sigue ahí, con el pobre Río Atrato como la principal víctima de la poca conciencia de las gentes sobre el daño que le causan. No se puede desconocer la globalización de la tecnología, en esta región sí es cierto que aunque no haya cobertura de servicios básicos, la gran mayoría posee teléfonos celulares, se instalan salas de internet hasta en los barrios más apartados, se están formado “ciudadanos digitales”, “nativos virtuales”, y cada vez se descuida más la formación de ciudadanos reales, con criterios básicos de convivencia, que asuman sus derechos y sus deberes como habitantes urbanos. Esto también es atención diferencial, esto también es la construcción de una ciudad más amable.

Unas orientaciones para no ser atropellado por una moto en Quibdó pueden ser:
Abstenerse de salir a la calle, salvo que sea una necesidad muy urgente.
Llevar el trabajo a la casa.
Evitar cruzar la calle 24, la carrera 6a, la 7a, la 1a, o la calle 30, o en Medrano, o en Jardín, o en la vía al aeropuero....
Cada vez que por necesidad tenga que cruzar, mire bien para ambos lados de la vía.
Si utiliza rapimoto, saber en qué condiciones se encuentra el aparato, si está bien de frenos, si tiene espejos retrovisores, si el piloto no está de mal genio o "enguayabao",
A esto, llevar a la mano el plano de los principales huecos y obstáculos de las vías de la ciudad.
Lo del casco obligatorio, imposible: habría que esterilizarlo después de que lo utilice el pasajero anterior, y con este calor, ni modos.
Conocerse de memoria la ubicación de todos los "policías acostados".

Como en muchas partes no existe señalización, estamos en mora de que se publique el "Manual de supervivencia a las motos en la ciudad de Quibdó", lástima que el Padre Gaitán y tantos atropellados no lo conocieron.....

Entrada con leones antiguo hospital de Quibdó

Si está de suerte puede llegar ileso al final del recorrido, no si antes haber vivido una experiencia parecida al deporte extremo.

Esta es la mirada de un observador encantado con una ciudad que le presenta una serie de atractivos, ojalá que el caos de la movilidad pueda ser controlado. Si bien es cierto que en estos últimos días se presentan hechos violentos que alteran el orden público del departamento y de Quibdó, es responsabilidad de los habitantes de la ciudad no “echar más leña al fuego” y por lo menos intentar regularse en la movilidad. Que las motos y los motociclistas no sean considerados el azote más peligroso de la ciudad.

Maravillas de la naturaleza (chocoana)
 
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martes, 22 de marzo de 2011

APUNTES DEL DIARIO DE CAMPO

Permanecer en un lugar diferente al sitio que consideramos nuestro hogar implica de por sí un mayor acercamiento con la soledad. Cuando ese espacio al que consideramos territorio de afectos no está, o está lejano, innegablemente se siente la huella del vacío.

Hogar es el espacio al cual siempre queremos regresar, eso no implica que sea inamovible, que no podamos trasladarlo, compartirlo o reinventarlo; cada sitio tiene su propia identidad, lleva anclado el tatuaje de su geografía y mutuamente nos vamos modelando. Y en la lejanía aparece la extrañeza, ese sentimiento que evidencia las ausencias y denota las carencias, que nos musita que estamos incompletos. 
Niños Embera

Cada experiencia vivida durante los viajes y las ausencias, nutre nuestros sentidos y agudiza las percepciones, nos estimula a discernir, a reflexionar. El aprendizaje continuo con personas de idiosincrasias diferentes nos vá mostrando que tenemos mucho en común y, sin embargo, nos confronta sobre cuál es el compromiso o el arraigo que podamos sentir allí donde vayamos. ¿Será que somos viajeros o turistas? O tal vez contemplemos la posibilidad de asumir esos lugares con mayor apropiación y programar estadías más duraderas.

A veces llegamos de paso a ciertos lugares, que por más que nos cautiven, continúan siendo eso: de paso, de allí, a la menor escaramuza, quisiéramos “batirnos en retirada”. Existen otros en donde asumimos que, si bien no somos necesarios, podemos aportar nuestro concurso a que se avance en algo, y esto implica a veces desaprender y entender de formas más respetuosas las dinámicas de los lugares a donde llegamos; aún cuando tengamos la intención de hacer las cosas “bien”, no siempre estamos acertando. Además nuestra presencia en estos escenarios está en buena parte condicionada por los compromisos laborales que de hecho hacen que percibamos una retribución, o un salario.

¿Se compensan los esfuerzos entre lo que recibimos y lo que dejamos? Creo que esa es la pregunta que me lleva a hacer esta reflexión, y a la cual no creo tener respuesta. Naturalmente dispongo de mucho más tiempo para estar conmigo, eso me ha permitido conocerme un poco mejor; evoco continuamente momentos del pasado, que pasan como una película que ya no puede ser alterada, la observo como un espectador. Tengo una mejor idea de lo que extraño y de quienes me extrañan, eso es inmensamente alentador. Gracias al Internet, al compu y al celular se mantiene la comunicación, que si no es cercanía, por lo menos nos permite hacemos a la idea que la amistad y el afecto pueden ser virtuales.

Procuro disfrutar lo que hago, trato de aprovechar los instantes tratando de minimizar los contratiempos y lo que pueda causarme molestia; todos los días algo me hace sentir que soy un extraño, y también existe un aliciente para permanecer, es como lanzar los dados, es un acertijo. No sé si esa incertidumbre pueda ser edificante. La magia se mantiene mientras exista lo novedoso, lo que nos pueda sorprender, cuando se pierde, lo más prudente es observar el horizonte y dejar que despliegue sus arreboles de seducción. ¿Hasta qué tanto uno le importa al resto? Lo cierto es que la vida nos pertenece, que somos artífices, en buena parte, de lo que nos pueda suceder más adelante; ese es nuestro acto de responsabilidad, y en estos momentos de diálogo con nosotros mismos podremos por lo menos calibrar la brújula para continuar navegando.

René Margritte
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Canción de la Vida Profunda

El hombre es una cosa vana, variable y ondeante...
MONTAIGNE

Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar...
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonría...
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar...

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en Abril el campo, que tiembla de pasión;
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de obscuro pedernal;
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
-¡niñez en el crepúsculo! ¡lagunas de zafir!-
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
¡y hasta las propias penas! nos hacen sonreír...

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer;
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar:
el alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.

Mas hay también ¡oh Tierra! un día... un día... un día
en que levamos anclas para jamás volver;
un día en que discurren vientos ineluctables...
¡Un día en que ya nadie nos puede retener!

Porfirio Barba Jacob, 1883-1942

Vuelvo a leer este poema del colombiano Porfirio barba jacob y lo encuentro existencial, espléndidamente delirante y substancial en ciertos momentos de intimidad!!!!

martes, 15 de marzo de 2011

¡¡CÓMO CAMBIAN LOS TIEMPOS!!


De Gaturro

¡¡Cómo cambian los tiempos!!
antes teníamos barra de amigos,
charlas en la esquina, reuniones en bares,
cafés literarios, happenings,
íbamos al cine, nos juntábamos a
ver fotos, a comer, tomar algo,
discutir, perder el tiempo
alegremente...

Ahora
tenemos
un blog...

 Una caricatura muy oportuna!!!!

LAS LECCIONES DEL TSUNAMI

Queda claro que basta un estornudo de nuestra madre tierra para desestabilizar el mundo que hemos tratado de acomodar. Yo no sé de dónde hemos sacado que nosotros somos los salvadores del planeta; nos endilgamos atributos como salvadores de almas, o de redentores de la naturaleza, cuando este milenario globo puede reinventarse, deshacerse de cuanto ser vivo se le antoje y acomodar a su capricho su geografía. Como estamos distantes, creemos que no nos tocará en algún momento; Son Chile, Haití, Indonesia, Nueva Orleans, espejos de las hecatombes posibles. Antes fueron la Atlántida, Pompeya y tantas otras…. Aquí estamos viviendo la ola invernal, que es algo así como un Tsunami lento que va asolando nuestro mapa.

Dicen que la tierra tiene algo así como cinco mil millones de años y que es un planeta joven, por lo tanto nuestra incómoda presencia no logrará controlar sus impulsos juveniles; aún no estamos en capacidad de predecir temblores o maremotos, y sociedades tan organizadas como la japonesa, a pesar de haber previsto las consecuencias de un eventual movimiento, se quedaron cortas en sus estrategias de contingencia. Así no se presenten saqueos, sobreviene la escasez de alimentos y de agua potable, y el dinero para adquirirlos y los seguros que toman estas sociedades “previsivas”, no tienen validez frente al peligro de perder la vida.

Atardecer en el Atrato

Por internet y en las pantallas estamos viviendo la magnitud de la catástrofe, sumada al grave riesgo de que esas plantas nucleares como la de Fukushima se agrieten, exploten y generen esas ondas de radiación, nefastas para nuestra supervivencia (hay que hacer memoria y recordar lo que pasó en Chernobyl). La noticia nos ha llegado minutos después del suceso y la seguimos como si fuera una serie de televisión, -a lo mejor sacando de la nevera un emparedado y una gaseosa-. El riesgo es que adulteren las noticias, se minimicen los impactos de la tragedia y oculten la magnitud del siniestro. ¿Qué pasa con los tambores de residuos radiactivos contiguos a las plantas colapsadas? Y ahí en los países desarrollados existen miles de plantas de energía nuclear que son vulnerables no solamente a las fallas humanas, sino a eventos como el que vivió Japón hace unos pocos días. Esto nos muestra un aspecto desolador: los habitantes del mundo estamos a merced de los embates de la naturaleza, y absolutamente indefensos frente a los peligros de los reactores, ojivas, plantas termonucleares, bombas atómicas y desechos radiactivos que los magnates nucleares han sembrado para consolidar su hegemonía.

Después de esto el panorama es desalentador. El bienestar relativo sucumbe en minutos, creo que podemos resignarnos a los caprichos de la naturaleza, pero ¿frente a las amenazas nucleares?, ya son varias alertas sobre lo que puede pasar, y sin embargo, la opinión no despierta de su letargo. Esto no es solo de atención a las víctimas!!! Es prevenir que se presenten víctimas!!!!!
Que sirva esto para que se revisen las expectativas mineras en nuestro país que –entre otros- contemplan la explotación de minerales radiactivos; podemos estar propiciando un boomerang. Como casi siempre nosotros, los países en vías de desarrollo llevamos las de perder, estamos destinados a ser los receptores de los desechos que producen las superpotencias.

Por ahora les dejo la imagen de un atardecer sin contaminación.

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Tardes de malecón

martes, 8 de marzo de 2011

Amparo Ochoa - Mujer

EL DÍA DE LA MUJER: UN DÍA PARA CELEBRAR Y TAMBIÉN PARA REIVINDICAR!!!

Hoy celebramos el día internacional de la mujer. ¿ porqué hoy? Fué en esta fecha que en 1857 un grupo de mujeres obreras de Nueva York, protestaron exigiendo mejores condiciones laborales (solo diez horas diarias de trabajo!!!!), naturalmente fueron reprimidas por la policía. Fue una lucha constante por evitar la explotación de las migrantes, la no explotación infantil y el derecho a ejercer el voto.


Llegar a reconocer que los derechos de la mujer son parte inalienable, integrante e indivisible de los Derechos humanos universales ha sido una larga historia de desencantos, desencuentros y conquistas. Es hacer memoria y mantener la historia viva de sus protagonistas, y también el reconocimiento a miles de mujeres que desde diferentes rincones del planeta trabajan por consolidar la plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural y la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo.

Hoy se hace un reconocimiento a las mujeres víctimas de los atropellos, y de políticas de Estados que usualmente son fuertes con los débiles y débiles con los poderosos, pero principalmente a las mujeres que se destacan por su capacidad de soñar mejores futuros, por las mujeres creadoras y creativas, por aquellas que nos conmueven con su inmensa capacidad de acción y de compromiso, y muestran caminos que las alejan de los estereotipos de las mujeres como objetos manipulables.

Son las mujeres que piensan, que más allá de su apariencia física asumen la vida de forma inteligente, las que evitarán que en un tiempo cercano otras mujeres tengan que ganarse el sustento en situaciones de opresión o ser contratadas para dejarse golpear en un programa de televisión, por ejemplo. Son las constructoras de la dignidad y de un relacionamiento más armónico con nosotros, sus tradicionales contrincantes.

Si citáramos mujeres que construyen, la lista sería interminable, creo que ante todo las mujeres tienen el deber de reconocer a quienes derriban barreras de discriminación, y se destacan en ámbitos de privilegio en la investigación, la ciencia, en el arte, la literatura, la creación musical; ellas son sus protagonistas; de ahí la importancia de otorgarles el lugar que necesitan para continuar su labor pionera en el reacomodamiento de esta sociedad.

Las imágenes corresponden a obras de cuatro destacadas artistas colombianas contemporáneas: Beatríz González, Maria Fernanda Cardozo, Doris Salcedo y Johanna Calle.

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domingo, 27 de febrero de 2011

LAS LIBRERÍAS: ELOGIO Y CONDENA

La primera imagen que trae a la memoria una librería es aquel lugar de la avenida Jiménez con carrera octava, en pleno centro de Bogotá, en donde funcionaba la librería Buchholz, un edifico de siete pisos atiborrado de libros, que se veían desde la calle y que yo siendo muy niño, de la mano de mi padre observaba atónito, de pié mirando hacia arriba, al lado de un kiosko que tenía la forma de un molino de viento y en donde comprábamos las revistas Billiken y El Gráfico, de Argentina. Hubo un tiempo en el que visitar las excelentes librerías de Bogotá se convirtió en un exquisito placer, no importaba si podíamos o no comprar libros, sencillamente estar rodeado de ellos, poder hojearlos, disfrutar de su olor, apreciar sus carátulas y hablar con los libreros era un deleite, un homenaje al conocimiento y un ameno pasatiempo. Eran las épocas de la Librería Central, de la Lerner, Nueva Época, la Librería nacional con su cafetería, la Oveja Negra, la Gran Colombia, la Caja de Herramientas, tan solo para citar algunas pocas del centro de la ciudad. Recorrer sus laberintos, y con el tiempo entender el orden en que estaban colocados los libros en las estanterías, me permitieron vivir encantadores momentos, aventurarme a descubrir nuevas lecturas o adentrarme en la complejidad de ensayistas, pensadores, novelistas y poetas. Encontré un ameno grupo de cómplices libreros, de diletantes y aficionados, con quienes compartí diálogos de lacerante humor al calor de unas buenas copas, cálidos debates, noches de trastienda, de humo, de bohemia. Aún frecuento algunos de estos amigos, que me ha regalado también el gusto por los libros. En mis viajes una forma de conocer las ciudades es visitar sus librerías y pasar algunas horas sumergido en ellas, este ha sido un referente para entender el nivel cultural de sus gentes, hay ciudades donde no existe siquiera una librería decente, aunque algunas que ostenten el pomposo nombre de “Librería y papelería”, y en donde al lado de unos pocos ejemplares de libros que tienen porque los exigen como lecturas obligatorias en los colegios, hay una amplia gama de títulos de superación personal y algunos de que hablan de exsecuestrados, exreinas, prepagos, narcos; esos negocios son algo así como misceláneas donde los libros en realidad son un renglón más en el catálogo de ventas. Ahora el panorama es diferente, los libros los venden en los supermercados de cadena, en las grandes superficies, de ser símbolos de saber han pasado a mirarse como mercancías, y por lo tanto a ser tratados de la misma manera. La usanza es venderlos envueltos en plástico, sellados, como si tuviéramos que comprarlos a ojo cerrado, casi como si nos los hubieran formulado. Y las librerías van por el mismo camino, ahora resulta que si se hojean los libros, se ensucian, se dañan, hace unos días le solicité a una vendedora si por favor me destapaba (o sea, si se podiía sacar del empaque plástico) un libro y me dijo: - pero si lo va a comprar!!!- . Si este es un país de pocos lectores, las librerías con esta manía corren el riesgo de desterrarlos, ojalá que no cunda esta antipática postura. Los libros merecen un tratamiento más digno, no se les puede manipular como si fueran comida chatarra. Qué dirían de este atropello Borges, Miller , Durrell o Cortázar? Señores vendedores de libros, será posible que reflexionen y encuentren mejores opciones para evitar el deterioro de sus libros a costa del “deterioro y extinción” de sus lectores? Pueden enviar sus comentarios a megaspar@hotmail.com

sábado, 19 de febrero de 2011

AY GASPAR, MI FELINO ENTRAÑABLE, CÓMO TE ECHARÉ DE MENOS!!!!

Llegó a mi casa convertido en un tierno manojo de pelos blancos con bigotes y cola. Vino para quedarse de por vida, trajo la prudencia de su caminar silencioso, los cojines de sus patas y se instaló a los pies de mi cama cuando más lo necesitaba. Me limpió de las malas energías, me insinuó que era posible seguir soñando y entendí que durante el resto de los días habría alguien esperándome.
No sé si él se parecía a mí, o terminé pareciéndome a él, no sé muy bien cómo era esa alteridad; durante el trecho que acompañó mi vida disfrutó y asumió las complejas y divertidas situaciones en que involucré. Las peripecias para afrontar bajonazos económicos, del sentimiento, cambios de rutinas sin previo aviso y mis largas “desapariciones”, por asuntos del trabajo, le hicieron resistente, templado, sin resentimientos, sin un ápice de agresividad, aunque con el temperamento suficiente para expresar su disgusto e incorformidad. Se ganó el afecto de todos los seres que me quieren o me han querido (inclusive), de mis amigos, de los vecinos de los lugares donde vivimos, ya fuera en Popayán o en Bogotá; A todos ellos gracias por haberle soportado a veces sus malcrianzas, y gracias también por el cariño y los mimos que le prodigaron.
Poco a poco fui aprendiendo a hablar en gato, a entenderle sus ronroneos, sus guiños y maullidos, a disfrutar inmensamente de su compañía. Me enseñó la complicidad del juego, compartimos el gusto por la placidez y la comodidad, también el disfrute de la libertad y de la noche, le admiré su destreza para cazar colibríes, para pasar entre muchos objetos sin tropezarse y sin derribarlos, para estar ahí, a mi lado, sintiéndome acompañado sin sentirme acosado. Me regaló los 14 años de su vida. Durante ellos disfruté de su lealdad, del privilegio de haberme escogido para acompañarme, de todas sus señales de afecto, de sus travesuras diarias, de la suavidad de su piel, de su sentido del humor, de su nobleza y de su amistoso carácter.
Desde luego extrañaré su calidez, o cuando me despertaba abriéndome los ojos en la mañana para que le pusiera su comida, también verlo abriendo puertas o sentándose preciso encima del teclado del compu o de la lectura de turno…sus abrazos y sus besos y la alegría de su saludo con la cola en alto. Ay Gaspar, mi felino chiquito, mi van de la turquería, cómo te echaré de menos!!!!
Permanecerán las marcas en su territorio; en la pata de la mesa donde se afilaba las uñas, la jarra azul con agua en la mesa del comedor, en los rincones que orinaba para delimitar espacios, sus pelos blancos en la ropa, en los cojines, en la alfombra, sus juguetes, y ante todo esos rasguños que deja en el lugar que tiene en mis afectos. Gaspar partió hoy hacia el cielo de los gatos, hacia la constelación de Leo, y yo no estuve ahí para darle el abrazo del adiós.
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miércoles, 16 de febrero de 2011

ESE CIELO DE ANACONDA DEL VAUPÉS

“Vaupés, tierra brava de la selva y el raudal” deslumbra con las noches estrelladas que recorre con parsimonia la anaconda ancestral, con sus selvas y sus cachiveras, con el sonido del manguaré que retumba en el Pirá, con sus malocas y sus gentes que siembran en las chagras y bailan el carrizo, que beben chicha de pupuña y comen Guaracú moquiao, quiñapira, casabe y fariña. Es el paraíso de los pobladores ancestrales de la amazonia colombiana, allí conviven 27 grupos indígenas que hablan más de 14 idiomas; cómo será la torre de babel, que a principios del siglo XX los misioneros monfortianos intentaron imponer una especie de esperanto llamado Yeral, para hacer posible la evangelización de Curripacos, Desanos, Tukanos, Carapanas, Cubeos, Tatuyos, Tarianos, Tuyucas, Sirianos, Makús…. El Vaupés deslumbra con las playas de sus ríos, con sus cachiveras y sus petroglifos, con sus dibujos en las grandes montañas de piedra que son su corazón, con el sonido mágico de sus cacatúas, del agua que estalla en sus rocas, con la algarabía de los micos, con la exuberancia de un paisaje que es el reino de los grandes gatos, de tortugas y culebras, de mil y un variedades de pájaros, de libélulas, de tijeretas, que inspiran leyendas, que configuran mitos, que evocan huellas ancestrales, que dan vuelo a los poderes del Payé.

Es todo eso, un canto exuberante a la naturaleza, una cerbatana apuntando a la vía láctea, una corona de plumas de guacamaya al viento, un yapurutú que vibra, un grupo de mujeres rayando yuca y poniéndola a tostar en los balay, otro grupo de hombres sentados mambeando y organizando un Yuruparí.

Son unos niños que juegan fútbol en Acaricuara mientras llega la avioneta de Mitú, es Taraira, Carurú y Monfort, son los “paisanos” que llegan a Mitú a vivir en los barrios y a poner a estudiar a sus hijos en los colegios de la diócesis, son los colonos, los aventureros buscadores de oro y los funcionarios públicos. Son sus líderes que viajan a Villavicencio y Bogotá, son las jóvenes mujeres “paisanas” que miran con deseo a los policías y quieren apartarse de sus comunidades. Son los artesanos que hacen canastos turí, que tallan mirapiranga o dibujan en yanchamas, es también su monseñor y los predicadores.

Vaupés nos invita a viajar en potrillo con los pescadores por el río Papurí , a recorrer el esplendor de sus raudales, a asistir a un encuentro entre culturas, escuchar a sabedores y a desesperarnos espantando millones de mosquitos. Es un lugar parecido al paraíso terrenal, pero con mosquitos; es el placer indescriptible de visitar a una comunidad que te saluda, te sonríe, te mira con curiosidad, te recibe amigablemente y no logras comprendes cómo viven con tan poco, y sin embargo son tan ricos!!! Tienen su territorio, un orden social, tradición e identidad. Los únicos que les hemos alterado abruptamente sus formas de vida y su cohesión somos los foráneos de pensamiento occidental, que no hemos logrado desentrañar, reconocer ni respetar las profundas convicciones cosmocéntricas de estos pueblos admirables.

Esto se me ocurre cuando reviso el equipaje de mis viajes por nuestra geografía; si alguna región me ha deslumbrado son estas tierras, de ellas aprendí que hay que mantener viva la capacidad de asombro, aprendí que aún falta mucho para establecer diálogos interculturales sin que ninguno de los contertulios tenga que bajar la mirada, aprendí a sobrellevar una tempestad selvática y a entender otros criterios del orden, de la cohesión y del afecto... aprendí la magia del silencio y lo profundo de la soledad. Siempre querré volver, así la aculturación sea aplastante, así en vez de las marcas de la danta haya que evitar el encontrón con las huellas de las botas y de los camuflados. A lo mejor los ñambos estarán en cosecha, y todavía venderán lapa pilada, a lo mejor en las noches podremos ir a mirar el reflejo de los luceros en las aguas del Vaupés cerca a Urania. Bastará acercarnos a la manigua y sentirnos observados, bastará entender que también es un lugar propicio para encuentro con uno mismo, con sus temores, con su existencia, para realizar rituales en la intimidad. Volveré a beber Yagé de la mano del payé, desde las alturas divisaré tu piel bajo la luna y te tendré cerca, cerquita, dulcísima, como si el tiempo no tuviera prisa y el silencio quisiera que no le hagamos ruido, bastará una mirada tuya para asomarme al Nirvana.

Vaupés es una palabra que casi no escuchamos pronunciar, no sale en los noticieros y pueden pasar muchos días sin que aparezca en los diarios, no es noticia de farándula ni sus dirigentes inciden en la política del país. Esto puede parecer una ventaja, el hecho de que no atraiga la mirada de los codiciosos hace que permanezca aislada en la esquina suroriental de nuestro país. Me atraen estas tierras por ignoradas, por lo exóticas y desconocidas, Es mi certeza y mi capricho. Ahí está preparado el chundul que hace que lo que tenga que ver con ellas me seduzca; hay un destino pendiente en mi corazón, el embrujo de la brújula señalará el camino.

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domingo, 13 de febrero de 2011

AQUELLOS QUE SE FUERON PERO ESTÁN...

En estos tiempos de conflicto y de reacomodamiento del país y sus regiones se ha vuelto usual que un grupo cada vez más grande de personas con vocación de nómadas recorramos territorios asumiendo retos personales y compromisos humanos, a la vez que nos inscribimos en un mercado laboral que nos exige alejarnos de los lugares donde están nuestros afectos y nuestras familias. Un día estamos en Arauca, otro día puede ser en el Chocó o en el sur de Bolívar, vamos a lugares que el común de la gente no identifica como parte de nuestra geografía, como son la Serranía de San Lucas, el río Apaporis, Puerto Caicedo, Tutunendo o Coconuco…., por citar tan solo unos pocos. Nos inscribimos en una amplia gama de actividades que van desde la protección del Medio Ambiente, el Desarrollo sostenible, la asistencia humanitaria, los proyectos con comunidades, la investigación cultural y no sé qué más cosas; algunas iniciativas de estas responden a programas del Estado, otras a organismos de cooperación, a las organizaciones sociales y comunitarias, al mundillo de las Ong’s, a las universidades, a entidades internacionales, en fín. Pero esa tribu de nómadas es inestable, algunos llegan por una breve temporada, otros asisten a actividades puntuales, algunos se asoman por unos pocos días y terminan con más raíces que un boabab, otros llegan despistados, no alcanzan a aterrizar y ni siquiera a lograr comprender en dónde diablos fue que estuvieron. Aparecen también sabelotodos que se creen poseedores de la razón y el conocimiento. Llegan los recién graduados, también los curtidos de muchas otras regiones, los extranjeros “que vienen a ayudar al tercer mundo”, los antropólogos, los sociólogos, los politólogos, los violentólogos, los geógrafos, los ambientalistas, los indigenistas, los gestores culturales, los sicólogos, los literatos y los periodistas, los voluntarios, los asesores y los tecnólogos. Así hay teatros donde vamos coincidiendo, hay lugares que se privilegian para encaminar acciones e implementar proyectos, unas veces puede ser Mitú, otras Turbo o Apartadó, Quibdó, Barranca o Florencia…. Y ahí estamos; provenientes de muchos otros lugares del mapa, llegamos solos y buscamos encontrarnos con otros semejantes que se encuentren en situaciones parecidas y ellos uno a uno van apareciendo. Empezamos por compartir el tiempo libre, las mutuas soledades, las esperanzas y las expectativas; algunas veces estrechamos vínculos con las personas nativas de los lugares a donde llegamos, depende del trabajo y de las condiciones en que estemos. Cuando creemos que tenemos un grupo para sobrellevar y hacer más amena la cotidianidad resulta que llegan remezones, unos cuantos se baten en retirada por motivos personales, algunos obedecen a las directrices de sus instituciones, otros dan por terminado su trabajo y se van… quedamos con una cantidad de amigos a quienes seguramente no volveremos a ver sino en el Facebook, al principio se les extraña, pero como me decía Miguelito, un bacán y líder de por aquí, en la última despedida: “A mí ya no me extraña ni me pongo triste, he visto pasar a tanta gente por estas tierras, lo único que sé es que todos se van y yo sigo aquí”. No sé porqué pero esta vez sentí un poco de nostalgia por los buenos amigos con quienes he compartido muchas experiencias de trabajo, también unas buenas dosis de tertulia, de complicidades y jarana, de quienes he aprendido y a quienes recuerdo con profundo afecto. De alguna manera cuando compartimos, nos acercamos mutuamente porque éramos indefensos y vivíamos con nada, disfrutábamos el momento y estirábamos el tiempo, no es cierto don Raúl y don Mauricio, Fernandito, Ricardo, Miguelito, Gabrielín, Matt, Jose, Camilo, Cristian, don Samuel, amigos que están en la otra orilla, pero que dejaron huellas y tatuajes en el alma. Porqué hablo solo de los hombres? Es que nunca hubo mujeres en estos grupos? Naturalmente que sí, las colegas, las bonitas, las “irresistibles”, las disociadoras, las incondicionales, las parceras, las tiernas, las curiosas y las andariegas. Siempre me encantará saber que se encuentran buenecitas y las admiro por su valentía para salir a realizar sus sueños y afrontar la vida en condiciones hostiles, por su desprendimiento y su capacidad de adapatación. Cómo me gustaría volver a reencontrarles; seguramente bajo nuevas condiciones tendrán otra piel y otra mirada y tal vez nos veamos distantes y formales, simplemente es el gusto de saber que en el camino andado hemos hecho buenas migas y tenido excelentes acompañantes en los intrincados trechos de este viaje. Sus comentarios los pueden enviar a megaspar@hotmail.com

lunes, 17 de enero de 2011

DE LOS BUENOS PROPÓSITOS

Ha comenzado la segunda década del tercer milenio. Quienes tenemos el privilegio de permanecer con vida pese a todos los avatares que tenemos que sortear, por esta época de comienzos de año, nos hacemos los más diversos propósitos, naturalmente bien intencionados y esperamos mantener la persistencia y la decisión para que ellos sean cumplidos con éxito.

Tan solo voy a mencionar unos tantos de los que he escuchado: “lo que es este año….”, así comienzan…. “Voy a rebajar unos kilos, voy a hacer más ejercicio y a llevar una dieta estricta”; otros más optimistas aseguran que van a mejorar sus condiciones laborales, o a buscar nuevos rumbos. También están los que quieren dejar de fumar o aquell@s que aseguran que este año terminarán con esa relación tormentosa que les vive causando tanto daño… con esa persona que no les aporta en nada ni les quiere como ell@s quieren que les quieran: “este año l@ dejo porque l@ dejo!!!. También se disponen a terminar ese curso que han dejado a medias, o iniciar el negocio que les arreglarà la vida.

Otros se proponen aprender inglés o realizar ese viaje tanto tiempo aplazado, algunos màs osados anhelan cambiar de carro o mudarse de apartamento, bueno, todo es posible cuando existen intenciones, a todos ellos les deseo la mejor suerte, y que ojalá se les cumplan.

Es una buena época para hacer todos los rituales que tienen que ver con alejar las malas energías; podemos echarnos las cartas, consultar el oráculo, visitar videntes y pitonisas, hacer sahumerios, riegos y aferrarnos a las naguas del santo que escojamos como tutor. Aún no he tenido oportunidad de leer mi tarot, no sé que me auguran las cábalas ni he consultado las runas.

Es usual que solo nos importen tres cosas: salud, dinero y amor; a estas alturas me parece vital que nos cuidemos en salud, no solamente la del cuerpo sino de todo aquello que nos pueda lastimar, sería algo así como buscar entornos más humanos para poder asumir la cotidianidad. En cuanto al dinero, bueno, lo grave de no tenerlo es que no tenemos capacidad de decisión, ojalá que no falte. Y el amor, qué cosa más compleja, tal vez como decía el poeta Mario Rivero “ El amor? Que venga, lo recibiré. Lo acogeré como a un huésped… Rígido, sin quebrar la máscara, de cuerpo, ni de rostro, le permitiré algunas veces que venga…”. Creo que le recibiré mientras llegue plácido y alegre, de resto, creo que no tiene mayor gracia.

La vida va cumpliendo su periplo en nuestros cuerpos, cada año es una experiencia irrepetible, trae tantos momentos hermosos, y arrastra también sus sinsabores. Por estos motivos vale la pena disfrutar hasta nuestros días más tristes; el tiempo transcurre y nos pasan los años sin aprender del todo la lección, por estos motivos este año espero tener el tiempo y la dedicación para leer esos libros que aguardan en los escaparates, llenar los oídos de buena música, visitar más exposiciones de arte y, ante todo, propiciar más oportunidades para compartir con aquellos seres que llevo en el alma, para acercarlos más y entregarles mis mejores horas.

las fotografìas son de la exposiciòn de Man ray, que hizo recientemente la Biblioteca Luis Angel Arango. Sus comentarios los pueden enviar a megaspar@hotmail.com