miércoles, 23 de septiembre de 2009

ME ESTREMECIÓ LA MUJER....

Cuando no es posible tener en carne viva a las mujeres que forjamos en nuestros sueños, entonces las creamos, así damos comienzo a ese fantástico viaje de la imaginación, y a través de los meandros de las leyendas y los mitos, de las artes, de la literatura, del cine y la poesía, nacen ya no desde una costilla, sino desde las entrañas del deseo, las más encantadoras criaturas que quisiéramos nos acompañasen en las expediciones del ensueño.
Entonces aparece Sherezada, hermosísima mujer que durante mil y una noches, con sus cuentos y sortilegios deslumbra al príncipe Xariar para que le permita vivir siquiera un día más. Es creada en el febril delirio de don Alonso Quijano la sin igual Dulcinea del Toboso, la de los lunares como soles y lunas resplandecientes. Y la fantasía nos entrega otras damas para que las disfrutemos; Laurence Durrell nos deleita con Justine y a Clea, únicas, soberbias y lúcidas mujeres, Novokov es víctima como todos nosotros lo hemos sido alguna vez, de la perversa e inocente atracción de su Lolita. Anitra entrega sus encantos a Peer Gynt, la maga de Cortazar despliega su fragilidad entre tangos y músicas de jazz. Y asì se suceden entre una galaxia de páginas, pinceles y películas, la desbordante pasión de Afrodita, la de Louys, las Penélopes, las Marías, las Lunas, las Flores y sus maridos, Bárbaras, Larissas, Eugenias, Elenas, las que son capaces de enloquecer pianistas de jazz en Lisboa, la casta Susana que debería ser despampanante para ser oteada por una manada de viejos voyeristas… tantas y tantas mujeres soñadas y creadas para que las recreemos, las acomodemos a lo que queremos de ellas, las usemos en nuestros íntimos regocijos. Naturalmente las hay para niños traviesos o para iniciados como Alicia la que se aventuró en el país de las maravillas. Entre nosotros está “Rosa de Bolombolo, la de pupilas estrábicas/de muslos pluscuamperfectos/y de senos como cráteras de corindón/cuyos vinos antes queman/que no embriagan". Y Alicia, que obsesionó a Arturo Coba para que se perdiera en la Vorágine. Ilona que viaja por el mundo, y en sus súbitas e intermitentes apariciones desquicia a quien se aparezca por ahí, la despampanante pecadora de la Inés de Hinojosa. Macondo es la patria chiquita de Amaranta y también de la más bella, del ser más espléndido, más sublime, la mujer más fascinante que haya pisado la faz de la tierra: REMEDIOS LA BELLA, muchísimo más bonita que la virgen María cuando estaba volantona, más sensual y más cercana a las estrellas que todas las divas que han osado opacarle su belleza.
Hay otras que son semidiosas, inalcanzables, inspiradoras de quimeras, magia que huele a piel de ángel femenino. Así quisiera que aparecieran en mis sueños, recién bañadas, con los cabellos al viento, con la sonrisa, la exquisita palabra y el encanto envolvente de una geisha imperial, de una odalisca turca: Nefertiti, Hypatia de Alejandría que además de saber de matemáticas y astronomía desorbitaba a sus admiradores, la valerosa Juana de Arco, Dabeyba, Juana la que enloqueció de amor, María Félix, Marilyn, Brigitte Bardot, Sofía Loren, Adriana Varela, o las que sedujeron conquistadores como La Malinche o Anayancy…
A las mortales “con todo respeto” también las quiero, son las causantes de los mejores boleros, de las más tiernas canciones de amor, de tragedias e intrincados líos pasionales, de guerras y guerritas. Han sido las que nos ha puesto al alcance el destino cuando los cuerpos celestes e inalcanzables de las sublimadas y ennoblecidas andan por las nubes. Por fortuna han brindado su compañía, el ensueño, las tardes de amor, las escenas de lecturas, los apasionamientos repentinos, la lujuria, los desencantos, y en el juego de la vida han aportado lo que quieren y lo que pueden. Cada una de ellas es la mitad de lo que es y la otra mitad nos la hemos inventado nosotros, hasta hemos tocado las puertas de sus cielos “con pérfida pasión y con loco frenesí”, porque, al fin y al cabo, como decía Shakespeare, “estamos hechos del mismo material de nuestros sueños”.
En lo más íntimo del deseo, si estuviera listo el paredón para nuestro fusilamiento y llegara el verdugo a informarnos que se nos ha sido concedido el último deseo, y ese fuera pasar el cuarto de hora final abrazado a esa mujer –de carne y hueso- que nos hizo vibrar en nuestro periplo por el mundo, también en una ráfaga de pensamiento, en un santiamén, nuestros labios pronunciarían sin dudarlo su nombre…. Y ella lo sabe!!!
Nota: Las fotografìas y reproducciones han sido bajadas del internet. La foto de la chica es de Reuters en el concierto en la Habana.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

QUIBDÓ, ESENCIA VIVA DEL BARRIO

Si hiciéramos un inventario de su patrimonio, en la herencia viva de los habitantes de Quibdó también les pertenece su derecho al barrio. Esos estrechos pasadizos en madera que es sus inicios les permitían llegar a sus casas palafito, levantadas en madera y que poco a poco cedieron su lugar a las calles, a las casas de bloque y cemento, a los postes de la luz, a la maraña de carros y motocicletas.

Un barrio lo hacen sus gentes, el barrio es el territorio de la vida cotidiana, de las gentes en los andenes jugando cartas o dominó, de los jóvenes en las esquinas, de los gritos de solar a solar, de los miles de niños corriendo en las calles tras una pelota, de las puertas abiertas y las tiendas donde casi todos tienen cuenta.

Los barrios son lo que la gente ha podido hacer que sean, gracias a sus formas de organización y de gestión, gracias a su solidaridad y a sus grados de integración han ido consiguiendo que se les mejoren en algo sus condiciones de vida, cada logro es un parto, sea una escuela, un comedor comunitario, una acometida de agua, un puente o un farol; de ahí los estrechos vínculos de sus líderes con su clase política dirigente, que a pesar de todo lo que pueda suceder, encuentra respaldo, o por lo menos un silencio cómplice, pues en medio de la “corrrompición” algo reparte para los demás.
La calle, la esquina, el parque y los frentes de las casas son lugares públicos, no hay condominios ni conjuntos cerrados, la calle es parte también del espacio social de la casa, lugar de trabajo y de vida familiar. A la identidad afro, a los partentescos de familiaridad, a la amistad, se suman los propósitos comunes de querer seguir viviendo en ese, su lugar. En Quibdó la gente no se cambia de barrio; si consigue plata su propósito principal es mejorar la casa, quedarse con los suyos, si viajan “afuera” quieren retornar a compartir a “chicaniar”, es su sello indeleble, su marca de agua.

Por eso las fiestas, tienen un carácter especial, si se celebra un cumpleaños o la primera comunión, es invadida la calle, colocan mesas, sillas, festones, bombas y serpentinas y todos están invitados, naturalmente nadie protesta por el estrambótico volumen de la música que sale de monumentales bafles colocados en balcones o en los andenes, y que de acuerdo al prestigio de los anfitriones puede durar varios días. -En Quibdó se pone de moda un tema, sea de salsa o regguetón, se escucha en todos los rincones, cuando se asiste a un bailadero, ya se sabe lo que vá a sonar.- El baile, la bulla y la parranda ocupan un lugar muy destacado en el sentir de los quibdoseños. Cómo se gozan una tarde de sol o pasada por agua conversando en voz altísima y bebiendo de lo que aparezca. En el Pacífico es una forma de hermandad, de identidad, de desparpajo y de integración. Una vía de escape a las angustias del día a día, un pretexto para hablar de los últimos sucesos de la política, una oportunidad para sacar las cartas y los dados.

San Pacho es una amalgama de todo, identidad de barrio, rivalidades, apego, ganas de reconocimiento, afloran sentimientos religiosos y de los otros, se trata de ordenar el desorden colectivo, ese delicioso caos que de alguna manera todos llevamos muy adentro. Precisamente esa rivalidad entre los diferentes barrios es la que enriquece las fiestas, el colorido, el lucimiento de abanderados y comparsas, los bundes y el recibimiento de los vecinos anfitriones a los frenéticos visitantes engalana la tradición y el espíritu alegre que oculta la nostalgia de una tierra que podría estar mejor. San Pacho para los sanpacheros, es una fiesta de chocoanos para chocoanos, es su fiesta doméstica y universal, descentralizada en barrios que son como clanes y que desde ya tienen herederos vigentes cuando quienes más gozan son precisamente los jóvenes y los niños que se contagian del arcoíris de sonidos de las chirimías!!!

viernes, 11 de septiembre de 2009

MIENTRAS LLEGA SAN PACHO...

Mientras llega San Pacho en Quibdó sigue lloviendo, así como en la noche de la alborada que dio apertura a las celebraciones, cuando bajo un torrencial y delicioso aguacero desfilaron las chirimías, las banderas y las gentes chapalearon hasta el amanecer en una frenética algarabía, presagiando lo que vendrá.

En los corrillos, cafeterías y bares se comenta el apresamiento de los dos únicos representantes por el departamento a la Cámara de Representantes,, de sus vínculos y alianzas con todo tipo de agrupaciones que les permitiera su ascenso y permanencia en el poder; y como ellos hay un jurgo de políticos investigados, desde el alcalde de Quibdó hasta concejales municipales. Bueno, casi todos los organismos del departamento están intervenidos por la Nación, -salud, educación, la contraloría-, sin que esto sea garantía que la cosa pueda mejorar, parece que es peor el remedio que la enfermedad. En estas situación vale la pena recordar una frase de un señor Gruneur Mosi "Afrodescendiente, acelera tu libertad mental", que toma vigencia no solo para ellos, sino para los que insistimos por elegir a aquellos que causan más estragos a nuestra cada vez más maltrecha democracia.

También hay pugnas fronterizas, no con Panamá, sino con el Departamento de Antioquia, quien alega que le pertenece un corregimiento llamado Belén de Bajirá, que queda al norte del Chocó, esta disputa hace renacer los sentimientos de chocoanidad y ahora, hasta en las botellas de los licores se hace promoción a la frase “Belén de Bajirá es del Chocó”.

Por estas tierras también los gays, pobres, negros, aparte de ser aún más discriminados, mueren por inyectarse pócimas para aumentarse las tetas y el culo. También matan y desaparecen muchachos supuestamente hamponcitos, será verdad? Ahora con el tratado de las bases militares llegarán soldados gringos a Bahía Solano a contribuir con el mestizaje de la población, y también con el aniquilamiento de quien sabe quienes, ojalá su fea presencia no nos quite el privilegio de disfrutar la grata visita de las ballenas.La ciudad se sigue emperifollando, arreglan las fachadas de los edificios, rellenan algunos huecos, las gentes en los barrios preparan su día con especial dedicación, las comidas, - "su sancocho, su longaniza, sus atollaos"...- los festones, las casetas populares...

Como no soy de aquí, espero las fiestas con natural curiosidad, como cuando va a llegar un regalo sorpresa, espero ver los cuerpos de miles de afros en bunde y en revulú danzando y atropellandose por unas calles estrechas, en alborozo frenético, y algunos foráneos despistados, si entender muy bien lo que pasa, contagiados de la alegría. Es la fiesta de San Pacho, con sus músicas, con el río Atrato por testigo, con la selva chocoana como telón de fondo, con el alcohol y la arrechera, mínimo, como exitantes, es algo así como un reclamo al derecho que tenemos los seres humanos de llevar una vida más alegre, más sensual, más sensible y sensitiva, más plácida, esto es algo así como un jardín de las delicias popular, donde no se reservan el derecho de admisión ni hay cover, San Pacho invita!!!!

miércoles, 26 de agosto de 2009

AY SAN PACHO, LAS ALBORADAS ANUNCIAN...

En Quibdó los barrios siguen siendo lugares vitales de la cotidianidad; es el vecindario donde se nace, se crece, se sufre y se goza, allí se construyen y reafirman estrechos lazos afectivos, de amistad, de crianza, de herencia, de linaje, de solidaridad. Es la marca de identidad de los quibdoseños, la esquina, la música de los picós, los corrillos en los andenes, los combos que juegan cartas o dominó. De ahí la importancia de un gran evento que fortalece la identidad de los llamados barrios franciscanos, y por eso San Pacho Recorre una ciudad adornada con banderas, guirnaldas, serpentinas, y las alboradas, desfiles y comparsas, son parte esencial de este carnaval. La organización barrial nace de la organización de estos eventos religiosos.

Cuentan los que saben de historias que la fiesta se inició por allá en 1648, cuando los misioneros franciscanos llegaron al Pacífico a “convertir indios idólatras” y buscar las rutas del oro, entonces organizaron una procesión de canoas por el Río Atrato encabezada por la imagen del santo.

Ahora la fiesta es todo un carnaval, ya se iniciaron las alboraditas, que son encuentros en los barrios que anuncian la llegada de San Pacho; los vecinos se reúnen, comparten comida y aguardiente, y al son de la chirimía cocoana, (que es un conjunto con clarinete, platillos, tambor alegre o redoblante (requinta), tambora, bombardino y saxofón) recorren las calles de su barrio. Esto sucederá en muchos barrios, así no figuren en la exclusiva lista de barrios franciscanos, esos 12 del centro de Quibdó, que son los elegidos para formar el gran revulú.

El 3 de Septiembre viene la gran alborada que anuncia que ya llega la fiesta, y el 20 se abren las fiestas con la tradicional misa, llamada arco, con entrega de banderas y la procesión de San Pacho. Y para rematar viene el concierto tradicional, es el gran baile, de apertura, cuando las gentes se disponen a entregar su vitalidad a la rumba, este concierto tiene algo mágico y es que el escenario es el sitio donde finaliza el grandioso desfile de comparsas o de banderas con que se inaugura la fiesta patronal.
Esta es una celebración que nace del barrio, es la reivindicación de ese territorio que todos añoramos, recordamos, y al cual queremos regresar, es una buena oportunidad para evocar lo que no se va perdiendo en las grandes ciudades. Para el pueblo el barrio es todo, un lugar de interacción que deja huella, y que al perderse nos deja desolados, escondidos en la frágil burbuja de la individualidad y la soledad.

Los mejores testimonios sobre eses corralitos de vivencias los tenemos en la música del Caribe, en la salsa de barrio, en los solares y los patios que inspiraron a Rubén Blades o a Tite Curet, en la hermosa canción de Serrat “Fiesta”, que es aplicable a cualquier fiesta que con el pretexto religioso de “Gloria a Dios en las alturas,/ recogieron las basuras de mi calle ayer oscura/ y hoy sembrada de bombillas”, nos permite explayarnos en compartir con todos, en el disfrute y el placer, en lugares donde se hacen flexibles los usuales códigos de comportamiento. Las gentes de las barriadas de Quibdó deben tener algo en común con las favelas de Río, con los barrios de La habana, inclusive con esos barrios porteños que inspiraron letras tan hermosas como “Melodía de arrabal”. Ahí también están vigentes las letras de Choc Quib Town y de otros grupos de champeta, para entender que el barrio vive!

Quienes han partido de sus barrios y la vida les sonríe, ya por haber estudiado o haciéndole trampas a la vida, quienes han dejado sus tierras por muchas razones, añoran regresar a su tierra, a su barrio, y ojalá en época de fiestas y poder abrazar a sus viejos amigos. La alegría del reencuentro, de compartir el sancocho de las siete carnes, de sentirse recordados, de volver, es otra forma de sensualidad, es el disfrute del espíritu, es otra forma de orgasmo más íntimo, más sincero.

martes, 25 de agosto de 2009

YA VIENE SAN PACHO!!!!!

-Ya viene San Pacho, solo falta un mes-, es la viva voz de las gentes en Quibdó. En los barrios se respira un ambiente de víspera de fiestas, se organizan rifas y eventos que ayudan a recolectar recursos para sufragar parte de los gastos del día que le corresponde a cada barrio. Se engalanan los frentes de las casas, se pintan fachadas, se intenta terminar con obras públicas inconclusas, se pavimentan calles, se tapan huecos, se arreglan andenes, y día a día la ciudad se viste de fiesta. Es el tiempo del desahogo, del goce y la sensualidad, de las manifestaciones artísticas, de los desfiles y la música, del “sevaletodo”, de la alegría, la bulla y el relajo.

Dicen que es la versión 361 de las fiestas Franciscanas; con sus desfiles de banderas y de comparsas, San Pacho está en las calles, desempolvan las imágenes, lo engalanan, lo colocan en el frente de las casas. San Pacho es el mismísimo San Francisco de Asís, patrono de la ciudad, los habitantes lo llaman así cariñosamente, es su amigo, su cómplice y mantienen una relación de familiaridad tal que podemos decir, es invitado a cuanto acto o festín realicen, sea espiritual o pagano. San Pacho es negro, es chocoano, es auténtico, huele a carne ahumada, a aguardiente, a Río Atrato, a almizcle, a piel morena. Le pertenece a todos, por eso se espera todo el año, es patrimonio de ricos y pobres, de jóvenes y mayores, es liberación, sincretismo y lujuria.


La fiesta tiene otros aspectos más allá de lo lúdico: su contenido cultural e histórico, en el marco del Festival de música Petronio Alvarez se realizó una exposición alusiva a las fiestas; acá se realizará una gran feria artesanal, los grupos folclóricos más representativos estarán presentes, y se anuncia un superconcierto con los Van Van de Cuba, que por estos días tienen pegado el tema “Me mantengo”. En el malecón se levanta una escultura realizada por el artista Miguel Sopó que, espero, sea engalanada para estos días. Se adornarán espacios públicos, plazas de comidas, para esos días se incrementarán las ventas populares, el desorden y el rebusque.
Las fiestas de San Pacho se inician el 20 de septiembre y duran algo así como 15 días. Cada día un barrio es el encargado de organizar la fiesta, con alborada, bunde, chirimía, sancocho, licores, bailes, comparsas… ya los quibdoseños saben el orden de los barrios y, por supuesto, el día que les corresponde. En tiempo de fiestas disminuye el ritmo de trabajo de todas las entidades, no es conveniente programar actividades, el ánimo está en lo que pueda deparar cada nuevo día, con sus alboradas y su revulú.
Desde ya me puedo imaginar el tráfico de pangas y canoas por el río, los colores, la lluvia alegre, el atolondrador sonido de los equipos de sonido en cada cuadra, en cada casa, las botellas vacías, la noche que no termina y la resaca.Este es solo un abrebocas, los que se animen a venir, avisen con tiempo, pues se espera una gran afluencia de gocetas de alta resistencia. Las próximas notas estarán dedicadas a contar algunos aspectos de los preparativos, de la tradición, del patrimonio, también crónicas del Quibdó bizarro, para que se vayan haciendo una idea de lo que les espera si se aparecen por acá, de lo que se pierden o de lo que se salvan.

martes, 28 de julio de 2009

Quibdó, una ciudad difícil de querer….

Hoy eres la ciudad que me habita y ahora te veo con otros ojos, es como atreverme a levantar tus faldas. Esta es la mirada de un visitante, desde afuera, trata de reflejar seguramente las percepciones de multitud de visitantes que por diversos motivos la frecuentan. Qué ofrece Quibdó a quienes llegan?
Quibdó es una ciudad pequeña, no tiene la historia o la tradición de las grandes metrópolis del país o del Caribe y por lo tanto no se le puede comparar con ellas. Descansa a orillas del Atrato, en la mitad de una selva húmeda y casi sin vías de comunicación terrestre con el resto del país. Cuentan las crónicas que en la primera mitad del siglo pasado, antes de que el Chocó fuera declarado departamento, mantuvo un activo intercambio con las ciudades del Caribe, no solo comercial sino también cultural y político. La explotación del oro y la madera fueron actividades que generaron altos ingresos a un sector de sus pobladores que vivieron el esplendor de la buena vida, del aburguesamiento de sus costumbres, cuando existía el Teatro César Conto, hoy en deplorables condiciones de abandono.
Fue la época de los sirios y libaneses, de los chocoanos cultos como Diego Luis Córdoba y Rogerio Velásquez, de Caicedo Mena, días en que floreció la arquitectura, la tertulia, las manifestaciones literarias, el periodismo, el culto al conocimiento.

Después vinieron los incendios que arrasaron con más de la mitad de una ciudad de madera. Y la nueva ciudad se levantó aparatosamente, sin planeación, al capricho de todos… creció improvisadamente y ha sido saqueada por cuanto filibustero accede a algún cargo de su administración.

Por este motivo cuando llega un visitante no es mucho lo que puede ofrecerle la ciudad. Un malecón para mirar las tardes, unos pequeños monumentos, en pésimo estado de conservación, unas calles donde el espacio público no existe y un desorden al cual sus habitantes están, al parecer, resignados. En la noche estruendosos lugares con música a todo volumen y miles de motocicletas que vagan a altas velocidades, incrementando la zozobra, el escape del aburrimiento, la bulla y el acelere hacia la pasión noctámbula .

Como ciudad afro esto tiene su encanto, el desorden y el caos son como la válvula de una olla a presión que permite que no explotemos de desesperación. El baile y el desenfreno de un puerto pirata, de un islote del deseo , de un cruce de caminos….
Hay ciudades pequeñas que tienen eventos culturales reconocidos, como el Festival del Bolero de Riohacha, el Festival de Bandas de Paipa, el Festival del Retorno, en Acacías, para citar solo algunos. Aquí están las fiestas de San Pacho, un carnaval que dura como 20 días, que tiene carrozas, comparsas, reinados, pero que tiende a ser desdibujado en sus manifestaciones culturales por el desorden del revulú, o relajo de los exitados frenéticos y alterados seguidores.

Quibdó adolesce de monumentos dignos de su historia, carece de una arquitectura contemporánea con identidad que enriquezca su patrimonio, no existe un teatro con programación permanente, ni siquiera se puede encontrar una librería decente o un buen almacén de música de estas tierras, de artesanías, a pesar del alto número de ”educadores” que lo habitan, y de la larga lista de escritores y poetas que han publicado sus obras. El Banco de la República posee una buena biblioteca, pero su programación cultural es paupérrima, en sus periódicos las notas culturales no pasan de ser una breve reseña mucho menos importante que la crónica roja del momento. Hay algunas actividades que son insuficientes y esporádicas, como la retreta de la banda en el malecón, o la orquesta de batuta. La Universidad no tiene, o por o menos no hace visible su rol de promotor cultural.
Creo que a Quibdó ni a quienes lo conducen les importa mejorar los niveles de apreciación, de gusto o de identidad con la ciudad, no creo que exista presupuesto para ello. La cultura no es solo organizar eventos, conciertos como el del 20 de Julio. Es un concepto más mucho más amplio; dónde hay monumentos o reconocimientos a Barule, a Benkos Biohó, a los gestores de la Ley 70, por ejemplo? Dónde un museo de la afrochocoanidad? , una exposición sobre la minería en el departamento? Dónde una exposición itinerante sobre territorios colectivos (para citar una posibilidad)?, dónde una sala de cine con proyección regular? Se necesitan salas de música, lugares de encuentro y de tertulia, un papel más activo de los gestores culturales, un mayor y mejor compromiso con la ciudad. Qué ofrece Quibdó al visitante? Si San Pacho es tradición y el río es naturaleza: ¿cuál es el hito cultural que identifica a Quibdo?

Aún no se inician procesos sobre lo que tanto pregona la administración de “Quibdó, ciudad de oportunidades”, cuando la mayoría de sus pobladores no tienen conciencia de qué significa tener una cultura ciudadana, de construcción de símbolos, de apropiación y buen uso del espacio público. El acceso a la cultura es indispensable para mejorar condiciones de vida, no podemos excusarnos en el clima lluvioso, o en la pobreza de la mayoría de habitantes de Quibdó.

Simplemente al no haber procesos de reflexión de las gentes, la clase dirigente se perpetúa o se rotan entre ellos el poder, por eso Quibdó, ese moreno anfibio y triste seguirá contoneando sus caderas al ritmo del reguetón e irá olvidando la herencia y las raíces de las que muchos de sus pobladores quieren desprenderse violenta o silenciosamente.
No es mucho lo que nos ofrece la ciudad y sin embargo su corazón de ébano es entrañable, su piel es diferente y su grito nos sorprende!!!

miércoles, 22 de julio de 2009

La bulla de la independencia!!!!

Como en todas las ciudades y pueblos del país en Quibdó se festejó el 20 de Julio con un concierto que “exaltaba los valores patrios y llamaba a la paz”. Notable idea del gobierno para presentarnos un país diverso en expresiones artísticas, y una institucionalidad tratando de convencer de que, por lo menos en el Chocó, la paz es posible así continúen creciendo los niveles de “corrompición”, y que no haya respuesta digna y efectiva para las necesidades básicas de las gentes más pobres.

Se inició la celebración con despligue de desfiles militares y bandas de guerra, que por acá les encantan. Será posible una fiesta por la paz y la reconciliación al son de notas militares? El concierto estuvo enmarcado por una agradable tarde, homenajes, aires folclóricos, no podía faltar el homenaje a Michel Jackson, con coreografía y todo. Sonó la chirimía, la marimba, el reguetón, la salsa y el vallenato. Miles de afrochocoanos se congregaron en un escenario que desconoció e invisibilizó la presencia de indígenas en la ciudad. Es cierto que los Wounaan y Emberas se encuentran en procesos de resistencia y que no participan de este tipo de actos, a su modo de ver con algo de circo y que no aportan a la solución de sus problemas, más cuando en este año han sufrido varios desplazamientos masivos de sus territorios, pero no hubo mención alguna a estas minorías, tan nacionales como cualquiera de nosotros.


Un escenario que, para ser la capital del departamento, en cuanto a su montaje escénico dejó mucho que desear, más aún cuando con todas sus deficiencias fue motivo de congregación y fiesta. A medida que avanzaba el día la tradición dio paso a nuevas expresiones musicales, de calidad artística irregular, bastante malita y rayando en el mal gusto. Estos escenarios se vuelven como fiestas de barrio en donde sin mayores criterios de selección aparecen cantantes de rancheras, bailarines, raperos, que contrastan con la calidad de algunos virtuosos que sí aportan a la construcción de identidad y gusto.

En horas de la noche el concierto se le salió de las manos a los organizadores, hubo guerra de botellas, (afortunadamente plásticas), carreras hacia todos los lados, y para rematar pasó una vieja motocicleta haciendo estallar su exhosto, los asistentes pensaron que eran petardos o bala y ahí se armó la estampida final.

Queda la sensación que en el malecón a orillas del Atrato la noción de país sigue siendo frágil, que el Chocó anda bastante desconectada de la realidad nacional y a pesar de los circos de los consejos comunitarios, su presupuesto y su manejo es cada vez es más precario, la gobernabilidad se enreda, los reinados de belleza se negocian, las tierras comunitarias se usurpan, y para la mayoría de los chocoanos la independencia fue una historia que sucedió hace 199 años, pero que no ha mejorado sus condiciones de vida, pues siguen como en el siglo XIX, sin autonomía, escondiéndose de los barbudos que quieren sacarlos de sus tierras. El compromiso con los cimarrones, pioneros no de la independencia, sino de la libertad de los afros, aún no se ha hecho realidad!!!











viernes, 17 de julio de 2009

Por si acaso…. Maten al hipopótamo!!! Por qué mataron a Pepe?

No tuve la oportunidad de conocerlo, ni siquiera sabía de su existencia, sin embargo no pude ser indiferente a la noticia de que mataron a Pepe, un hipopótamo que tuvo la desgracia de tener que huir de la finca en donde vivía con dos docenas más de semejantes. Huyó por problemas de celos, por malentendidos con otro macho más fuerte, como sucede con los seres humanos. Se vió abocado a andar río arriba y río abajo con la hembra que le acompañó en su fuga. Desde hace dos años este gigantón herbívoro retozaba con su hembra y su hijo en las aguas del Magdalena, cerca de Puerto Berrío, compartía con los pescadores, se dejaba ver poco y cuando lo hacia, según cuentan, era amistoso. Hasta que los del Ministerio del Medio Ambiente lo declararon peligroso, sí, seguramente mas que la minería de las multinacionales, o que las grandes plantaciones de palma, o que los impactos de los agroquímicos en los ecosistemas, por ejemplo.

Pepe, que llegó del África, fue tratado como tratan a la mayoría de afro colombianos pobres, que cuando han tenido que salir de sus lugares son una amenaza para la estabilidad de los lugares a donde llegan; y entonces acudieron a formularle varios cargos como que podía atacar a la población, que como especie exógena alteraba el ecosistema, (como si los caballos, los mastines pitbull, las gallinas, las vacas, los búfalos, las truchas, no hubieran llegado de otras tierras), que portaba enfermedades… y le declararon la guerra preventiva, ordenando su muerte a como diera lugar. No tuvo quien lo defendiera, lo mataron a mansalva, “le dieron piso”. Dicen que los del ejército no le dispararon, entonces para qué diablos se tomaron una foto con el cadáver de Pepe?, para qué mostraban caras de satisfacción y alegría, como lo registraron los medios?, el mensaje es claro y grotesco: “el bandido hipopótamo, la amenaza publica ha sido dado de baja.” La foto es elocuente:
Ahora hablan de salvar a la viuda y el crío, están pensando en la reparación a víctimas? Pues como siempre, primero causan el estrago y después, piden perdón e intentan, arreglar el problema, y aunque no se sabe si en realidad mataron al hipopótamo que buscaban, el caso es que el método utilizado es repudiable.

Fue una serie de sucesos desafortunados, desatinados e imprudentes los que determinaron que cegaran la vida de Pepe, seguramente aquí si hubo coordinación entre quienes lo ultimaron, también para el festejo y para impartir el parte de victoria. Son muchas las manifestaciones de protesta por su muerte, seguramente si hubieran utilizado otros métodos para cazarlo y reducirlo, lo hubieran podido llevar a un lugar donde pudiera permanecer tranquilo. Hubiera sido el procedimiento lógico y civilizado para salvar al animal.

Era un animal, son justas y humanas las protestas y movimientos que se han generado. Y la solidaridad, y manifestaciones en contra de los atropellos contra las personas?, ahora en nombre de la salud pública se han declarado nuevas normas preventivas, como impedir los asentamientos de población desplazada en el Parque Tercer Milenio en Bogotá, por causa del virus de la gripa ah1n1. Será un pretexto para disolver o invisibilizar protestas?, no nos podemos acostumbrar a que todo lo que parezca una amenaza contra la sociedad sea eliminado, pues de ser así, seguramente habría que dar de baja a medio Congreso, mínimo. Una cosa son los delincuentes, los victimarios, los que trasgreden el orden establecido y otra las víctimas, pues recordemos que para ser víctima hay que ser inocente, y en este caso Pepe lo era, como presumimos que son la gran mayoría de los cuatro millones de desplazados que sufren en este país.

Nota: las fotografias del hipopotamo y de los soldados fueron tomadas de la Revista Semana.


miércoles, 1 de julio de 2009

Cuando paso la yema de mis dedos por tu lomo me dan ganas de abrirte y con mis ojos saber qué delicias guardas para mí!!

A propósito de las tantas especulaciones sobre la muerte del libro, existen dos grandes especies devoradoras de libros: los lectores voraces y los gorgojos. En estos días he encontrado en la estantería de una escuela rural uno que me llamó la atención, el pobre viene sufriendo de muerte lenta…, sí, está perforado por cientos de orificios que le ha causado un ejército de gorgojos. Los laberintos que estos elaboran atraviesan caprichosamente las páginas, de forma que no existe ninguna igual, uno puede divertirse siguiendo la ruta de la colonia de minúsculos invasores, y tratando de completar o adivinar las palabras que se han comido, las fotografías que han penetrado, los dibujos que han complementado. Así, de esta forma las polillas y otros bichos habrán comido biblias, diccionarios, odas, novelas, biografías, textos escolares en desuso, poemarios olvidados, con todo de dedicatorias diluidas, mariposas y laminitas en su interior. Esa es una forma en que los libros mueren, se van desdibujando en el tiempo, al faltar sus progenitores caen en manos del olvido, de la desidia y el polvo. Esos son sus virus. Algunos libros murieron fumados, como esos de papel cebolla que llegaban de la China Comunista con los escritos de Mao y que fueron consumidos porque eran muy buenos para armar “varetos”. Cada biblioteca es personal, única e irrepetible, como nuestras vidas. Es muy doloroso empacar los libros en cajas de cartón cada vez que viajamos o nos mudamos de casa, ellos son compañía y parte de nuestro sufrimiento. No me resigno a estar en un espacio sin libros. Es una forma de conocer, de disfrutar, de crear, de plasmar opiniones, vivencias o de fantasear. Al libro se le doblan las páginas, lo podemos marcar, lo llevamos a donde quiera que vayamos y nos sentimos acompañados, les colocamos música, les ofrecemos una copa, los rayamos, los insultamos o hablamos con ellos. En muchas ocasiones una frase hace que se nos escurran las lágrimas; el placer de la lectura está ligado a un buen libro y a un apropiado entorno para hacerlo, a la soledad y también al disfrute de agradables compañías. A veces cuando terminamos la última página de un libro pensamos en una persona que quisiéramos, disfrutara también de su lectura. En el transcurso de mi vida me he rodeado de grandes amantes –de los libros-, empezando por mi padre, quien me llevó por primera vez a una Feria del Libro y me regaló un diccionario Larousse, me he rodeado de excelentes lectores -mis preferidos, porque además de serlo son exquisitos conversadores-, de editores, libreros empedernidos, diseñadores, encuadernadores, ilustradores, bibliófilos, a todos ellos les doy gracias por haber alimentado mi adicción a los libros; y a pesar de que la lectura mantiene una permanente rivalidad con la televisión, los videojuegos, los lectores electrónicos el Internet, el Chat, el “sexting”… es algo así como el ajedrez; ya no la practican usualmente las grandes mayorías, pero estas sienten respeto por quien lo hace. Los buenos libros serán como Maria Félix, Marilyn Monroe o Remedios la Bella: en cualquier momento de la historia donde los ubiquemos se destacarán por su belleza. Naturalmente el tiempo y el conocimiento nos proveen de nuevos inventos para escribir. Marco Polo escribió las memorias de sus viajes con pluma de ganso, Pedro Salinas sus más bellos poemas a lápiz y después de las revisiones y enmiendas hizo sus versiones finales en máquina de escribir, hoy el ordenador es la herramienta. No concebimos al escritor sin este aparato. Es otra forma. Ahora escribimos y enviamos los mensajes por Internet, divulgamos información a través de la Pagina WEB, de los periódicos virtuales, utilizamos los blogs para expresar opiniones, para establecer formas de contacto. Todo esto es virtual, depende de generadores de energía; gracias a las nuevas tecnologías leemos más, recibimos mayor información, de alguna manera intentamos mantener vínculos y pertenecemos a comunidades virtuales. Si alguien extravía su USB no siente mayor pena, pues sabe que la vuelve a bajar de la red, igual pasa si se daña el ordenador. Hay copias de seguridad y todo eso. Pero que pasaría si se extraviaran nuestros libros mas queridos?, con ellos también se van recuerdos, se van objetos que adornan nuestras aficiones. El libro es símbolo del conocimiento, del buen gusto, del paso del tiempo, de la creación y el pensamiento de los hombres. Seguramente hay muchas personas a las que la falta de libros no les afectará mayor cosa, además creo que nuestro planeta se beneficiaría si no se talaran tantos bosques y selvas para producir papel. Hemos publicado mucha información que perfectamente podría tener otra base tecnológica para su divulgación, pero no me imagino a Gargantua y Pantagruel “última Generación”, a Shakespeare con “troyanos”, a Julio Verne en red, o poder eliminar haciendo doble clik toda la obra poética de Pessoa o Raúl Gómez Jattin. Yo si creo que el libro va a morir, pero de viejo, de muerte natural, cuando se le venga en gana, va a ser en un lecho con sábanas de letras, rodeado de todos sus hijos, los encuadernadores y los cibernautas, los bibliotecólogos y los lectores empedernidos. No lo podrá eliminar la censura, seguramente cuando, como lo estamos viendo, aparezca de nuevo el control sobre los contenidos de los medios comunicativos y el Internet, -recordemos Fahrengheit 451 de Truffaut- o cuando nos sorprenda la crisis energética, desde la clandestinidad el libro seguirá vigente. Será como el capitán del navío quien es el último en abandonarlo. Para terminar les voy a contar una anécdota: Alguna vez en que me cambié de casa, fuí a la plaza de mercado del barrio Las Cruces y conseguí un camioncito para que me hiciera el trasteo, mi más preciada posesión eran algunas cajas que contenían libros, lo que sucede es que los libros pesan mucho, y por más que traté de embalarlos en cajas pequeñas, estas quedaron pesadas. El ayudante del camión, un joven de unos 25 años, casi se herniaba del esfuerzo que hacía y sudaba a chorros levantando las cajas y acomodándolas. Ahí fue cuando escuché la voz del conductor quien para darle ánimo le gritó: -Ya que no quiso leerlos, por lo menos cárguelos!!!

miércoles, 24 de junio de 2009

Yo no me como ese pescao así sea del Chocó!!!

En mis tiempos de escolar, siempre veía en los mapas de Colombia que el Chocó era una región que producía oro. Desde hace miles de años se ha asociado el oro con la opulencia; si uno tiene cadenas de oro tiene billete, si quiere demostrar solvencia muestra relojes de oro, anillos, aretes, y cosas con baños de oro. Entonces uno se pregunta: si aquí hay tanto oro, porqué la gente es tan pobre? Es que el oro de los negros no vale?, o en que se tiran la plata?

Una compraventa en Quibdó anunciaba una rifa de “castellanos”, cuando pregunté me dijeron que es una medida antigua que equivale como a cuatro y medio gramos, y que era muy utilizada cuando el oro se sacaba de los ríos por el sistema de baharequeo o mazamorreo, que es la minería prehispánica, ancestral, tradicional, donde hombres y mujeres con el agua a la rodilla, en una batea de madera van espulgando la tierra de los ríos, para buscar pepitas que brillan, y asi sacar de grano en grano hasta obtener algunos gramos que puedan vender o intercambiar.

Sí, estas tierras son auríferas, basta ver como cada vez que se abren huecos para hacer obras en las calles de Quibdó, las gentes humildes lavan el barro en busca de granitos de oro. En las calles existen compraventas del oro que traen los indígenas, los habitantes de las riberas de los ríos, los mineros de toda la vida, los que se ganan el diario baharequeando. Ese no es el problema, ellos no se enriquecen, a duras penas subsisten. Este negocio es rentable para los intermediarios, quienes compran a bajo precio, muchas veces con medidas adulteradas, establecen los quilates, depuran el mineral, y lo envían a las grandes ciudades. Ven estas naos?, no son carabelas, no son galeones, pero igual, vienen por el oro!!! De un tiempo para acá llegaron a los ríos del Chocó unas embarcaciones estrafalarias llamadas dragas, -las que vemos en las fotografías- estos aparatos chupan la tierra de los lechos de los ríos, la cuelan y la vuelven a colar y utilizan el mercurio para hacer que las pepitas de oro se junten. El sedimento lo devuelven al río alterando su cauce normal, el mercurio usado también va para el agua, el acpm y los residuos de sus combustibles, también… La contaminación provocada por estos residuos provoca cambios y deformaciones genéticas en los peces, en los animales, altera la flora y afecta la salud de los nativos, quienes utilizan el agua y sus recursos para vivir.

Según del Ministerio de Minas y Energía –que por lo general se queda corto en estas cifras- en el año 400 hectáreas de bosque son taladas para el desarrollo de esa actividad, 3.7 toneladas de mercurio son vertidos en suelos y ríos afectando la salud y el medio ambiente, 250 mil toneladas de sedimento son aportadas por efectos del proceso erosivo y 35 mil galones de aceites y de combustibles son usados por estos esperpentos.

Creo que ninguna de las dragas es de las comunidades negras, sus dueños son “paisas”, o extranjeros, hasta aventureros brasileños pululan por estos lares, algunos dicen que son negocios utilizados por los narcos para lavar dinero, otros que están amparadas por grupos armados, sostienen además que hay complicidad de algunos funcionarios para que puedan operar, pues para ellos el negocio es lucrativo ya que el oro aquí se extrae por arrobas.

El asunto es que luego de algunos meses de presión por parte de las comunidades, la Fiscalía incautó las dragas, paro su producción, se inició un proceso de extinción de dominio, y ahora con la Ley de Minas algún congresista vivo incluyó un “mico” donde -en nombre del progreso- se legaliza la actividad de las dragas. Será esto posible?, seguramente este es el caso del Chocó, pero puede pasar en otras partes donde, como en la conquista, aparezca oro y entonces se arrase con todo lo que hay alrededor, como el caso de la mina a campo abierto de Cajamarca. Debemos entender de no parar su explotacion, este oro servirá para aumentar con el saqueo las arcas de las multinacionales, que ellos no pagan impuestos a los municipios, que nadie controla su producción, y que a los habitantes de la región no les queda sino la pobreza, la deculturacion, la aniquilación de sus procesos organizativos, el éxodo, el desplazamiento y el arrasamiento de sus territorios.

Ya lo cantaron los pelaos de ChocQuibTown en “Pescao Envenenao”: “Yo no me como ese pescao así sea del Chocó / ese pescao envenenao, ese no lo como yo… denunciando la catástrofe ambiental y humana que se vive en estas tierras. Mas allá de la extracción del oro están las consecuencias nefastas de la explotación irracional del oro, pero siempre será así, recordemos que don Cristóbal Colón dijo que con oro se abren hasta las puertas del cielo!!! Así lo cuento, muchas veces no sabemos de dónde viene lo que nos cuelga del pescuezo, lo que exhibimos pa'chicaniar, pa'tirar visaje, y si lo sabemos, no nos importa. Se nos olvida la historia, somos indolentes. Ni siquiera quiero crucifijos de oro. Prefiero el color oro en los libros sobre Eldorado, en un traje de luces, en la piel dorada con los abrazos del sol, en los cabellos de las mujeres, o en las envolturas de las chocolatinas.

miércoles, 17 de junio de 2009

Gentes de río y selva llegan a Quibdó

Quienes habitamos en las grandes ciudades, lo poco que sabemos de los indígenas del Chocó, es gracias a las pocas noticias que salen en televisión, por la indígena que antes aparecía en algunos billetes, por las postales exóticas para turistas bobos donde una india tiene sus pechos al aire, por las historias esas sobre niños desnutridos y piojosos de allá de los tambos del las selvas del Pacífico. Tal vez muy pocas personas nos pueden explicar quien es un Jaibaná, o nos podrán contar la historia de la creación de Dachizeze, Genzera o Caragabi y la nación Embera. Sin embargo sabemos que diablos pasa con Ronaldo y Paris Milton, el Factor X, o el cumpleaños de Laura Acuña.

Es frecuente verlos alrededor de la plaza de mercado, en el malecón y en las calles de Quibdó. Se les reconoce por su forma de vestir, las mujeres utilizan parumas, que son unas faldas de llamativos colores, y sus collares de chaquiras, los hombres visten camisetas y pantalonetas de fútbol, algunos traen la cara y el cuerpo primorosamente pintados con jagua, y aunque la mayoría va descalza, también se ven chicos y chicas muy bien vestidos a la usanza occidental.

Muchos han llegado a quedarse aquí, traen su lengua, sus costumbres, sus creencias, sus valores y sus símbolos, e inician el camino para adaptarse a la cotidianidad de la ciudad. Naturalmente no todos han sido desplazados por la violencia, aunque si por la dificultad para tener acceso a buenas condiciones de salud, a una mejor vivienda, a servicios públicos, a la educación, pues algunos jóvenes llegan a estudiar, otros son directivos de las organizaciones indígenas del departamento y algunos –sobre todo los y las muchachas- piensan que es mejor estar en la ciudad, pues hay mejores oportunidades de recreación, de ampliar su horizonte del mundo, de progresar, de vivir.

Del medio millón de pobladores del departamento se estima que unos 40.000 son indígenas, de las étnias Embera y Wounaan, que viven a lo largo de los caños y ríos, principalmente en las partes altas de sus cauces. Viven en pequeños asentamientos dispersos y bajan a los centros poblados como Riosucio, Itsmina o Condoto a vender sus productos y artesanías -de guéguerre, sus canastos de bejuco, sus tallas en balso y cocobolo y sus collares de chaquiras-, a distraerse, a emborracharse, a hacer diligencias que tienen que ver con las administraciones de sus Cabildos y resguardos, y al mismo tiempo a denunciar los atropellos de los que son victimas, a denunciar las difíciles condiciones de salud en que viven, la ausencia de políticas del Estado para con sus mujeres, sus niños, sus mayores y sabedores.

Estas comunidades junto con los afrocolombianos han mantenido ancestralmente una buena, respetuosa y cordial relación, han compartido el territorio de una forma pacifica, ininterrumpida y transmitida de generación en generación; sin embargo también han sido amenazados y han tenido que salir de sus tierras por las múltiples amenazas que les han hecho, entre otros, los mineros que amparados en el poder de las armas de grupos así como rastrojos, los obligan a retirarse para poder explotar el oro a gran escala, por cultivadores de coca, o por terratenientes generalmente llegados de Antioquia o de Córdoba, no podemos olvidar que en esto también hay responsabilidad de las multinacionales de la minería o de las explotaciones de madera y palma africana, con complicidad de funcionarios de las corporaciones ambientales, de políticos, de la fuerza pública y del gobierno, con sus megaproyectos, canales, carreteras y represas.

Las gentes Emberas y Wounaan llegan a Quibdó, en sus lanchas por el río, caminan la ciudad, algunas veces intuyo que la disfrutan, se ven las familias enteras comprando “cacharro e blanco”, los hombres con una libreta y papeles debajo del brazo, andando de oficina en oficina, tratando muchas veces de que les entiendan su forma de hablar español, hacen sus gestiones, visitan su organizacion OREWA, y compran los insumos que llevarán en el viaje de regreso a sus comunidades: sal, cerveza, gaseosas, cigarrillos, jabón, gasolina, mercado de abarrotes, y sus mujeres e hijos marchando unos pasos atrás.

Estos guardianes de la selva y del río son también hermanos nuestros, son parte de la diferencia que nos identifica, con su forma de concebir el mundo de permanecer en él, con sus principios colectivos, tienen derecho a un mejor futuro, tienen el derecho a decidir de manera autónoma lo que quieren hacer en sus territorios y a participar en la toma de decisiones que los afecten. Seguramente el progreso tanto para ellos como para nosotros tiene elementos inmensamente atractivos y seductores, pero aún teniendo certeza del costo que tenemos que pagar por ello, sería más justo si utilizáramos el derecho a decidir y no que otros nos lo impongan por la fuerza.
Ojalá que ellos pudieran caminar por las calles de Quibdo, en son de paseo, o de sus actividades naturales, y que no los veamos deambular, desarraigados, “desombligados” desnutridos y alejados contra su voluntad de sus Wandras y Antumiás.