martes, 19 de octubre de 2010

Elegía - Miguel Hernández

ELEGÍA
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería).


Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

10 de enero de 1936

Miguel Hernández

Desde acá quiero compartirles uno de los más hermosos poemas de Miguel Hernández, un canto a la amistad, al encuentro con la muerte, a la rebelión y a la sublimación. Los invito también a escuchar la versión de Joan Manuel Serrat

miércoles, 13 de octubre de 2010

BOCETO DE UN GATO BLANCO ENTRE LOS ACORDES DEL TRIPLE CONCIERTO DE BEETHOVEN

Ahí está, acostado con su parsimonioso ronroneo, ensimismado en el Allegro. Estoy convencido que si los gatos tienen mejor oído que nosotros y si perciben el encanto de la buena música, acaban convirtiéndose en excelentes melómanos. Lástima que no hayamos podido aprender su complejo lenguaje, porque seguramente nos darían soberbias lecciones de cómo escuchar la música. A Gaspar le encanta Bach, especialmente las suites para violonchelo y se extasía con Erik Satie y también con las sonatas de Cesar Frank; creo que prefiere las cuerdas a los vientos y se vuelve más contemplativo con Chopin que con Bartok. Wagner no le convence mucho y prefiere salir al jardín cuando escucho a Stravinsky o a John Cage. Así son… plácidos, extremadamente refinados, exquisitos y discretos; tienen la prudencia de los sabios, la ternura de quien está recién enamorado, el sentido del libre albedrío desarrolladísimo y el placer de recorrer el mundo en las noches. Pero también disfrutan con el sol, de las caricias y de los lugares que son dignos de ellos. Prefieren el cómodo sillón de la biblioteca y el calor de la chimenea, aunque no existe ningún lugar de la casa vedado a sus correrías. No nos acompañan pero exigen compañía cuando así lo desean, su paladar es refinado y generalmente se creen dos estratos más arriba que sus anfitriones. Se acicalan para estar impecables y perciben cuando lleganlos días festivos porque nos levantamos tarde. Miran la luna a través de los cristales y el fulgor del cielo les esparce dulces sensaciones que les traen a la memoria sus tiempos de selva y monte; las tinieblas son un pretexto para sentirse poderosos y sus maullidos envían mensajes a los espíritus de los gatos que desde remotos tiempos acompañan los mitos de los hombres. Envidiamos su silencioso andar, la displicencia con que determinan a sus enemigos naturales, los perros, su precisión para sortear diluvios y secuencias de laberintos. Cómo quisiéramos los hombres caer siempre parados y tener siquiera algunas de las vidas que gracias a su destreza les atribuyen. A Gaspar le encantan las visitas, sobre todo si son mujeres que deciden acompañarnos y juegan a pasarle los dedos por el lomo. Como sus parientes turcos es sensible a los aromas que esparce la piel de una odalisca criolla cuando vibra de placer, y seguramente desearía hacerle coro a los suspiros; no contemplo siquiera la posibilidad de tener una compañera de retozos y de sueños a quien le incomode su presencia. Aprendí a observarlo y a tratar de entender su lucidez, a admirar sus gráciles movimientos y a aceptar sus caricias a sabiendas de que algo se trae entre bigotes. En casa cumple con agrado algunas funciones, por ejemplo descubre el lugar donde hace más calor, a veces funge de cojín y otras veces se vuelve estuche del control remoto del televisor, se adueña de sillas, de jarras para tomar el agua, de lugares para afilar sus uñas, de esquinas para delimitar su espacio, es ladrón también de mis desvelos y dispone, si quiere, de gran parte mi tiempo libre. Es un sibarita que disfruta y exige las delicias de la buena mesa, y al mismo tiempo se aventura en correrías por laberintos y lugares donde solo su cuerpo de goma puede alcanzar. A veces juego con él y disfruto su natural sentido del humor y el aire de superioridad que le hermosea. Cada vez que contra mi voluntad tengo que alejarme y asignarle una acudiente, me siento desolado y ni siquiera me atrevo a mirar a la constelación de Leo. Seguramente él no me necesita, pero,¿ qué tal que sí? A veces terminamos acostumbrándonos a compartir la libertad. Para cuando vuelva le alzaré, le miraré a sus ojos claros, a ella también la invitaré a cenar para que le haga cosquillas en la barriga, y nos sentaremos a escuchar el concierto “Elvira Madigán” de Mozart, uno de sus preferidos (de Gaspar, naturalmente). Ahora quiero compartir algunas frases que me ha enviado uno de mis buenos amigos gatófilos: “El hombre es civilizado en la medida que comprende a un gato” Bernard Shaw “Dios hizo al gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar a un tigre” Víctor Hugo “El paraíso jamás será paraíso a no ser que mis gatos estén ahí esperándome” “Para mantener una verdadera perspectiva de lo que valemos, todos deberíamos tener un perro que nos adore y un gato que nos ignore” Derek Bruce “Los perros nos miran como sus dioses, los caballos como sus iguales, pero los gatos nos miran como sus súbditos” Winston Churchill “Cualquier gato que no consigue atrapar a un ratón finge que iba tras una hoja seca” Charlotte Gray “La elegancia quiso cuerpo y vida, por eso se transformó en gato” Guillermo de Aquitania “Mi gato nunca se ríe o se lamenta, siempre está razonando” Miguel de Unamuno “Si yo prefiero los gatos a los perros, es porque no hay gatos policías” Jean Cocteau “Si quieres escribir sobre seres humanos, lo mejor que puedes tener en casa es un gato” Aldous Huxley “El gato no nos acaricia, se acaricia con nosotros” Antoine Rivarol “El ideal de la calma es un gato sentado” Jean Renard “El más pequeño gato es una obra maestra” Leonardo da Vinci “He estudiado muchos filósofos y muchos gatos. La sabiduría de los gatos es infinitamente superior” Hippolite Taine “El único misterio sobre el gato es saber por qué ha decidido ser un animal doméstico” C. MacKenzie “El gato es el único animal que ha logrado domesticar al hombre” Marcel Mauss “Quien se casa con una persona que tiene animales domésticos ingresa en un cierto nivel de locura” Nora Ephron “El gato posee belleza sin vanidad, fuerza sin insolencia, coraje sin ferocidad, todas las virtudes del hombre sin sus vicios” Lord Cuppy “Un maullido es un masaje al corazón” Stuart McMillan “En realidad la casa es del gato, nosotros solo pagamos la renta” “Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma permanecerá dormida” Anatole France Sus comentarios los pueden enviar a megaspar@hotmail.com

miércoles, 6 de octubre de 2010

LA MALA REPUTACION

Georges Brassens, cuando hace 29 años partió de este mundo "alegre como un colegial" escribió en su testamento que el que quisiera podía acostarse con su mujer, pero,... ay de aquel que le pegara al gato!!!! Un gran poeta, que se consideraba únicamente un chansonnier, un excelente músico que inspiró a muchos jóvenes intérpretes, haciéndoles entender que para ser considerados cantautores, a más de tener talento, deberían asumir un compromiso social y político, unos claros principios de solidaridad, de respeto a la diferencia, de rechazo a cualquier tipo de discriminación, y que su compromiso más allá de lo estético radica en el aporte que puedan hacer en la construcción de un mundo cada vez más justo.

El cantautor denuncia, y también sigue soñando utopías y caminos, es capaz de ver el lado oscuro de la luna de miel en el amor, tiene vocación de anarquista y alma contemplativa. Brassens no se dejó manosear de la farándula, prefirió su amor a los gatos, a su casa de campo, a los libros y a la pipa. Sus hermosas, sencillas y elegantes canciones están salpicadas de ironía, de humor, de la picaresca del trovador, de amor y travesura; en su época fueron consideradas casi un estornudo en la cara de los formales. Es también un cronopio mayor. Algunas de sus canciones más conocidas son, La mala reputación, La dulce Margot, Princesa, Los amantes de los bancos públicos, Por una muñeca me hice chiquitín, El testamento, El gorila, El pornógrafo, Plegaria, Pobre Martín…. Entre las mejores versiones, o por lo menos las que más me gustan están las de Paco Ibañez, Claudina y Alberto Gambino y Javier Krahe, y también ha sido llevado al Jazz.

Qué es lo que seduce de Brassens,? En su mensaje nos dice “Que sean de aquí o allá, los hombres, liberados de sus preocupaciones banales, son idénticos y aspiran a las mismas trascendencias. El les habla de libertad, de tolerancia, de amor y de dignidad, y es escuchado por todos los que intentan escapar de la desesperanza”.

Con esta introducción los invito a acercarse a su obra, a deleitarse con sus canciones, a indagar un poco más sobre alguien que asumió su compromiso con la vida.

LA MALA REPUTACIÓN

En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal,
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me pudo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y he aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Tras de mí todos a correr
Salvo los cojos, es de creer.

Ya sé con mucha precisión
Como acabará la función
No les falta más que el garrote
Pa' matarme como un coyote
A pesar de que no arme ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío
Que a le gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Que a le gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Tras de mí todos a ladrar
Salvo los mudos es de pensar.


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viernes, 1 de octubre de 2010

LAS FIESTAS SANPACHERAS… AY SAN PACHO POR TODO ESTO ME GUSTÁS…..

Me gusta San Pacho porque no discrimina, porque no hace distinción entre acomodados y quienes poseen poco, me gusta porque en esta época todo un pueblo se relaja, se divierte y se erotiza. Me gusta porque en la preparación de sus desfiles y “cachés” participa toda la comunidad barrial. Me gusta su carácter eminentemente popular, aquí no hay tribunas V.I.P, tampoco hay bailes de gala, clubes sociales o farándula excluyente. Me gusta porque es fiesta de negros, alegría de negros, herencia africana y alma quibdoseña.

En las celebraciones de San Pacho en todas las casas se come el mismo sancocho, quien tiene mayores posibilidades le pone más carne ahumada o es más generoso con el queso; me agrada porque es una oportunidad para compartir con los amigos, porque en estos días las mujeres están más bonitas que de costumbre. Me gusta ver las sonrisas de la gente, y el regocijo de los niños, adolescentes y mayores…. Todos le sacan su gusto a San Pacho, “cuando hacen sus bullas, cuando arman sus corrinches”. Me gustan las tarimas en los barrios, me fascina el sonido de las chirimías, ver la gente bailar en la calle, que Hansel Camacho y Choquibtown vengan a tocar para su gente. Me aguanto el aroma a piel y a sudor que despide el revulú, cuando se percibe una nube de deseo y libertad por encima de cabezas y brazos de los danzantes y cuando en el bunde brincan y se restriegan 44 cuerpos en un metro cuadrado en una cofradía de delirio y calentura!

Me encanta la generosidad del color y la identidad que expresa la comparsa de cada barrio, me gusta también cuando llueve y la fiesta continúa. La pólvora me atrae como cuando era niño, al igual que los helados, las casetas de comida, y observar los saltimbanquis y rebuscadores que van por los pueblos de fiesta en fiesta, de verbena en verbena, de alborada en alborada. Es un placer y un privilegio estar en Quibdó para ésta época, aún bajo la lluvia; en estas tierras todo es exuberante, hasta el dolor y la alegría….

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viernes, 24 de septiembre de 2010

UN SAN PACHO CAMBAMBERO!!!

Cuenta la historia que San Francisco de Asís antes de convertirse y de tener vocación de mártir era un joven disipado y parrandero, de ahí que no le moleste que en sus fiestas se brinque, se baile, se beba, se goce y se “perrié” con todo el gusto y entusiasmo. San Pacho es un santo blanco para un pueblo negro, es un gocetas al cual los quibdoseños le hablan con familiaridad y le prometen que algún día dejarán de caer en tan deliciosas tentaciones y se acercarán a la beatitud así como él, cosa que naturalmente en su interior no están dispuestos a hacer.

En las carrozas, que presiden los desfiles de cada barrio, se hace sátira a los padecimientos de este sufrido y paciente pueblo; se expresa la inconformidad y se satiriza la corrupción, a la desidia, a la politiquería, a la falta de compromiso de su clase política, a la falta de salud, a la exclusión y a las necesidades que vienen padeciendo. El pueblo chocoano es plenamente consciente que sus dirigentes erradican la pobreza, pero la de sus familias y la de sus amigos más cercanos.

San Pacho es un motivo para alejarse de las penurias cotidianas, para inspirarse en el colorido, en la creación, en la danza y en el ritmo: Una gran multitud de jóvenes derrochan energía y exhibe su alegría, Quibdó está de fiesta, se nota en el comercio, en la aparición de casetas populares, ferias artesanales, algunos eventos culturales… vendedores de todo tipo de chucherías, proliferación de juegos de azar. Como el comercio está en manos de “paisas” me sorprendió ver que delante de las comparsas de algunos barrios aparezcan las cabalgatas donde, como es su costumbre, hacen alarde de sus briosos corceles, su poncho, su sombrero y su botella de licor en la mano. Será que con el tiempo las fiestas también serán intervenidas por las gentes del interior?

No importa la lluvia, de todas maneras se desfila con “caché” y el revulú se refresca. Esta es la amalgama de la diáspora africana con la evangelización claretiana en el Chocó. Ahí les dejo una muestra de la pintora Gloria Arriaga, quien ha sabido reflejar el colorido y en cierta forma la melancolía de un sufriente pueblo en carnaval!!!!


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martes, 21 de septiembre de 2010

BIENVENIDAS LAS FIESTAS DE SAN PACHO

Aunque este año no se notaron tanto los preparativos como el anterior, han comenzado de nuevo las fiestas de San Pacho, son 15 días de jolgorio quibdoseño, de carrozas, desfiles y comparsas de “caché” –así se le dice a los coloridos atuendos de gala y disfraces que engalanan a los comparceros que asisten a los desfiles barriales-. Otra vez el viento lleva aires de chirimía y el revulú o bunde avanza detrás del disfraz como un inmenso e incontenible torbellino humano.

Este año el recorrido se ha trazado esquivando los mil y un cráteres de las calles, pues aunque le apuraron un poco a ver si alcanzaban a arreglar por lo menos los del recorrido, no fue posible.Cada día el desfile le corresponde a uno de los doce barrios franciscanos, y hace un recorrido por los otros once barrios; el recorrido se inicia en la tarde y termina entrada la noche.
En la noche los habitantes de la ciudad visitan el barrio, que se ha preparado para ofrecer comidas típicas, licor y baile a los asistentes. El San Pacho es para chicos y grandes, en el desfile y en el bunde no se discrimina a nadie por edad, por sexo, o por condición social, aunque quienes más lo disfrutan son los jóvenes que sacan a relucir su energía y alegría. Esta fiesta es ante todo de hermandad entre los quibdoseños, para compartir con los vecinos, para integrar el barrio. En el desfile de banderas salen las comparsas, los grupos folclóricos, y algunas entidades. Si bien Quibdó es una población fiestera, en estos días no hay límites, se sigue un ritmo aparentemente normal, pero el aroma que se percibe invita a la parranda.

San Pacho me sumerge en la melancolía desbordante, creo que he entendido que apenas la puedo disfrutar como espectador, siento que sin raigambre y sin tradición uno es un peatón más; desde luego será un motivo para compartir con algunos amigos, especialmente lugareños, y me detendré a observar e intentar describir la magia y el encanto que este acontecimiento significa para la piel morena. Últimamente percibo que algo me está haciendo falta…

Para que se hagan a una idea, los dejo con estas imágenes:











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martes, 14 de septiembre de 2010

DE CANTAUTORES Y TROVADORES

Tal vez la canción es la expresión musical más tradicional y estrechamente ligada al sentir de los hombres. La esencia de la canción está en cantar lo que el alma quiere pregonar. A veces es muy íntima, otras veces su voz se escucha a los cuatro vientos, cuando juglares y trovadores le han hecho caminos y han llevado sus notas a lugares insospechados.

Las canciones hablan del amor, de los ideales y de las utopías, de la admiración hacia la tierra que observamos o hacia la naturaleza, son expresión sentimental de anhelos y frustraciones, de asombros y de quimeras. Algunas de ellas han tenido procesos de concepción que reúnen determinadas características que fueron perfilando a quienes hoy podríamos llamar CANTAUTORES.

No es posible imaginar a un cantautor sin estar acompañado de su guitarra, es un artista que compone para sí, que en lo posible evita acogerse a fórmulas comerciales para producir música, y que ante todo pregona la libertad para elaborar sus temas, para decir en el canto lo que quiere expresar, para denunciar y para concebir formas libres de volar, de declarar el amor y de vincular íntimamente la poesía a la creación. Los cantautores se diferencian de otros músicos porque generalmente escriben las letras de sus canciones, les hacen música y además las interpretan, es decir cada canción es parte de ellos mismos, refleja su manera de sentir y de asumir la vida, o sea que el cantautor es consecuente y responsable de su obra.

Dentro de los propósitos de los cantautores no está el obtener ventas millonarias, o trofeos de farándula, así en ocasiones lo hayan logrado; sus temas procuran ser inteligentes, que transmitan algún mensaje a quien los escucha, que transmitan sensibilidad o que sean testimonios de las épocas y circunstancias en que fueron concebidos. Los cantautores tienen ciertas características comunes: Son irreverentes, tienen un sentido del humor complejo y mordaz, saben que –como decía Manuel Zelaya “la poesía es un arma cargada de futuro”-, generalmente procuran tener unos públicos más selectos, que sean capaces de escuchar y asimilar sus mensajes, aunque a veces tiendan posar de intelectuales, creo que ante todo respetan al auditorio brindando altísima calidad en sus creaciones y estimulando una conciencia social para buscar mundos más vivibles, más incluyentes, más libres y, naturalmente, más alegres. En cuanto a la música han procurado mantener vigentes las raíces folclóricas y tradicionales, sin dejar por ello de experimentar con nuevas formas jazzísticas o sonidos experimentales, todo ello le genera identidad propia sus notas al aire.

Siento un profundo respeto por la obra de los cantautores, sus canciones me han acompañado en lo que llevo de existencia y además han contribuido a perfilar mis gustos poéticos y estéticos, a tratar de escudriñar bajo otras ópticas la realidad social, humana e histórica que vivimos y a entender que el amor puede llegar a ser una forma más de libertad, de placer y de armonía.

Son muchos los cantautores que merecen reconocimiento, seguramente con el tiempo podré dedicarme a escribir sobre quienes más me gustan; tan solo dejaré algunos nombres que seguramente le dicen algo a quienes leen esta columna o les traen a la memoria épocas no tan recientes, vivencias y sueños inconclusos.

Georges Brassens es para mí el maestro de los cantautores actuales, vivió la mayor parte del tiempo en su casa de campo del sur de Francia, alejado de la popularidad y la fama. De él recibieron gran influencia Paco Ibañez y el cantautor por excelencia Juan Manuel Serrat, de quien hablaremos en una próxima ocasión. En la América latina desde los años 60?s y debido a la convulsionada situación política de muchos países surgieron grandes exponentes como Victor Jara, quien ofrendó su vida en la dictadura de Pinochet, o Alfredo Zitarrosa, exiliado como otros tantos debido a la presencia de estos regímenes en América latina… que lo digan Piero, Mercedes Sosa, o el mismo Serrat. La obra de los cantautores se defiende sola, la historia va decantando nombres y entre quienes permanecen podemos hablar de Alberto Cortés, Luis Eduardo Aute, César Isella, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Moustaki, León Gieco, Amaury Pérez, Víctor Heredia, el mexicano Oscar Cháves, el venezolano Alí Primera, Chico Buarque, Joaquín Sabina, y más recientemente Fito Páez, Pedro Guerra, Alejandro Filio, Ismael Serrano y Jorge Drexler. Muchos más nombres también merecen ser incluidos en esta lista, seguramente cuando amplíe esta nota, tendrán un lugar especial.

En cuanto a las mujeres, son muy pocas las que pueden considerarse cantautoras que cuenten con un reconocimiento similar al de los hombres; la más grande a mi juicio es Violeta parra, después de ella tal vez Silvina Garré, Liuva María Hevia, Sara González… a cambio han sido exquisitas intérpretes de la nueva canción, un hermoso ramillete de ellas estaría engalanado por Mercedes Sosa, Tania Libertad, Nacha Guevara, Amparo Ochoa, Ana Belén, Teresa Parodi, Soledad Bravo y Katia Cardenal. En nuestro país aparte de Ana y Jaime y un intermitente Pablus Gallinazus podemos decir que hasta hace poco Juanes reunió elementos de identidad de un cantautor, elementos que se han ido desdibujando debido a su absorción por el mercado y el mundo farandulesco. Ahora el propósito es que revisitemos estas voces y nos deleitemos con sus canciones.

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Nota: En los primeros días de Septiembre el maestro Antonio Ibañez llamado El caballero de la Noche, amigo periodista, excelente contertulio, melómano con vocación de bolero, ha partido de este mundo. Para él un especial reconocimiento a su labor, a su generosa amistad y que ojalá a donde vaya siga charlando tan sabroso…..

martes, 31 de agosto de 2010

UNA CRÓNICA DE MIEDO!!!!

Hace pocos días alguien me preguntó sobre las situaciones que me hacen sentir miedo, sobre los temores que me asaltan y qué prevenciones tomo para evitar tanto susto!!! Después de darle vueltas a la idea en la cabeza se me ha ocurrido compartir algunas reflexiones sobre tan enmarañado asunto.

En la historia de nuestra especie siempre ha estado presente la incertidumbre del futuro, del más allá, del fin de la existencia, de nuestras profundas limitaciones, del pánico hacia lo desconocido. Es el origen del mito, de las religiones, de las más diversas y sofisticadas especulaciones, aquellas que la ciencia nos impone con ínfulas de sabiduría, y que recorriendo un amplio espectro de tendencias, lleva al extremo de llegar a las diletantes y fantasiosas versiones de videntes que sostienen poseer poderes extrasensoriales o paranormales, en fin, nuestra historia es una historia de miedo!!!

Todos de alguna manera juegan con nuestros miedos, los manipulan, nos han hecho sentir débiles y estar casi obligados a recurrir a ayudas para poder sobrevivir antes y después de nuestro paso por acá. Confieso que en lo que llevo vivido me han asaltado infinidad de temores; creo que casi todos los días me enfrento a alguno. Podemos decir que están los inevitables, los que tienen que ver con la especie, en cualquier lugar del planeta, como la muerte, la enfermedad o la vejez; ante semejantes riesgos recurrimos a ayudas espirituales, a invocar al altísimo y a sus amigos, y a evitar riesgos tratando de ser más prudentes en la medida que nos pasa el tiempo.

Hay otros que tienen que ver con el lugar donde vivimos y la época que nos tocó en suerte: una cosa es vivir en Tahití, y otra cosa, muy diferente, sobrevivir en Colombia. En los mares del sur el peligro puede ser un maremoto, la erupción de un volcán o que a alguna potencia salvaje le dé por hacer pruebas nucleares, como lo han hecho los gringos o los franceses, para citar algunos. Pero aquí definitivamente tenemos que hacer muchos malabares para sobrevivir, a las vías, a la violencia común, al conflicto armado, a los accidentes, a la intolerancia, al desempleo, a la indolencia, a la impunidad, a la exclusión…

En cuanto a los riesgos cotidianos le sentimos pánico a los accidentes ridículos e inesperados como por ejemplo que caiga del cielo una teja en nuestras cabezas, o a ser agredidos con un cuchillo por una loca energúmena. Le tenemos susto a la torpeza para resolver situaciones relativamente fáciles, o cuando perdemos la capacidad de decidir, le tenemos miedo a perdonar e incluso a intentar arrancarle momentos felices a la existencia. Le tengo miedo a la ignorancia, que es contagiosa, le tengo miedo a tragar entero y también le tengo miedo a las ausencias. Me asusta el mal gusto, las bocas venenosas, las pasiones truculentas y la deslealdad, pero tal vez lo que más espanta es el tiempo perdido y el desamor. Creo sin embargo que tantos y tantos temores pueden ser aliviados con un poco de sentido común, con las pócimas de palabras que estimulen la capacidad de ensoñación, y también con la fantasía, con algo de inocencia o arrimándonos a un árbol que nos brinde confianza y protección.

A veces el temor consiste en perder lo que hemos conseguido, lo que hemos asumido que nos pertenece, y creemos que la vida se puede entregar por empecinarnos en defender cosas, amores perros o afectos descarnados. Nuestro mayor tesoro es la existencia, el milagro de vivir, el resto se irá arreglando por el camino, inclusive aunque no seamos felices, el estar resolviendo día a día complejas situaciones nos prepara para salir airosos aún en las derrotas.

Pero cómo hiciéramos para no estar asustados con los gobiernos perversos, con los campos minados o con los ríos contaminados? O con que se incremente el número de personas desaparecidas? El miedo es un sentimiento absolutamente humano, lo siente el guardametas frente a quien patea un penalti, lo siente la niña cuando le sudan las manos ante la proximidad del chico con quien baila, lo he sentido aferrado a una silla de odontología y también cuando no puedo rebatir alguna aseveración tendenciosa. A veces se me confunde con la ansiedad y otras veces con el dolor. Un oso de anteojos, una ballena o un antílope nos podrían dar una extensa conferencia sobre lo que sienten cuando perciben nuestra depredadora cercanía; por ahora mi mayor miedo es no tener cerca a quienes tanto, tanto quiero.


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martes, 10 de agosto de 2010

ROBERTO CANTORAL: QUÉ TRISTE FUE DECIRNOS ADIOS

“Dicen que la distancia es el olvido
Pero yo no concibo esa razón,
Porque yo seguiré siendo el cautivo
De los caprichos de tu corazón”.


Las letras de sus boleros han formado parte de mi vida, muchos de ellos los he incluido en mi antología íntima, la que me enternece y me pone el alma blandita. Qué tal, “Noche no te vayas, quédate con nosotros para siempre, tú que sabes que somos dos amantes que vivimos dos vidas diferentes…” . Cantoral supo tomar elementos de la sonoridad de los tríos y adornarlos con elementos del Filin Cubano para dar a luz un bolero contemporáneo, sofisticado y de carácter universal. Don Roberto le cantó a los amores clandestinos, fugaces y apasionados; concibió boleros para los amantes en la intimidad, aquellos que solo necesitan de una guitarra, la magia de una voz, el humo del cigarrillo y unas copas de licor. Boleros de hotel o apartamento, boleros de cómplices encuentros y de tristes despedidas.

Entre tantas y tantas versiones de sus temas, (tan solo el del Reloj “Reloj no marques las horas porque voy a enloquecer” tiene más de doscientas versiones conocidas), mis preferidas son las que interpretaron Lucho Gatica y Victor Iturbe, Los Tres caballeros, Olguita Guillot y José José; más recientemente he escuchado excelentes temas en la voces de Simone, de Pablito Milanés y de Tania Libertad. Pues Cantoral, quien en un principio integró el trío Los Tres Caballeros, y posteriormente se dedicó e escribir y a defender los derechos de los artistas mexicanos, ha partido y "Hoy mi playa se viste de amargura, porque tu barca tiene que partir a surcar otros mares de locura” se ha ido a cantar boleros a algún lugar del firmamento. Pero tranquilo don Roberto que mientras la vida nos conceda horas, en cada noche de boleros, usted nos seguirá acompañando, siempre habrá un brindis por usted y por los momentos que muchos corazones enamorados, noctámbulos y bohemios hemos vivido gracias a su inspiración. Hasta siempre!!!!
Fotos de Juana


Estas amorosas letras los escribió uno de los mayores compositores de boleros: don Roberto Cantoral. Un mexicano de Tampico, quien nos ha legado algunos de los más exquisitos boleros como son “El reloj”, “La barca”, “Noche no te vayas”, “Regálame esta noche”, “Me odio”, “Yo lo comprendo”, “Soy lo prohibido”, “Demasiado tarde”, además de temas como “El triste” y “”El preso número nueve”.

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miércoles, 4 de agosto de 2010

A PROPÓSITO DE LA URNA TRICENTENARIA

Qué contendrá la urna tricentenaria?, la que van a abrir nuestros descendientes, si los hay, en el 2110? A lo mejor será como la de los noticieros… virtual, y en ella podremos guardar todo el conocimiento del que se tenga información hasta el día de hoy; muy seguramente en un disco duro o en una USB estará todo lo que creemos les puede interesar a las futuras generaciones. Podremos encriptar la información y enviarla al ciberespacio con el altísimo riesgo de que al cabo de pocos minutos su clave sea descifrada por los expertos en chuzadas del DAS, o por los servicios secretos gringos, así como hicieron con el tan mentado computador de Raúl Reyes.

Será que para el siglo 22 no nos ha dado por desbaratar el globo y aún existirá la especie humana en un planeta donde hay cerca de 25.000 ojivas nucleares, y el 90% las poseen los gringos y los rusos?, o será que de pronto ha disminuido el hambre y la pobreza, y la tierra estará mejor cuidada? será que lo que queremos dejar es un mejor planeta o unos mejores hijos para este planeta?, Bueno, supongamos que todo lo que se almacene virtualmente se pierda, le entre un virus, se pierdan las carpetas con los miles y miles de fotografías, con los mapas y demás testimonios de esta época, entonces qué guardaríamos en la urna centenaria?

Casi todos los libros e información se guardarán en las bibliotecas, en colecciones y centros de documentación, que son despensas de conocimiento y tal vez le mostrarán a los androides futuros lo sucedido por estos días y la forma como hemos tenido que sobrevivir y también morir.

Teniendo en cuenta que la urna es una pequeña caja de seguridad, no un container, he aquí algunas sugerencias de lo que se puede incluir en la urna bogotana:

Las fórmulas médicas del POS, para que tengan idea de las medicinas que entrega nuestro maravilloso sistema de salud, y todas las peripecias que nos tocaba hacer para mantenernos vivos.
Las tarjetas de puntos de los supermercados, para que se hagan a una idea de cómo nos hemos obsesionado con ser consumidores obsesivos y clientes cautivos fácilmente manipulados por los medios.
La clasificación de las especies animales que existen ahora, con fotografía y todo, para saber a cuántas habremos exterminado, cuántas nos hemos llevado por delante y cuántas quedarán para ese entonces
El mapa de rutas del trasmilenio para que comparen si dentro de cien años se han terminado las fases dos y tres.
El plano del Barrio Santafé, con su zona de tolerancia
Las estadísticas de los “falsos positivos”, y la memoria de los hechos, para que el paso del tiempo no borre impunemente los hechos y sus huellas.

También le podemos incluir un inventario de los oficios ingeniosos e inusuales a los que toca recurrir para ganarse la vida, las boletas de entrada a diversos espectáculos, la programación del Festival de Teatro (alternativo), unos cds de música (piratas), una breve antología de poesía joven, también el listado de los morosos de datacrédito a ver si de aquí allá ya hemos sido excluidos… dejémosle un lápiz adentro y ojalá unos catálogos de recientes exposiciones de arte; unos preservativos por si acaso... muchas, muchas fotos, de los parques, de los trancones, de Rock al Parque, del estadio, de Millonarios, de las misas del Divino Niño en el barrio 20 de Julio, del tejo, de las cometas y las maquinitas, hasta de los vestidos de Marbelle. Se pueden guardar unos mensajitos de texto, así como un recuento de todo lo que hacemos cotidianamente con el celular, ese nuevo órgano que nos apareció y sin el cual parece que nos faltara el aire….

Para la urna de Quibdó primero hay que pensar en manos de quién se deja la llave. Se sugiere que tenga forma de amplificador de sonido (bafle). Pueden legarse valiosos documentos como el directorio telefónico, el mapa de los huecos de las calles de Quibdó, las revistas de ventas de Esika y Ebel, por ejemplo; los carteles de las fiestas de San Pacho, la receta de la balsámica, una etiqueta del aguardiente Platino, el listado de los hijos ilustres de Quibdó (para que la historia no los olvide), la letra de “Todo a mil”, los recibos de Dispac, Aguas del Atrato y Telefónica, un ejemplar del Chocófilo y del Visor, y la carta del menú de La Paila de la Abuela.

También se puede incluir un inventario fotográfico de La Alameda, de la Universidad, y de la plaza de mercado; mostrarios de cortes de cabello de los hombres y de las uñas del dedo gordo de los pies de las mujeres. Estampas cotidianas del Malecón y sus atardeceres, con sus minuteras y mototaxistas, parumas y collares de chaquiras y una billetera de damagua; fotos de los almacenes de productos de belleza y de las salas de internet, donde ahora se navega más que por el Atrato, el San Juan y el Darién juntos. No se deben mencionar los malos políticos ni los saqueadores de los recursos de la gente; para ese entonces el tiempo deber haber borrado sus huellas y su infortunado paso por la vida. El no trascender en la historia es otra forma de castigo. Ahí quedan las inquietudes, cada uno de ustedes puede elaborar su propia urna, con el libro que más le guste, las fotos de sus amada(o)s, los paisajes del alma, la declaración de amor a las ventanas, el diario de campo o el cuaderno de cuentas, entre otros….. el resto que lo excaven y lo exploren en facebook o en twitter los ciberarqueólogos.

Sus comentarios los pueden enviar a megaspar@hotmail.com