miércoles, 21 de septiembre de 2011

QUIBDÓ - ESTAMPAS DE SAN PACHO

Estas son algunas imágenes que permiten hacerse a una idea del colorido y la alegría de la comparsa que abrió esta nueva edición de las fiestas de San pacho en Quibdó. Creo que las imagenes lo dicen todo.....













martes, 20 de septiembre de 2011

CONSTANTINO KAVAFIS - Oh amigos cuando yo estuve enamorado.....

La exquisita poesía de Constantino Kavafis, principalmente tuvo dos motivaciones de inspiración: la historia y los recuerdos; que en el fondo se asemejan y se superponen, es la evocación de un pasado esplendoroso que ya se ha ido. De ahí que su imagen visite reiteradamente cada una de las páginas del Cuarteto de Alejandría, - de Lawrence Durrell- especialmente con el embrujo de su poema “La ciudad”. Kavafis recorre la historia del universo griego y también deja volar su erotismo juvenil en páginas llenas de lujuriosos encanto y también del camino que se ha recorrido.

Estas son traducciones de sus poemas, que al decir de Umberto Eco, “traducir es el arte decir en otro idioma las cosas de la manera más cercana posible a la forma y el sentido de como fueron escritas originalmente”, sin embargo, pese a todo y así sean las mejores traducciones,  se pierde la magia de la musicalidad del griego, y la belleza de su forma de escritura… y sin embargo, conservan toda la grandeza de la excelsitud de un poeta imprescindible.

OH AMIGOS, CUANDO YO ESTUVE ENAMORADO...


Oh amigos, cuando yo estuve enamorado
- hace ya tantos años -
no vivía en el mismo mundo
que el resto de los mortales.

Vivía en la lírica fantasía,
Y aunque consciente de su engaño,
me daba felicidad,
era un sueño cálido y encantador.

Mis ojos se detenían en mi amada
y el amor hacía aún más bello su rostro;
su palacio
era para mí.
Y el barato percal
que la vestía,
te juro que para mí
era más que seda.

Dos brazaletes de bisutería
adornaban sus brazos;
pero yo los veía como joyas
de la más alta calidad.
Su cabeza lucía
flores cogidas en las montañas,
mas ¿qué otro tocado
hubiera sido más bello adorno a mis ojos?

Siempre fueron nuestros paseos
felices por ir juntos,
claras sendas sin espinos
- si los había, la tierra los ocultaba.

Ni los mejores oradores ni los hombres más sabios
podrían ahora persuadirme
tanto como el más leve gesto suyo
entonces.

Oh amigos, cuando yo estuve enamorado
- hace ya tantos años-
no vivía en el mismo mundo
que el resto de los mortales.

VUELVE


Vuelve a menudo y tómame,
amada sensación, vuelve y tómame -
cuando del cuerpo la memoria se despierta,
y un antiguo deseo vuelve a pasar por la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan
y las manos sienten como que tocan otra vez.
Vuelve a menudo y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan...

VELAS

Los días del futuro están delante de nosotros
como una hilera de velas encendidas
-velas doradas, cálidas, y vivas.
Quedan atrás los días ya pasados,
una triste línea de veles apagadas;
las más cercanas aún despiden humo,
velas frías, derretidas, y dobladas.
No quiero verlas; sus formas me apenan,
y me apena recordar su luz primera.
Miro adelante mis velas encendidas.
No quiero volverme, para no verlas y temblar,
cuán rápido la línea oscura crece,
cuán rápido aumentan las velas apagadas.

RECUERDA, CUERPO...

Cuerpo, recuerda no solamente cuánto fuiste amado,
no sólo los lechos en que te acostaste,
sino también aquellos deseos que por ti
brillaban en los ojos manifiestamente,
y temblaban en la voz -y algún
obstáculo casual los hizo vanos.
Ahora que todo ya está en el pasado,
parece casi como si a los deseos
aquellos te hubieses entregado -cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.
Corinto - Templo de Apolo
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jueves, 15 de septiembre de 2011

UNOS DÍAS ANTES DE SAN PACHO

San Pacho es como el sol: sale para todos..... en los barrios se ven los preparativos para las fiestas, la gente vá entrando en un ambiente de festividad, afinan sus instrumentos las chirimías y el aire tiene la mixtura contagiante de la brisa del río y el olor a piel morena.

Tocando el clarinete

Lo que produce la tierra

Preparándose para la alborada!!!

chiva quibdoseña

Suena el saxofón

Cobres y maderas

Retreta en el malecón de Quibdó

Mostrario de chaquiras en Quibdó

En las riberas del río
Falta tan solo una semana para que se inicien las festividades de San Pacho en Quibdó... estas son algunas postales para ambientar el espíritu.

domingo, 11 de septiembre de 2011

SERRAT "Vuela esta canción para tí"

Si quiero hablar de la vida que me ha tocado vivir, ahí está presente Joan Manuel Serrat desde los años de adolescencia. Percibí que era un cantautor que no se acomodaba al régimen franquista, ni a la idea de que al pueblo Catalán se le negase su identidad. Y me dí cuenta que la canción era algo más que cantar bonito, que decir estribillos y repetir tequieros, que los ímpetus juveniles tenían mayores y mejores motivaciones, que la idea de felicidad no necesariamente tenía que estar ligada a la palabra facilidad. Fué algo así como identificarme con un amigo lejano que entraba en casa en formato de long play.

Observamos la vida a través de la lente que nos imponen o de la que nos vamos construyendo. Asumimos la vida gracias a quienes de alguna manera van influenciando y modelando nuestro pensamiento, nuestra percepción y la manera de hacer vibrar las fibras de la sensibilidad.


Gracias a la inquietud que me despertó Serrat, empecé a acercarme a las expresiones musicales y literarias que mostraran compromisos sociales y políticos, ese género que llamaron “canción social, o nueva canción”, y también a la nueva trova cubana. Un cantautor librepensador y poeta, que transmite en la letra de cada canción esa mixtura de exquisito valor estético y creativo, con un mensaje que se identifica con lo que queremos decir y no se nos había ocurrido. La mujer que yo quiero dice que Serrat debería ser referente obligado en clase de literatura, yo comparto su sabio criterio porque ella es “fruta jugosa, madurando feliz, dulce y vanidosa”

Su alma tiene un brazo en Latinoamérica, en su solidaridad con los procesos sociales, en su voz de denuncia contra la injusticia; en la solidaridad con las causas que nos son comunes. Se podría hacer un listado del extenso repertorio que le hemos disfrutado, desde el clásico “Cantares”, hasta recientes temas como los que hace de Miguel Hernández en “Hijo de la Luz y de la Sombra”, temas que llevamos en el corazón y nos devuelven en la calesita del tiempo, y hablan de la niñez, de los amigos, de la muerte, de los “mensajes de amor de curso legal”. Le admiré porque admiraba a Pepa Flores y a Lolita, le admiro por íntegro, por vencer la tentación “sucumbiendo de lleno en sus brazos”, y le admiraré por su inmensa capacidad de sorprendernos, y también porque ojalá sus viñedos y cavas cada día produzcan mejores vinos. Aunque aún no he probado la primera botella de su cosecha, espero que ese sea uno de mis futuros gustos.

Creo que los seguidores de Serrat, que por fortuna somos muchos tenemos nuestra propia y personal selección, que es dinámica, y en la cual influye el estado de ánimo y el estado civil del momento. Creo que una aproximación de la mía, escrita ayer con bolígrafo en la mesa de una cafetería sería:

- Elegía
- Mediterráneo
- Más que a nadie
- Para la libertad
- Algo personal
- No hago otra cosa que pensar en ti
- Romance de Curro el palmo
- Penélope
- Niño silvestre
- Piel de manzana

Y siguen tantas más…. Así Serrat permanece con nosotros, en los íntimos homenajes que le hacemos cada vez que compartimos con los amigos y escuchamos sus temas, cuando nos encontramos con sus versiones revisitadas por músicos de todas las latitudes, cuando asistimos a memorables conciertos como el que realizó con Joaquín Sabina. En estos tiempos cuando nos bombardean con lecciones de filosofía en presentación de Power Point, la vigencia de Serrat continúa, sus canciones siempre dejarán una extraña inquietud en lo que somos y sus canciones de amor devolverán aromas y traerán frases que quisiéramos evocar sentados en la banca de un parque a la luz de la luna llena que hoy brilla en el cielo.

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UN 11 DE SEPTIEMBRE PARA NO OLVIDAR

Un día como el 11 de Septiembre no puede pasar desapercibido para la historia. Un holocausto de semejante magnitud, que intentó aniquilar la voluntad de un pueblo que por decisión de sus mayorías constituyó un gobierno basado en la soberanía y la libertad, no puede diluirse con el recuerdo y la conmemoración de la reciente tragedia, de una nación que de victimaria tuvo que recurrir a la solidaridad del mundo cuando fue víctima del terrorismo en el centro de su corazón.

No se ha determinado aún el número de víctimas de esa infamia, y las consecuencias históricas de ese golpe han dejado la huella de la represión, que amparada por colosos que apoyan dictaduras, frustró la posibilidad de un sueño colectivo.

Así el 11 de Septiembre de 1973, irrumpió el ejército de Pinochet y después de la sangrienta toma a la Casa de la Moneda acabó con la vida de Salvador Allende, un hombre de principios, que intentó que los recursos que por derecho propio pertenecen a Chile, no fueran a parar a manos del gran capital, recuperar la dignidad y dar “al pueblo lo que es del pueblo”; Víctor Jara, Quilapayún, Violeta Parra, los Inti Illimani y tantos más, enviaron sus más hermosos mensajes a quienes creímos en la utopía de un cambio social por vía de la voluntad popular. Las palabras de Salvador aún suenan proféticas, y aunque afortunadamente Chile ha retomado el camino de la democracia, quienes en ese entonces soñamos con la posibilidad de una América más justa y menos excluyente aún sentimos el dolor de la masacre y de sus posteriores años de represión y dictadura.

Como homenaje a Salvador, sus últimas palabras, antes de su muerte en la casa de la Moneda:

“….Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.

Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas… . Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos...

El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición, pretende imponerse. Sigan ustedes, sabiendo, que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza, de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”.

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miércoles, 17 de agosto de 2011

DI - VAGACIONES ALREDEDOR DEL CHOCÓ

Llueve otra vez… es como el tercer aguacero de la noche, me asomo a la ventana y veo a lo lejos un río crecido, mis zapatos parecen esponjas y el paraguas se me ha convertido en otra extremidad. Duermo casi en cueros y con el ventilador a toda máquina y sin embargo estoy sudando y con las sábanas pegadas al cuerpo. Al menos no hay mosquitos, y después de ver caer tanta agua, mañana me tendré que bañar totuma en mano.
Seguramente no es fácil para las personas que no han estado en el Chocó, lograr hacerse a una idea de la complejidad de la situación de esta esquina del país. Se habla de una región inmensamente rica en recursos naturales y biodiversidad, con múltiples conflictos de orden público, de presión sobre el dominio territorial y la usurpación de territorios tradicionalmente habitados por comunidades indígenas y afrocolombianas, de múltiples intereses y evidentes hechos de corrupción.
La débil infraestructura y la limitada presencia de los organismos del Estado han propiciado estados críticos de pobreza y vulnerabilidad de la gran mayoría de sus pobladores; las noticias que se transmiten al interior del país contribuyen a crear una imagen de marginalidad y precariedad con que subsisten sus habitantes.
Monumento a César Conto en Quibdó
Cuesta reconocerlo, no estamos muy lejos de la realidad. Sus poblaciones están en las últimas categorías a nivel nacional, y su capital parece levantada con urgencia y sin mayor planificación, esto lo expresan consuetudinariamente los diarios, los programas de opinión de las emisoras, sus pobladores. Hay vacíos de gobernabilidad y serias limitaciones del poco presupuesto que realmente logra invertirse para mejorar el nivel de vida de las comunidades.
Llueve casi todos los días y sin embargo en la gran mayoría del departamento no hay agua potable, o porque no hay acueductos o porque las fuentes de agua y los ríos están contaminados por venenos utilizados en la minería y en las plantaciones de agro negocios. Los campesinos y los indígenas ven cómo va en detrimento su soberanía alimentaria y su armonía sociocultural es interrumpida a causa de la presencia de grupos armados. Y sin embargo el gobierno sostiene que el país va por buen camino, y que la “locomotora” de la minería hará progresar al Chocó; al paso que vamos se puede convertir en una “aplanadora”.
Aunque todo esto suene desesperanzador la situación podría ser más caótica. A veces creo que es como cuando una embarcación está a punto de irse al abismo, y desde la orilla muchas manos con lazos intentan rescatarla, pero solo consiguen mantenerla al borde. Es el esfuerzo de muchas organizaciones de pobladores, tanto de chocoanos como de personas que por muchas razones hemos venido a estas tierras y que por convicción hemos quedado fascinados con la calidez de sus gentes, con la exuberancia del paisaje, con su diversidad cultural, con su ritmo y su melancolía.
Chocó futuro
No creo que seamos tan necesarios en estos parajes del Pacífico; más bien creo que nosotros necesitamos reconocernos en la diferencia, creo que necesitamos oxigenar nuestra existencia y justificarnos en el oficio. Tenemos aún tanto que aprender para capotear multitud de sobresaltos que gracias a las estructuras sociales de familias extensas han ayudado a que la gran familia chocoana resista y siga pensando en un futuro, si no mejor, por lo menos más tranquilo. Mientras existan niños, y eso sí abunda en estas tierras, todo podrá ser posible y serán un motivo más que suficiente para construir mejores senderos.
Aunque a veces se asome la soledad, en medio de todo esto se siente una extraña sensación de libertad que en otros lugares no había experimentado. La libertad de divagar, de hacer volutas con el humo del cigarrillo, de intentar desenredar la madeja y buscar los extremos que nos guíen a través del laberinto, para hacerme preguntas que no tienen respuesta… el mérito está en la dificultad, el estímulo en el cúmulo de emotivas sensaciones que prodiga, cuando está de buen ánimo, esta región, y la amalgama de cómplices de propósitos comunes y de sueños tal vez inalcanzables.
Celebrando la independencia!!!!

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domingo, 7 de agosto de 2011

DOS POEMAS DE FERNANDO PESSOA

Puede ser Ricardo Reis, Alvaro de Campos o Alberto Caeiro, sus alter egos, o sus heterónimos. Es FERNANDO PESSOA quien tuvo la genialidad de reinventarse, de concebir personajes que hablaran por él, como si fueran vidas paralelas, por medio de soliloquios y monólogos, le propició otra dimensión a su existencia. Tanto así que José Saramago escribió El año de la muerte de Ricardo Reis, para prolongar el camino de su imaginaria vida.

Para ti Fernando Pessoa este homenaje. Uno de mis sueños más íntimos y deseados es estar degustando un buen vino en una taberna en la ciudad vieja de Lisboa y escuchar la voz de una mujer cantando Fados inspirados en tus poemas.

Comparto tan solo dos poemas de su extensa obra, quedan invitados a revisitarla!!

He pasado toda la noche sin dormir, viendo...

He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
Para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
Pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.

Versión de Teodoro Llorente

Lisbon revisited (1926)

Nada me ata a nada.
Quiero cincuenta cosas al tiempo.
Con angustia del que tiene hambre de carne anhelo
no sé bien qué:
definidamente lo indefinido...
Duermo inquieto, y vivo en el soñar inquieto
de quien duerme inquieto, a medias soñando.


Me cerraron todas las puertas abastractas y necesarias.
Corrieron cortinas ante todas las hipótesis que podría
ver en la calle.
En el callejón que yo encontré no hay el número de
puerta que me dieron.


Desperté a la misma vida que me había adormecido.
Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota.
Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados.
Hasta la vida tan sólo deseada me harta -hasta esa vida...
Comprendo a intervalos inconexos;
escribo en los lapsos de cansancio;
y es tedio hasta el tedio lo que me arroja a la playa.
No sé qué destino o futuro compete a mi angustia sin timón;
no sé qué islas del Sur imposible me aguardan, náufrago;
o qué palmares de literatura me darán un verso al menos.


No, no sé esto, ni otra cosa, ni cosa alguna...
Y en el fondo de mi espíritu, donde sueño lo que soñé,
en los campos últimos del alma, donde memoro sin causa
(y el pasado es una niebla natural de lágrimas falsas),
en los caminos y atajos de las florestas lejanas
donde supuse mi ser,
huyen desmantelados, últimos restos
de la ilusión final,
mis ejércitos soñados, derrotados sin haber sido,
mis cohortes por existir, despedazadas en Dios.


Otra vez vuelvo a verte,
ciudad de mi infancia pavorosamente perdida...
Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí...
¿Yo? Pero, ¿soy yo el mismo que aquí viví, y aquí volví,
y aquí volví a volver y volver,
y aquí de nuevo he vuelto a volver?
¿O todos los Yo que aquí estuve o estuvieron somos
una serie de cuentas-entes ensartadas en un hilo-memoria,
una serie de sueños de mí por alguien que está fuera de mí?


Otra vez vuelvo a verte
con el corazón más lejano, el alma menos mía.

Otra vez vuelvo a verte -Lisboa y Tajo y todo-
transeúnte inútil de ti y de mí,
extranjero aquí como en todas partes,
tan casual en la vida como en el alma,
fantasma errante por salones de recuerdos
con ruidos de ratas y de maderas que crujen
en el castillo maldito de tener que vivir...


Otra vez vuelvo a verte
sombra que pasa a través de sombras y brilla
un momento a una luz fúnebre desconocida
y entra en la noche cual estela de barco al perderse
en el agua que dejamos oír...


Otra vez vuelvo a verte,
mas, ¡ay, a mí no vuelvo a verme!
Se rompió el espejo mágico en el que volvía a verme idéntico,
y en cada fragmento fatídico veo sólo un pedazo de mí,
¡un pedazo de ti y de mí!

(Traducción de José Antonio Llardent)

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CALI, CÁLIDO, CALIDOSCOPIO

Las ciudades construyen su propia personalidad, van ensamblando su propio mosaico de íconos, esas luminarias con quienes se identifican sus habitantes; ya sea la Barranquilla de Estercita Forero y Joe Arroyo, o el sabor de Cali, un calidoscopio de colores, de despampanantes mujeres, de salsa y de colores vivos.


Bajo ese cielo con aroma de caña de azúcar, de macetas y pandebono, vuelve a tomar vida un personaje más caleño que el Hotel Aristi y Los Turcos, que Riverita o el zapatero de la esquina de mi casa; incluso más que Andrés Caicedo o los gatos de Tejadita, que la Bodega Cubana, Agapito o Condoricosas, que la loma de la Cruz, Pablo Rey o el Bogaloo…. O que una lejana novia patoja que tuve alguna vez. Un personaje que debería habitar a perpetuidad en los salones del Museo la Tertulia, o en la barra de Tin Tin Deo.

Oiga, vea, hoy me acordé de vos, oís? Me acordé de las aventuradas películas y documentales que hiciste como “Cali, cálido, calidoscopio”, “Angelita y Miguel Angel”, “Agarrando Pueblo”, o “El monstruo de los Mangones”, , que cuenta la historia de un decrépito millonario que para sobrevivir necesitaba nutrirse de la sangre de los niños, una historia real, a la cual afortunadamente sobrevivió mi amigo Rosemberg, y quien nos debe un “perfomance” a su manera. Me acordé de vos, cuando llevaste al cine la novela de Alvaro Mutis “La Mansión de Araucaima”, que narra la historia de una muchachita que llega a la mansión y los deja desquiciados a todos con su juventud y su pervertida sensualidad. Me acordé de vos, don Carlos Mayolo, porque en cualquier lugar de la geografía existen mansiones de Araucaimas, ya sean de guadua o incrustadas en estrechos apartamentos de escaleras empinadas.


El Cali del fotógrafo Fernell Franco, de Oscar Muñoz y del Depotivo Cali es el que me gusta, no el estrafalario de “narcos, lavaperros y siliconeras”; el Cali de “Que viva la Música” y el Orietta Lozano. Espérame ciudad que iré a degustar chuletas y avena, a visitar a los amigos y a reburujar libros viejos en la librería Atenas, a buscar baratijas entre el bochinche de los anticuarios del Barrio San Antonio, a comer seviche en La Alameda y a recordar tu cuerpo al ritmo de las músicas del Petronio Alvarez.

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jueves, 4 de agosto de 2011

EL CULO DE LA ARQUITECTA

No suelo concordar con el prójimo varón sobre cuál es el mejor culo. Noto un gusto general por el culito escuálido de las modelos flacas. A mí me gustan grandes, hospitalarios, macizos. Me gusta el culo balcón, que sobresale y se autosustenta como un milagro de ingeniería. El culo bien latino, rappero, reggaetón, de doble pompa viva y prodigiosa.

Me salen versos cuando hablo de culos. Quizá porque en los culos hay algo más antiguo y atávico que en las tetas, que en realidad son una intelectualización. Las tetas son renacentistas, pero el culo es primitivo, neaderthaliano. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia invitadora, es un hit prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas. Las tetas son un invento más reciente, son prosaicas. El culo, en cambio, es lírico, musical, candencioso, indiscernible del meneo de caderas, del ritmo, la batida de la bossa que retrata a la garota que se aleja en Ipanema.

Porque el culo siempre se aleja, siempre se va yendo, invitando a que lo sigan. Se mueve en dirección contraria de las tetas, que siempre vienen y por eso suelen ser alarmantes, amenazadoras, casi bélicas (me acuerdo de las tetas de Afrodita, la novia de Mazinger Z, que se disparaban como dos misiles). Las tetas confrontan, el culo huye, es elegía de sí mismo, se va yendo como la vida misma y deja tristes a los hombres pensando qué cosa más linda, más llena de gracia aquella morena que viene y que pasa con dulce balance camino del mar.

Las argentinas tienen orto, las colombianas jopo, las brasileras bunda, las mexicanas bote, las peruanas tarro, las cubanas nevera o fambeco, las chilenas tienen poto. O mejor dicho, las chilenas no tienen poto, según mis amigos transandinos que se quejan de esa falta y quedan asombrados cuando viajan por Latinoamérica. Yo mismo casi me encadeno a la muralla del Baluarte de San Francisco, en el último Festival de Cartagena de Indias, para no tener que volver y poder seguir admirando el desfile incesante de cartageneras o barranquilleras cuyos culos altaneros merecían no este breve artículo sino un tratado enciclopédico o un poemario como el Canto General.
     
De las cosas que hacen las mujeres por su culo, la que más ternura me da es cuando lo acercan a la estufa para calentarlo. No lo pueden evitar. Pasan frente a una chimenea o un radiador y acercan el culo, lo empollan un rato. El culo es la parte más fría de una mujer. Siempre sorprende al tacto esa temperatura, el frescor del cachete en el primer encuentro con la mano.

Durante el abrazo, se puede llegar a los cachetes de dos maneras. Una es desde arriba, si la mujer tiene puesto un pantalón, pero es dificultoso y lo ajustado de la tela impide la maniobra y la palmada vital. La otra forma es desde abajo y eso es lo mejor, cuando se alcanza el culo levantando de a poco el vestido, por los muslos, y de pronto se llega a esas órbitas gemelas, esa abundancia a manos llenas. En ese instante se siente que las manos no fueron hechas para ninguna otra cosa más que palpar esa felicidad, para sentir con todos los músculos del cuerpo la blanda gravitación, el peso exacto de la redondez terrestre.

Se suele pensar que, en el sexo, la posición de perrito somete a la mujer. Pero hay que decir que abordar por detrás a una mujer de ancas poderosas puede ser todo lo contrario: es como acoplarse a una locomotora, como engancharse en la fuerza de la vida, hay que seguirla, no es fácil, uno queda subordinado a su energía, hay que trabajar, darle mucha bomba, carbón para la máquina. Es uno el que queda sometido a su gran expectativa, absorto, subyugado, vaciándose para siempre en la doble esfera viva de esa mantis religiosa.
De la exposición de Raúl Arboleda
Una vez vi un hombre de unos 45 años dando vueltas al parque, corriendo tras su personal trainer. Lo curioso es que era una personaltrainer, y las calzas azules de esta profesora de gimnasia evidenciaban que tenía un doctorado en glúteos. Como el burro tras la zanahoria, el hombre corría tras ella sin pensar en nada más que ese seguimiento personal. No me sorprendería que a la media hora hubiera un grupo de corredores trotando detrás, en caravana. La música de los culos es la del flautista de Hamelin. Los hombres, con su legión de ratones, van tras ella, hipnotizados.

Las mujeres saben aprovechar sus recursos. Yo trabajé en una empresa en el mismo piso que una arquitecta narigona (esas narigonas sexys) y con un 'tremendo fambeco'. Ella sabía que era su mejor ángulo y lo hacía valer, con unos pantalones ajustados que dejaban todo temblando. Era una de esas oficinas cuadradas, llenas de líneas rectas: el almanaque cuadriculado, la tabla rectangular del escritorio, la ventana, los estantes, las carpetas de archivos. Un lugar irrespirable de no ser por el culo de la arquitecta que a veces pasaba camino a tesorería o a la fotocopiadora. Su culo era lo único redondo en todo este edificio de oficinas. Lo único vivo yo creo. Nunca intenté nada (se decía que tenía un novio), pero en una época yo pensaba escribir una novela con los acoplamientos heroicos que imaginé con ella. Una novela que iba a titular, con un guiño a Greenaway, 'El culo de una arquitecta'.

No escribí ni dos líneas de esa novela, pero sí algunos poemas que ella nunca leyó. Me acuerdo que la veía antes de verla, la intuía en un ritmo particular que tenía el sonido de sus pasos, un peso, un roce de la cara interna de sus muslos de falsa mulata. Cuando aparecía en el rabillo de mi ojo, ya sabía plenamente que se trataba de ella. Y pasaba y todo se detenía un instante, el memo, el mail, la voz en el teléfono, todo se curvaba de pronto, no había más rectas, todo se ovalaba, se abombaba, y el corazón del oficinista medio quedaba bailando. No exagero.

Además era plena crisis del 2002. Todo se derrumbaba, caían los ministros, los presidentes, caía la economía, la moneda, la bolsa, caía el gran telón pintado del primer mundo, caía la moral, el ingreso per cápita, todo caía, salvo el culo de la arquitecta que parecía subir y subir, cada vez más vivaracho, más mordible, más esférico, más encabritado en su oscilación por los corredores, pasando en un meneo vanidoso que parecía ir diciendo no, mirame pero no, seguime pero no, dedicame poemas pero no. Ojalá ella llegue a leer esto algún día y se entere del bien que me hizo durante esos dos años con solo ser parte de mi día laborable pasando con tanta gracia frente al mono de mi hormona. Y ojalá se entere también que, cuando me echaron, lo único que lamenté fue dejar de verla desfilar por los pasillos, respingando el durazno gigante de su culo soñado.

Pedro Mairal
Nació en Buenos Aires en 1970.

Cursó la carrera de Letras en la Universidad del Salvador, donde fue profesor adjunto de la cátedra de Literatura Inglesa.  En 1996 publicó el libro de poesía 'Tigre como los pájaros' (Mención Premio Fortabat). En 1998 obtuvo el Premio Clarín de Novela por 'Una noche con  Sabrina Love', que fue llevada al cine y traducida a varios idiomas. En el 2001 publicó el libro de cuentos 'Hoy temprano' y en el 2003, el libro de poesía 'Consumidor final'.  

Este texto me lo ha enviado esta mañana un amigo y creo que bien vale la pena compartirlo!!!! 

martes, 2 de agosto de 2011

LOS LÁPICES: Entre la alquimia y el sortilegio

Tener un lápiz en la mano, ir escribiendo lo que nos inspira, lo que evoca, lo que nos obligaron a plasmar en el cuaderno. Tratar de copiar el paisaje en la hoja en blanco, rellenar de color azul el cielo y dibujar los bigotes de los gatos. Afilar la mina y a mano alzada hacer el boceto de un inspirado grabado, o simplemente trazar líneas y líneas en perspectiva y encaramarse a un rascacielos acostado en una cama de papel durex. 

Dibujar futbolistas, carros de carreras, luchadores y muñecos de los comics, anotar con ansiedad un teléfono, hacer las cuentas de lo que se debe cancelar a fin de mes, con el borrador roído, con la punta roma.
Ver cómo su principal enemigo es el tajalápiz y cómo el borrador se acaba pronto. Saber que se puede aparecer en todos los cajones de la casa, que sirve para delinear cejas y también para señalar en la madera los cortes de la nueva cuna.
Y entre el humo del café y el cigarrillo ir copiando versos o  ensartando frases en las volutas, o jugar a ser un director de orquesta.
Un trozo de madera con grafito, en una escala de blando a duro, desde el 8B hasta el 8H, cada uno con su peculiar sonido al golpetear la mesa.
Lápices que obsequian, otros que entregan con afecto, que se compran con monedas y que se van tomando por ahí. Lápices que se conservan porque significan algo o aún no han dicho todo lo que su corazón encierra, lápices que se guardan para una ocasión especial.
El lápiz que trae un viajero, el que vende el buhonero, el que entrega con dulzura un alma niña, el que nos sorprende en el escaparate de una miscelánea.
Lápices chinos, hechos como ellos, por miles de millones, lápices de cabecitas artesanales, finos lápices para manos y cerebros inspirados, lápices para llenar libretas de dibujos, para engalanar el escritorio. ¿Porqué no coleccionarlos?, eso pensó mi padre hace unos lustros, y aún hoy cuando aparecen portaminas, lápices virtuales, y el ordenador como pizarra, mantengo el ojo avizor para darles el lugar que se merecen. Todos, todos ellos ameritan un espacio muy especial, han sido instrumento de fantasía y compañía en el proceso de aprender. Gracias también a los seres queridos que han apoyado esta otra adicción… sean bienvenidos al universo de los lápices.

Y son también símbolo de memoria, de no olvido al terror en las aulas  de"La noche de los lápices" de 1976 en tiempos nefastos tiempos de dictaduras argentinas, contados el la pantalla por la homónima película de Héctor Olivera...., de no olvido de la infancia, de la escuela, del barrio y del recorrido que hemos ido dibujando en los meandros que vamos navegando..

Una pequeña muestra de la colección, quedan invitados a incrementarla!!! Sus comentarios los pueden enviar a megaspar@hotmail.com

martes, 26 de julio de 2011

¿SER SIBARITA: Vale la pena?

Un sibarita es quien le brinda lo que le produce placer a sus cinco sentidos, es una cuestión de actitud, no se puede ser sibarita un día sí y otro no; según las definiciones tradicionales a un sibarita se le distingue por su buen gusto y refinamiento, o mejor aún, es una persona que disfruta la vida a plenitud.

Naturalmente debe existir la propensión, esto también implica un aprendizaje, no se es sibarita de la noche a la mañana, hay que asomarse a la lectura de maestros de la buena literatura: Borges, Proust, Puig, Durrell, García Marquez…., acompañarse de los acordes del jazz o de la música brasilera propician ambientes de sensualidad y placidez, los buenos licores y las delicias del paladar, el culto a las fragancias, el plácido ronroneo de un gato, son aperitivos que estimulan y potencian la nuestra afición por degustar lo mejor que nos brinda la vida. Hay sibaritas anacoberos como Joaquín Sabina, que juegan, que fuman, que beben champaña y vacían copas de Martinis, son como faros que iluminan. Hay otros con quienes he tropezado en mi existencia y en esos encuentros han sido pródigos en atenciones y festejos, son como un ying yang entre la razón y la pasión.

Lo que para unos puede ser bueno y hermoso, para otros nó, por eso no es la intención discutir por gustos. Creo que sencillamente es aprovechar las oportunidades para pasarla espléndidamente; por eso para ser sibarita no se necesita vivir en la opulencia o en la ostentación, tampoco ayudará mucho ser estrafalario o pantallero, es sentirse a gusto, es consentirse y procurar darse lo mejor, es no escatimar esfuerzos con uno mismo. Pero si hay algo que riñe con la condición mínima es la vulgaridad, la suciedad de las palabras y lo ordinario.
Carroza en Santafe de Antioquia

¿Se puede ser sibarita en medio de todo este revoltijo de situaciones y de conflictos que vivimos a diario? Es posible; hay que tratar a la vida con nobleza, eso ya incluye el propósito de pasarla bien, de evitar perpetrar abusos o generar intrincadas situaciones perversas y ofensivas. La cortesía y el respeto son de buen gusto, en el sibarita no caben, o no deberían caber, la soberbia ni la humildad.

El sibarita es proclive a la tranquilidad, y busca disfrutar donde se encuentre, ya sea en una playa solitaria en el Pacífico o en un lupanar en Samarkanda, le sabe delicioso un jugo de carambolo, y también una ensalada mediterránea con frutos de mar. Igual le apetece retozar con una dama gordita o quedarse leyendo una buena novela en el jardín de su casa.

Ante todo es independiente, difícilmente es influenciable y ha establecido ya sus tendencias éticas y estéticas; su moralidad llega incluso a trascender los convencionalismos y prejuicios, eso sí, estableciendo parámetros propios. Cada acción requiere el tiempo necesario para poder sacarle el máximo provecho.

 Un sibarita no puede ser aburrido, debe ser buen conversador y tener sentido del humor; como es natural no puede descuidar su apariencia personal y en lo posible, de acuerdo a sus posibilidades económicas –porque no necesariamente tiene que nadar en oro- vestir con criterio e identidad. Aquí se puede revaluar el concepto de que para estar bien vestido hay que ser “marquero”, lo que sucede es que la confección de la ropa de marca, usualmente es de muy buena calidad.

Una de Botero
La observación y el detalle también son cualidades, la sutileza de un sonido, la admiración por un pequeño objeto, le permiten tener conciencia de la riqueza de los sabores de un buen plato, apreciar a cabalidad las notas de un excelente concierto, deleitarse con la caprichosa arquitectura de una ciudad, con el encanto de un paisaje selvático donde las orquídeas coquetean con los musgos, o con la filigrana de un abalorio de bisutería que ella luce con coquetería. Igual, el sibarita aprecia tanto el lecho de un buen hotel como una carpa a orillas de un lago; lo importante es la experiencia del viaje, ampliar su conocimientos, sus referentes, disfrutar de una noche estrellada o un sorbo de Jack Daniels en la barra de un bar de marineros. 
Aunque para un sibarita predomina su propio placer, este no será completo sin una buena compañía, sin la magia y la complicidad de sus amigos, sin la cercanía de la piel que le estimule, sin el abrazo y las palabras dulces.
Tarde de parque y de museos
Hablamos de hombres sibaritas, sin embaro creo que las mujeres pueden arañar algunas veces el Nirvana; si existe algo que pueda concebir un arcoiris encima de un edredón de plumas es el encuentro de dos almas sibaritas, (se puede reemplazar el edredón por un lecho de hojas secas). Y aunque aún no hayamos tocado algunas condiciones para alcanzar la maestría en el arte, lo importante sería que no escatimáramos esfuerzos porque así sea. Si no lo logramos, por lo menos la vamos a pasar muy divertido. Vale la pena intentarlo.
PD: La música del Joe Arroyo nos ha acompañado en muchos momentos felices, hoy ha partido para su cielo de arreboles, desde esta página van mis agradecimientos por todo lo que nos prodigó, la admiración por su talento, por su esencia costeña y caribeña, por una vida que fue de novela, por sus excesos, por su amor a Barranquilla, Gracias Maestro!!!!
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lunes, 18 de julio de 2011

ALBORADA VENDRÁ

Años, es el título de una canción de Pablo Milanés que comienza así: “El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos / y el amor no lo reflejo, como ayer. / En cada conversación,/cada beso, cada abrazo,/ se impone siempre un pedazo de razón.”.  Entonces cada vez que cumplimos años tenemos que reflexionar sobre ese duro garrotazo que es el paso infalible del tiempo.

Y como es obvio, aparecen los recuerdos, de los días de infancia cuando mi madre nos preparaba un desayuno especial y mi padre llegaba del trabajo por la noche trayendo un porqué de la pastelería Cyrano, y algún regalo que casi siempre era un libro o un juguete. En ese tiempo, igual que hoy, con mis hermanos seguimos celebrando este día con especial ternura.

En la adolescencia, con los amigos de barrio, navegábamos en garrafas de vino ordinario, y qué felices que éramos, me alegra sobremanera que aún hoy se acuerden de estas fechas, escriban y llamen, esos fueron unos días muy felices!!!!

Me gustan estos cumpleaños de ahora porque aparece mucha gente solo por estos días, -en el facebook-, dejan hermosos mensajes, aunque no inviten a celebrar personalmente. Hasta de la tarjeta de puntos de almacenes Exito lo felicitan a uno; me alegran especialmente las llamadas de esos días, y también quienes deciden acompañarnos en el brindis, también las hermosas sorpresas de recibir mensajitos cantados en vivo, (sobre todo la primera parte).

Tamborito en El Malecón
Buen camino hemos recorrido, aunque, como dice Joaquín Sabina “Aún el árbol con el que van a hacer mi ataúd no está sembrado aún”, hay marcas que vá dejando el tiempo, las cicatrices del alma, para las cuales no hay Botox, ni tintes, ni maquillajes que valgan, y las huellas que van apareciendo en nuestra apariencia y el desgaste de esa maquinaria que nos mantiene con vida. Algunos amigos me han ayudado a entender que llegamos a un estado en que quisiéramos detener los relojes, y empiezan a cambiar de hábitos; muchos han dejado de fumar, beben menos, o solo ciertos licores y en determinadas ocasiones, tienen lo que ellos llaman “hábitos saludables”, empiezan a arrepentirse del tiempo perdido, elevan sus ojos al infinito buscando tocar el dedo del creador y envían por el internet todos los mensajes que son que sublimizan la construcción de los seres virtuosos.

Queda claro que me espantan los libros de autosuperación, o los consejos sobre cómo enfrentar el paso del tiempo, o las historias de amores otoñales. También me aterrorizan las “cuchotecas”, los salones del recuerdo, la gente que dice: “se perdieron los valores, se perdió el respeto”; me molestarán toda la vida los adultos godos, y más los jóvenes godos, los seres excluyentes, la música militar, la comida vegetariana, el cigarrillo sin nicotina, la cerveza sin alcohol, el café sin cafeína, el sexo virtual, la leche deslactosada, las mujeres insípidas…..
El espejo nos devuelve entonces imágenes cansadas, cuando se nos aparece un rostro al cual le crecen más a mayor velocidad los pelos de la nariz y de las orejas, las líneas de expresión (otrora llamadas arrugas), se acentúan dotándonos de un aire experimentado y curtido, El cabello se destiñe, y empezamos a angustiarnos cuando las canas decidan aparecer allá donde sabemos. Eso sin hablar de lo que llamaríamos achaques: “Ala, me salió una vaina…., que me tiene jodido.” O de la espantosa letra chiquita.
Aún así nos toca continuar, es como cuando tocamos el borde de la piscina y empezamos a devolvernos, a ritmo más lento, dosificando fuerzas, sin ruido, con prudencia…. Y aprendemos a disfrutar la vida de formas diferentes. La buena educación es una vaina inventada por los viejos, por eso es tan aburridora, y se hizo para ocultar el paso del tiempo, así mismo el protocolo lo diseñaron para no sentirse agredidos ni irrespetados en su dignidad.
Como les digo, no estoy en contra del paso de los años, ni más faltaba!!!!, aún cuando ya  ciertas mujeres le pongan reparos a nuestra edad, uno qué culpa!!!, claro, pero en el caso que uno fuera multimillonario no existiría problema, verdad? Con los años llega la experiencia, el conocimiento, la sabiduría, el buen gusto…. Si ven? Hay muchas vainas con las que uno puede consolarse, mejorar su autoestima, sentirse atractivo… igual, también los años hacen huella en las mujeres, aunque ellas sí libren una encarnizada batalla para maquillarlos.
Una celebración intercultural
Lo que sí debe quedar claro es que aún continuaremos disfrutando la vida, no quiero tranquilidad, tampoco felicidad, es más, ni siquiera comodidad. Como el maestro Estanislao Zuleta asumo la dificultad, asumo las batallas así sea contra los molinos de viento, asumo con entereza el compromiso de tener en lo posible el tiempo para disfrutar las hermosas creaciones de los hombres, sobre todo el arte, la buena música, la literatura. Hago el firme propósito de no renunciar (todavía) a nada de lo que me gusta, quiero que sepan que nada me hace daño más que la indiferencia y la vulgaridad. Así que después de esta perorata sobre el paso del tiempo no me queda más alternativa que negarle la moneda de limosna a un chico indigente que me dijo ayer: “Pase ahí una moneda…. Cucho!!!!!!”


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