domingo, 17 de junio de 2012

CIRCO: El mejor espectáculo del mundo!!!


Voy bebiendo con parsimonia un vaso de Merlot y la contemplo; me ha acompañado desde que un entrañable amigo la recogió en la calle y la llevó a mi casa… desde ese día se quedó para siempre, vestida de lentejuelas y de tigre. Se ha inmortalizado en un bello poster de circo, que conservo para sentir que aún soy capaz de asombrarme, que está abierta la ventana de los sueños y para no dejar morir lo que me queda de inocencia.

Recordé entre los días más felices de mi infancia aquellos cuando llegaban camiones y carromatos  a un inmenso potrero que quedaba en mi barrio, y una legión de operarios les sacaba de adentro un circo desarmado que ensamblaban con prisa y diligencia en menos de dos días, días en los que yo permanecía ávido de estar en la función de estreno para extasiarme en lo que imaginaba era la magia y el maravilloso mundo de ese circo. Y en  los muros de las calles se pegaban con engrudo carteles coloridos con caras de payasos, con caballos y trapecistas, y una fanfarria de pregoneros en zancos  anunciaba por las calles la magnificencia del espectáculo, iba por los vericuetos de los barrios seduciendo niños, regalando pases de cortesía, desplegando ilusionismo, encandelillando pueblo.

¿ Por qué ese irresistible atractivo que ejerce una carpa multicolor, iluminada con cientos de bombillas y de entrada decorada con vivas imágenes de risas y maromas? Creo que ante todo es un sentimiento de profunda admiración por unos artistas ambulantes y trotamundos que tienen alma de gitanos, que han convertido el planeta en su casa y que van con su mundo a cuestas. Son una gran familia que ha hecho de su vida una función de risas, aros, trapecios y puñales y está habituada a caminar en la cuerda floja.

Gracias al circo me enteré que hay mujeres realmente despampanantes –que, por fortuna,  no solamente aparecían en las revistas, en las películas o en la tele-. Verlas vestidas con bikinis de lentejuelas, o con  ceñidas trusas plateadas que mostraban esculturales vientres de cortesanas árabes,  pluscuamperfectas piernas y glúteos caídos del Olimpo ya de por sí valía la pena la entrada, era una descarga de suspiros de admiración porque además eran artistas!!!! Se jugaban la vida en el trapecio, cabalgaban de pies sobre caballos, se le metían a la jaula a los leones, se dejaban serruchar por el mago y acuchillar por un apache…. Hacían contorsiones como si fueran de plastilina, bailaban y sonreían al público con donaire, impecablemente maquilladas. Al lado de estas espectacularidades, las mujeres que había visto en calzoncitos al borde de las piscinas cuando iba de vacaciones a Girardot o Villeta me parecían insignificantes, era como comparar una estrella supernova con un bombillo esmerilado. Tal vez en un circo de otro planeta podré realizar mi fantasía con una sensual malabarista.

De no haber sido por los circos me hubiera tardado en conocer tigres, elefantes, leones, camellos, orangutanes… siempre he creído que ellos son los animales domésticos de esa familia y que sin ellos el espectáculo pierde gran parte de su encanto. El circo es una expresión milenaria, y así como los seres humanos  debemos someternos a un destino y  generalmente somos una vulgar copia de lo que quisimos ser, creo que muchos animales prefieren  estar  a salvo en la pista de un circo a estar en la mira del fusil del rey Juan Carlos de safari.

La esperada aparición de los payasos, el hombre bala, el de la bicicleta que cruza el espacio de la carpa con una bailarina encima y por una cuerda floja, el corpulento hombre traído de no sé dónde que levantaba sin esfuerzo lo que encontraba a su paso, y que también reconocí como el que hacía de taquillero y le daba de comer a los elefantes, eran destellos de júbilo que se mezclaban con palomitas de maíz, globos de colores y pequeñas fotografías de telescopio al lado del payaso.

Que no hubiera dado por aprender a tragar fuego, a domar a ciertas fieras,  a sacar conejos del cubilete… algunas noches soñaba con irme de la casa enganchado en un circo, por años pensé que eso era una utopía hasta que un conocí a Pascual, un osado aventurero que se fue trás de una bailarina de circo –sí como en las películas- y viajó de pueblo en pueblo por el sur de Colombia, Ecuador y Perú. Dice que empezó recogiendo boñiga de león y que la bailarina se olvidó de él después de una función en Túquerres cuando  su anterior esposo le hizo una cabriola de amor desde otro circo.

Esa fascinación por el espectáculo de la carpa me ha motivado a ver con nostalgia muchas películas de circo, como “los Hermanos Marx en el circo”, “Bye, Bye Brasil”, “Sombras y niebla” de Woody Allen, a hojear encantadores libros con estampas de los carteles y a asistir a las funciones de cuanto circo encuentro en el camino; no importa la categoría o estado de la carpa, este será un tributo a la emoción que me produce estar sentado en luneta, palco o “gallinero” mirando cómo se juegan la vida los trapecistas en un doble salto mortal sin red.
Si hay algo que pudo generar estados de melancolía fué la última función de un circo, el desmonte de la carpa y la partida de la caravana, a este país le hacen falta muchas más compañías circenses recorriendo pueblos y veredas, más y mejores trotamundos, más saltimbanquis y menos guerreros, tenemos tanto arlequín y saltimbanqui para  hacerlo…. si ya casi hay un circo en cada semáforo de nuestras grandes ciudades.

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viernes, 1 de junio de 2012

CHICO & RITA una película para disfrutarla!!!!

“Cuánto tiempo disfrutamos de este amor, nuestras almas se acercaron tanto así que yo guardo tu sabor pero tú también llevas también sabor a mí”.

De nuevo la magia del cine sorprende con una exquisita película, esta vez con Chico & Rita, una película animada para grandes, dirigida por Fernando Trueba y Javier Mariscal, quienes nos deleitan con el esplendor de una cinta de dibujos animados, pero qué dibujos, qué historia, qué música.

Eso es, una historia de amor como solo se puede dar en el Caribe, el escenario es la Habana Vieja, y sus protagonistas, una sensual cantante de boleros y que envuelve su corazón en los arpegios de un pianista. Un romance tempestuoso, delicioso, que palpita sumergido en las notas del latin jazz, del guaguancó, del bolero.

Las imágenes se entrecruzan con los deleitantes sonidos de Miguelito Valdés, Chano Pozo, Dizzy Gillespie, Tito Puente, Ben Webster, Nat King Cole, Mongo Santamaría, navegan entre volutas de cigarro, noches de alucinantes copas, bares clandestinos que restallan…. La sabrosura de la cubanidad que se trasmite en los timbales, en los cobres, en los cueros, en los deliciosos labios de Rita.

Tal vez desde Lolita Plenty, la despampanante vecina de Pancho, no había visto una estampa de mujer tan dulce y de semejante sensualidad tropical; el envolvente hilo de la historia nos mantiene en suspenso, con el alma excitada, es una película para melómanos, para quienes aún mantenemos la posibilidad de la ensoñación, evoca aromas y ecos de besos que juegan con el destino, es la poética del amor que no destiñe, que se acrisola en la distancia y en el tiempo. El mar, La Habana, Las Vegas, Nueva York, telones para contar esta historia de piel morena.

Bebo Valdés a sus casi 90 años ilumina esta producción con una íntima y virtuosísima  banda sonora. Cómo dejar de verla, cómo no hacer una invitación a disfrutarla, a dejar entrar por la ventana del alma un sol enamorado, travieso y juguetón.

Y ahora “Bésame, bésame mucho, como si fuera esa noche la última vez”

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martes, 15 de mayo de 2012

SABIO MENSAJE, SENCILLO, SIN ARTIFICIOS NI AMENAZAS

Dijo José Mujica  (Presidente de Uruguay):

Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.
Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer.
Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.
¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!
Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.
No porque sea elegante, sino porque es placentero.
Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines.
¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!
Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers.
En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos.
No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.
Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.
Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques.
Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.
En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada.
La educación es el camino
LA EDUCACIÓN ES EL CAMINO

Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación.
Y miren que es un puente largo y difícil de cruzar.
Pero hay que hacerlo.
Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.
Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.
Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.
Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.
Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.
Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.
Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.
Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez. O como los que vieron el fuego por primera vez.
Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.
Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo.
Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.
Es abrumador..
Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.
Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.
Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes.
Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.
Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.
Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.
Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.
Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden con el mundo......(Genial)
No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines.
Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión universal del conocimiento.
Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica...
Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación. No hay tarea más grande delante de nosotros!!!!!
Rostros para un mejor mañana

jueves, 10 de mayo de 2012

DE BIBLIOTECAS, LIBROS Y ANAQUELES

Uno de los atributos del internet es que nos permite realizar aventuras virtuales, en silencio, en soledad, frente a la pantalla del ordenador. Es el ejercicio libertario de navegar entre noticias, temas que nos cautivan, viajes a las profundidades del mar, a las pirámides mayas o a las cumbres de las modelos webcam… ser fatuos, diletantes, pasar del último chisme de farándula a la elección de Francois Hollande o a la noticia de la retención de un reportero en las selvas colombianas.

En estos días he visitado algunas de las más hermosas librerías del planeta. Es una fortuna saber que hay verdaderos templos dedicados a valorar, difundir y salvaguardar los libros y a estimular el gusto por su lectura. Una arquitectura que le hace culto al saber, vaya uno a ver la Biblioteca Nacional de Bielorrusia, o la Biblioteca de la UNAM en México, encontrar cómo en Coimbra, en Salt Lake City, en Londres, hay  palacios imperiales, antiguos monasterios, esculturas como la Biblioteca España en Medellín, que se han convertido en las casas de los libros.

Y en cuanto a las librerías, pues me he enterado y he incursionado en recintos dominicos transformados en tiendas de libros, las hay que han recuperado edificios neogóticos, las hay vanguardistas y también antiguos teatros adaptados para ello, como El Ateneo en Buenos Aires. En Bogotá, en cambio, se demolió el teatro Aladino, de arquitectura Art Decó, para construir un bodrio en donde funciona una librería!!!! ¿Cuáles fueron los motivos para que los dueños de la librería (que tienen los recursos económicos para hacerlo) no hubieran restaurado y adaptado el teatro?
Y estos ciberviajes me invitan de nuevo a ponerme el abrigo y la bufanda, y salir a recorrer las calles de Bogotá y sus librerías, uno de los placeres que más disfruto. Algunas casas del sector de Chapinero y de la Soledad en Bogotá, han sido convertidas en librerías, -Babel Libros, Casa Tomada-, siempre quiero visitar algunas que tienen personalidad propia: Tornamesa, en el Centro Granahorrar tiene la virtud y la ventaja de que además de libros venden vinos, y música, pero no cualquiera!!! Acetatos de rock, pastas de clásicos del jazz… es un lugar para consentir exquisitas adicciones. Otras librerías que vale la pena visitar son la Madriguera del Conejo y Luvina, en la Macarena.
Hay otras dos librerías, El Dinosaurio (en la 45) y Merlín, en pleno centro,  que nos invitan a escarbar en las reliquias, a degustar el papel, a sorprendernos encontrando de pronto un libro o una edición que habíamos buscado durante años, a encontrar un estudio social, que hubiéramos querido consultar. De los libros de segunda son mis preferidas.
Si hay algo que me produzca una sensación de desolación es encontrarme en una casa de licántropos, donde no exista una biblioteca, así sea minimalista, no sentir la cercanía de los libros es como estar expuesto a la imbecilidad, es andar sin escudo y sin yelmo cuando lo acomete la ignorancia, de ahí que en casa de los amigos lo primero que busco es saber dónde tienen la suya, algunos se esmeran por las ediciones, otros por el orden que le han establecido; tal vez lo que me agrada es saber que ha sido leída, exprimida, que huele a los sueños de su dueño. Un anaquel con libros siempre será una tentación y una sorpresa encontrar ejemplares tan singulares como la historia de los juguetes, un paseo por las calles del antiguo Budapest o sentir una invitación a volar al lado de las mariposas del trópico.
A pesar del paso del tiempo, de las inmensas ventajas del ordenador, de los Ebooks, la figura física del libro es símbolo de literatura, es una deliciosa forma de pasar el tiempo, de obligarnos a pensar, porque como decía Bufalino: “Está por verse si he ganado o perdido; lo cierto es que sin los libros no hubiera podido convertirme de individuo en criatura plural, de pedacito de hombre en hombre entero. De ellos he aprendido sentimientos e ironías, incredulidades y creencias que nunca hubiera concebido solo”.
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lunes, 30 de abril de 2012

LA CALLE DE LA ALAMEDA: IMPRESCINDIBLE REFERENTE DE LOS QUIBDOSEÑOS


Unos la esquivan, otros la aprovechan, todos precisan sus encuentros.

Después de incursionar por  el corazón de Quibdó, se puede tener la certidumbre que  la Calle de la Alameda no figurará entre los atractivos que pueda ofrecer la ciudad. Le hablarán del Malecón, de la catedral….. tal vez  del singular encanto de la arquitectura de algunos lugares insospechados.

Si hiciera honor a su nombre, La Alameda sería un paseo con árboles, pues no hay ni uno… en vez de ellos, han sembrado una jauría de postes, cada uno envuelto en una maraña de cables. Y sin embargo, allí está el alma de Quibdó. La calle 26, que lleva de la Catedral a la Cárcel de Anayancy, es esa tortuosa senda se refleja la opulencia y el abandono de una ciudad construida de manera urgente, aunque, como sostienen quienes poseen la memoria de la ciudad, sí se han realizado intentos de planificación, que ahora parecen estar cubiertos de manigua.. Es en esa calle donde confluyen los grandes almacenes de víveres hechos a pulso por migrantes paisas, y el mercado callejero de los chocoanos con sus tenderetes que ofrecen sancochos, patacones, frutas, carnes ahumadas, quesos, verduras,  pescados…..
Quibdó, Calle de la Alameda

Parasoles de Quibdó

Son los almacenes en poder de los foráneos y las calles como posibilidad para el rebusque informal de los chocoanos; las carnicerías, los almacenes de calzado y los baratillos, las cantinas, los billares y garitos….  las ferreterías, los depósitos mayoristas, las bodegas hacen que esta calle se haya convertido en zona permanente de descargue. El tránsito de los camiones y de los millares de motocicletas han convertido esta vía en una trocha por donde corren las aguas lluvias y las basuras que produce el mercado callejero; como los andenes están invadidos lo más práctico es transitar por el centro de la vía, compartiendo y esquivando carretas cargadas de limones y chucherías, camionetas 4x4 de vidrios polarizados, rapimoteros y coteros. Quibdó no se caracteriza por el aseo ni la limpieza de sus espacios públicos, las basuras son uno de sus mayores problemas, con  todas las consecuencias que traen: ratas, plagas, moscas, malos olores, que se entremezclan con los aromas de las frutas, de las viandas, del queso, la carne ahumada, la longaniza y del chere que se pregonan.

Es la calle del comercio, de los hoteles de pasajeros, de los mineros, de los indígenas, también de negociantes, rebuscadores, aventureros y malandrines. En alguna oportunidad presencié un singular operativo que promovió la alcaldía municipal, que consistió en obligar a los administradores de los hospedajes de la zona a cambiar los colchones, porque eran un atentado contra la salud pública. Sacar los restos de esos colchones, sacando a relucir las cicatrices de sus lonas rayadas y floreadas con sus mapas de manchas producidas por todos los fluidos que los seres humanos somos capaces de evacuar, con huellas de mil combates, residuos de cigarrillos y de soledades, comunas multitudinarias de ácaros y arañas, de secretos que tal vez a nadie importan, de trasgresiones y de complicidades, es también un memorial de sordidez. Imagino las camas desnudas con su entablado al viento y las sábanas oreándose en las terrazas, esperando a que les levantaran el volante de “sellamiento”.

En la Alameda está viva la amalgama de identidades que han conformado a Quibdó, los natales, los que llegan de otras tierras buscando “vida”, las víctimas de la violencia encuentran en el rebusque una forma de sobrevivir en la informalidad, todo confluye en estas pocas cuadras: las cantinas con música de carrilera, el sancocho de la Mocha, las maquinas tragamonedas, los rostros de los ancianos, las cicatrices en la piel de los hombres, las mujeres y los niños deambulando.

Al caer la noche los ventorrillos callejeros se envuelven en plásticos negros y se amarran como pacas de trasteo, quedan los puestos de comida y los bares,  mujeres que recorren las calles en espera de sus clientes y algunos personajes que se ocultan tras las sombras. Es cuando las paredes tienen oídos y  en los zaguanes se disipan atracciones furtivas.

Desde hace algunos años se habla de la reubicación de los vendedores, del rescate del espacio público, de convertir esta calle en un símbolo de la recuperación de la ciudad… tan solo han sido triviales intenciones; la Alameda está más embrollada que el primer día que me asomé a sus esquinas. He tratado de hacerme una imagen virtual de cómo sería el espacio imaginado por algún urbanista que no haya entendido su contexto; Si  yo volviera a verla después de ser intervenida, creo que extrañaría los parasoles de colores, la experiencia de aventurarme a entrar en ella, el placer de ver tanto, tanto semblante, tanta vida reflejada. Aquí en medio de este aparente caos existe un orden diferente, existe un equilibrio y una peculiar convivencia; es la resistencia a la imposición de unos criterios de planeación que no son compatibles con las condiciones sociales y económicas de un pueblo que basa su vivencia en la informalidad y en el rebusque, donde la planeación no es acorde a la realidad. Cómo es que los bomberos duran 20 horas en apagar un incendio ocurrido a una cuadra del Río Atrato….. La Alameda es el espejo de Quibdó, es el Ying y el Yang, es San Pacho y también es marimonda, es la opulencia y la carencia, es el colorido y la informalidad de sus gentes, es el saludo de quienes están “exelente” y a quienes están “aguantaos”,  ¿cómo no fijar los ojos en ella, cómo entrever a través de su calidoscopio la radiografía en tecnicolor de la rutina de un pueblo que sobrevive entre el oro, la selva y la violencia?

miércoles, 18 de abril de 2012

EL MALPENSANTE - Gesualdo Bufalino

Gesualdo Bufalino fue uno  de los principales novelistas del siglo pasado; el autor de la “Perorata del apestado” nació en la isla de Sicilia, Italia. Su obra “El Malpensante”  fue hecha a la manera del diario de un insomne, allí dejó pensamientos, sentencias, refranes, adagios y aforismos acerca de la vida, del amor, de las mujeres, de la muerte, de la literatura… Tan solo por motivar su lectura van algunos de ellos:

Contrastes en Quibdó
·         “Me asusta poseer a quien amo, me asusta amar a quien poseo” Así dijo Adán, separando eros y amor. Pero Eva no estaba satisfecha.
·         A veces amar es solo vanidad de amar. Nadie se resigna a la idea de que les suceda a los demás y a él nó.
·         La mitad de mí no soporta a la otra y busca aliados.
·         Entre todas las deformaciones repugnantes de la guerra, la que más me repugna es la de subvertir una sagrada ley de la naturaleza: la que ordena a los hijos llorar a los padres y no los padres llorar a los hijos (¿Heródoto? ¿Tucídides?)
·         Dejar algo de sí –la huella de un fósil, el eco de una ola en los meandros de un caracol…
·         Hay dos clases de estúpidos: los que creen en todo y los que no creen en nada. Por desgracia yo pertenezco a las dos.
·         Entre imbéciles que quieren cambiarlo todo y bellacos que no quieren cambiar nada, cómo es de difícil escoger!
·         Pareja de amantes. Andaban, bibliotecarios ciegos, acariciándose el lomo, la cubierta. No se leyeron jamás.
·         Con pasos de gato la juventud se va.
·         Loado sea Don  Quijote! Que supo con tanta anticipación reconocer a un furibundo gigante bajo la máscara de un inocente molino.
·         Una putica flaca en Nápoles, después de la guerra: “Se nota que eres un señor, los vulgares escogen las gordas.”
·         Amaba quitarse la corona de laureles delante del espejo y probarse una de espinas.
·         El pacifismo es tuerto pero el belicismo es ciego.
·         Antes amaba los sentimientos excesivos; ahora no los soporto.
·         Un pene enamorado es a menudo balbuciente.
·         No solo Baudelaire amaba los gatos. Leo en Tasso (A las gatas del Hospital de Santa Ana): “Oh gatas, /candiles de mi cuarto / Oh gatas amadas, / iluminadme para escribir estos versos.”
·         Sin notas a pie de página, algunas mujeres no se comprenden.
·         Si queréis saber más de vosotros, escuchad detrás de las puertas.
·         Cada uno sueña los sueños que se merece.
·         Inspirar un gran amor no puede ser sino motivo de asombro para quien se conozca lo suficiente. Así como fuente de muchos remordimientos por haber representado con excesivo celo el papel de un ídolo inexistente.
·         Dios es mejor de lo que parece, la Creación no le hace justicia.
·         El hombre debería, en el curso de un año, amar al  menos a cuatro mujeres distintas: cada una que parezca una estación diferente.
·         La magnificencia, dulzura, crueldad y luz de todo aquello que en los siglos se ha escrito, compuesto o pintado, y de la cual soy señor y domino en libros, imágenes, discos, me colma de repente el corazón.
·         Qué desgarrador es sufrir los sufrimientos de otro.
·         Nunca sabré decidirme, observando a la humanidad, si considerarla, como decía Melville, “una confusión de duplicados” o un caleidoscopio siempre nuevo de prodigios inconfrontables.


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    jueves, 29 de marzo de 2012

    TESTIGO DE UNO MISMO

    "Qué podré abrir con esta llave/ el alma de un atávico indigente/ el portón
    enrejado de una empresa/ el corazón de una mujer insomne/ (...) podré con esta
    llave entrar en los amores del crepúsculo/ Ojalá amemos sin bochorno/ Ojalá
    amemos/ Ojalá/"


    Mario Benedetti

    En aguas del Tutunendo

    lunes, 19 de marzo de 2012

    LO QUE DICE LA LENGUA POPULAR

    Hay palabras que hacen eco en el rostro mimos y que juegan en los trapecios de los saltimbanquis, hay cartografías que son más que poemas y hay clamores que son más que alaridos. Hay palabras que taladran los corazones, que les van moldeando cráteres capaces de vomitar centellas y también de hacer erupciones que bañen el paisaje con flores de colores. Posiblemente nos hagan viajar hasta el satélite Calisto o tal vez soñar con alguna ninfa convertida en oso.

    Hay palabras que nos invitan a enrollarnos en una alfombra voladora, que, a la voz de abracadabra nos curan las heridas y en ese preciso instante nos suspenden el hechizo y nos dejan a merced del viento.

    Hay palabras que enredan el rumbo de los peces, que provocan estampidas y que un coro de atarvanes las convierte en melodía. Hay palabras mal escritas y sin embargo se pueden entender y hay otras de gran significado que no nos dicen nada. Hay canciones a las que les sobran todas las palabras.

    Un óleo de Luis Cohen
    Hay palabras que nos dejan plantados en una esquina esperando que el semáforo se ponga azul celeste; unas pueden inspirar tatuajes y otras que han sido dibujadas con tinta indeleble. Algunas las dice la mujer que amamos y no encuentran la caja de resonancia que esperan encontrar. Hay palabras que naufragan en una copa de coctel y otras que se ahogan al otro lado de la línea.

    Hay palabras acertijos, y otras que evitamos pronunciar. Hay nombres que ya no son palabras y hay pieles que esconden las palabras. Hay palabras dichas a destiempo, que causan malestar y neutralizan besos. Hay palabras que esconden su definición, que huyen del diccionario, que esquivan a la intelectualitud, y se las ingenian para que se lean únicamente en el reflejo del espejo.

    Algunas combinaciones de letras y sonidos nos hacen morder la lengua y otras se nos vuelven trabalenguas, hay muy pocas palabras que se cumplen aunque siempre las palabras sean promesas. Hay palabras que se guardan para momentos especiales como si fueran ahorradas, como si al decirlas inflaran aerostatos. Hay términos feos que cuando se entrecruzan con otros símbolos adquieren una inusitada belleza, hay palabras embusteras y mágicas palabras en desuso. Hay palabras que evocan y existen otras que nombran cosas que nunca existieron. Hay palabras mercancías y también hay verbos que nunca pueden ser pluscuamperfectos. Hay más palabras que habitantes en la tierra, y eso que cada hombre contiene su palabra.

    Love in the Maiden
    Hay palabras piratas, que esconden tesoros arrebatados a ciudades biblioteca. También hay palabras que se alistan a la entrada de la boca, buscando una oportunidad para ser pronunciadas; las palabras nos pertenecen, por eso no se aceptan quienes se declaran los dueños de las palabras, los que quieren patentarlas, o quienes se apropian de ellas persiguiendo absurdamente su lucro personal, los que se autodenominan emisarios de la palabra o los abusones de mensajes mal habidos.

    Pero hay palabras que aún no hemos pronunciado, tantas casi, como las estrellas que vemos, como el absurdo pasado sideral en que vivimos, como esos destellos que observamos y que han sido emitidos hace millones de años luz. Hay palabras que esperamos escuchar de ciertos labios, hay palabras que esperamos encontrar en la red…. Hay palabras que deseamos sean más que palabras.

    En el día de hoy no quiero palabras abreviadas, ni promesas convertidas en palabras, quiero navegar entre páginas de palabras imaginadas, y desde algún minarete divisar artificios que inspiren caminos para descifrar tus acertijos.

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    viernes, 9 de marzo de 2012

    SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR - Luis Cernuda-

    Si el hombre pudiera decir lo que ama,
    si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
    como una nube en la luz;
    si como muros que se derrumban,
    para saludar la verdad erguida en medio,
    pudiera derrumbar su cuerpo,
    dejando sólo la verdad de su amor,
    la verdad de sí mismo,
    que no se llama gloria, fortuna o ambición,
    sino amor o deseo,
    yo sería aquel que imaginaba;
    aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
    proclama ante los hombres la verdad ignorada,
    la verdad de su amor verdadero.

    Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
    cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
    alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
    por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
    y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
    como leños perdidos que el mar anega o levanta
    libremente, con la libertad del amor,
    la única libertad que me exalta,
    la única libertad por que muero.


    Tú justificas mi existencia:
    Si no te conozco, no he vivido;
    Si muero sin conocerte, no muero porque no he vivido.

    Luis Cernuda

    jueves, 8 de marzo de 2012

    UN DIA PARA RENDIR HOMENAJE A LAS MUJERES

    Que el día de hoy sea un motivo para decirle a las mujeres cuánto se les admira!!!! Aún cuando no hayamos sido capaces conocerlas lo suficiente, aún cuando no se hayan generado las suficientes condiciones para mejorar los diálogos. Tal vez uno de los más hermosos propósitos que podamos establecer, sea el de querernos de formas más armónicas, solidarias y placenteras. Dice una canción de Serrat que quien añora los tiempos pasados es porque no ha sido mujer u obrero, y puede aducir muchas razones para justificarlo. Sí, se ha avanzado, no en la dimensión que permitiría estructurar sociedades más equilibradas y menos excluyentes, porque aún nos cuesta mucho (a los hombres) delegar o renunciar a lo que tradicionalmente fue privilegio.

    El 8 de Marzo  se conmemora una jornada donde de un grupo de mujeres operarias de una fábrica de confecciones reclaman sus derechos, el derecho a no ser explotadas, a no ser utilizadas ni manipuladas, el derecho válido a poder decidir. Es un día para reconocer la labor de tantas mujeres que construyen caminos para la vida, que salen a realizar sus sueños, que se resisten a ser tratadas como objetos, que quieren sonreír en cada amanecer, que exigen participación en la elección de criterios para asumir y orientar la existencia de la especie.

    Estas palabras de nuestro Nobel Gabriel García Marquez evidencian el histórico y definitivo rol de las mujeres en nuestra existencia:


    “En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres, y en las cuales se orientan mejor con menos luces. Esto ha terminado por convertirse en un sentimiento que es casi una superstición: Siento que nada malo me puede suceder cuando estoy entre mujeres. Me producen un sentimiento de seguridad sin el cual no hubiera podido hacer ninguna de las cosas buenas que he hecho en la vida. Sobre todo, creo que no hubiera podido escribir. Esto también quiere decir, por supuesto, que me entiendo mejor con ellas que con los hombres”.

    Un enorme reconocimiento a sus invaluables aportes en la construcción de futuro, a sus encantos, a su ternura, a todo el donaire que las adorna!!!!

    miércoles, 22 de febrero de 2012

    DANIEL SANTOS: Cómo se van las noches pensando y pensando…..

    El cielo azul, el vaivén de las olas del mar, el ritmo de las palmeras son apenas parte de la escenografía de toda la sensualidad y la musicalidad del trópico de las Antillas. De ahí, desde sus costas, emanados esas paradisíacas islas, desde ciudades como La Habana, San Juan, Panamá, Kingston o Cartagena se han generado los universos de ritmos y tonadas que nos han cautivado por generaciones.

    La percusión de timbales,  maracas y bongós, en armonía con la guitarra y el tres, haciendo filigranas con los cobres, y jugando con el dominó de las teclas de los pianos, han gestado maravillosos sones, guarachas, mambos, guaguancós, plenas, aguinaldos, boleros y danzones, solo para ilustrar ese firmamento de luminosos paisajes de sonidos. Un abanico de grandes compositores, de destacadísimos músicos y de figuras rutilantes que con su voz han llevado el mensaje de alegría, de nostalgia y la particular alma bohemia del sentir de ese Caribe, han sido capaces de convertirse en símbolos que han dejado su huella indeleble en nuestra ruta.

    Son tantos, que cada uno de nosotros ha elegido quienes están en el podio donde premiamos con reverencia a quienes consideramos los mejores. No es una decisión fácil, a algunos los admiramos y reconocemos su talento, unos cuantos brillan como estrellas fugaces y algunos privilegiados llegaron para quedarse. Si en este momento tuviera que elegir, ante todo pensaría en Don Agustín Lara,  Beny Moré, Ismael Rivera, Daniel Santos y Héctor Lavoe. Sobre todas las cosas ellos fueron profundamente humanos, llegaron a ser considerados ídolos y también padecieron las consecuencias de su grandeza; navegaron por la música antillana entregándonos su talento, su grandeza y el gusto por asumir la vida con una desbordada intensidad.
    No es necesario adentrarnos en los datos biográficos de ellos, -la gran ventaja del internet es que colocamos sus nombres e inmediatamente nos remiten a miles de páginas donde podemos encontrar referencias a su vida y a su obra- yo les hablo de la marca que me han dejado, les hablo desde las miles de canciones que  he escuchado, les hablo desde las muchas noches que me han acompañado y desde los sonidos que retumban o susurran hermosas frases de amor en la intimidad. Les digo que la música antillana ha sido ingrediente fundamental del sabor que he tratado de imponerle a la existencia, para acariciar el paso de la vida, para vivir iluminado por el sol o por las luces de neón.

    El único que merece el trato de EL JEFE es  Daniel Santos, el resto pueden ser gerentes, mandarines, coordinadores, directores, caciques o mayorales. Ese ANACOBERO -que quiere decir algo así como diablillo travieso- llegó al alma de marineros, de trashumantes de tierra firme, de trasgresores, de bohemios y noctámbulos. Era un dios de carne y hueso con corona de hierba y humo;  tuvo luz propia en lupanares y altar en las rockolas, fue un empedernido propiciador de escándalos, libertino, andariego y divertido. De sus temporadas con el Cuarteto Flórez, el Conjunto de Sociedad, la Sonora Matancera, Pedro Laza, el Conjunto Clásico, queda el testimonio de su voz en melodías como El Tibiri Tabara, Cómo se van las Noches, Virgen de media Noche, Linda, La despedida (Vengo a decirle adiós a los muchachos), Palmeras, Margie, Esperanza Inútil, Canción de la Serranía, por eso una noche en compañía de la Música del JEFE es un cálido pretexto para embriagar al corazón, para atrasar el reloj y bailar guarachas, para besar a la luna o a quien deliciosamente se atreva a suplantarla!!!
    Hace 20 años se fue de viaje, tal vez a acompañar a sus amigos de barra, o de pronto a improvisar un coro con algún Orisha y algún viejo Babalao que acompañará su voz con un güiro y una clave. Su imagen que anda dibujada de bar en bar, desde Guayaquil hasta Nueva York es un ícono nocturnal de ese pedestal donde permanecerá mientras exista “Borinquén la tierra del Edén, la perla de los mares”, y la lucidez nos acompañe para brindar por él.
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    jueves, 16 de febrero de 2012

    EL CRUCIGRAMA, UNA FORMA DE CRUZAR EL CIELO EN AVIONCITOS DE PAPEL.

    Existen pequeñas satisfacciones que nos podemos dar en la vida, una de ellas es afrontar el reto de resolver un crucigrama si recurrir a ayudas. Es un desafío del que si salimos airosos, ni siquiera podemos alardear, colocar la última letra es entrar en un estado de plenitud. Completarlo es una victoria que hace suspirar, sobre todo cuando no quedan dudas y no se hace necesario esperar a que aparezca publicada la solución.

    La trama y urdimbre entre las Verticales y las Horizontales, los cuadrados negros, tienen un inmenso poder de atracción, un crucigrama en blanco es irresistible, más si se tienen a la mano estilógrafo y algunos minutos. Prefiero los crucigramas pequeños, los que los CRUCIGRAMEROS de profesión llamarían clásicos; aquellos que no pasan de más de 300 cuadritos, que son usualmente de los periódicos y  algunas revistas; los temáticos y esos que vienen  del tamaño de una o más páginas me parecen bastante aparatosos.
    Cuando evoco a mi padre, lo veo sentado resolviendo el crucigrama del diario El Tiempo; también recuerdo a mi hija cuando a sus tres años me lo llevaba ya resuelto… a su manera, claro está. Con el transcurrir del tiempo he encontrado que esta afición está reservada a los hombres, solo he conocido una mujer que tenga habilidad competitiva para resolverlos, claro que si estoy equivocado, puedo corregir….

    Sin embargo he visto grupos de hombres y mujeres resolviendo esos gigantescos crucigramas de varias páginas que contienen acertijos de deporte, de farándula, de la naturaleza y, por épocas, este tejido de letras se ha convertido en un entretenimiento que propicia el encuentro de la familia, por supuesto, eso tiene su mérito.

    Resolver crucigramas es pasatiempo de desocupados, de diletantes. Si bien es cierto, que con la experticia se van descubriendo mecanismos y “fórmulas” de resolución, lo agradable del ejercicio es la sorpresa que nos puede traer al hacer que repasemos o escarbemos en nuestra memoria para encontrar la respuesta. Funciona la lógica, también la imaginación, la asociación de palabras, y la casualidad!!! Lo cierto en que de cada uno de ellos aprendemos algo nuevo. Muchas veces la duda de un término o de un ignoto lugar geográfico nos acompaña hasta que satisfacemos nuestra curiosidad encontrando la respuesta. Hay que anotar que este oficio también tiene como consecuencia el gusto por los diccionarios, sobre todo aquellos que tienen que ver con la mitología, la geografía y la historia, creo que es también una hermosa forma de navegar entre los libros y el conocimiento inútil.

    También prefiero resolverlos a lápiz, porque es más fácil corregirlos. Doblar el periódico de tal manera que podamos cumplir la tarea en el bus, en una sala de espera, en la cama, en la mesa de una cafetería, en la banca de un parque. 
    En una ciudad de Ucrania, Lvov, creo, en un muro de un edificio han diseñado un crucigrama que mide 30 metros de alto, en el día está vacío, y por la noche se iluminan las respuestas, las preguntas están repartidas por toda la ciudad, en monumentos, parques, sitios de encuentro, si uno vá paseando, de pronto se puede tropezar con una pregunta e intentar resolverla. En la noche, al volver a casa puede comprobar si la respuesta es la correcta, este gran crucigrama es una de las principales atracciones de la ciudad.
    En una época de pasatiempos virtuales, el crucigrama seguirá teniendo adeptos, lo que realmente no tiene sentido es saber que en el ordenador, y con el Google se le tiene la respuesta inmediata a todo, de ahí que el arte de hacer crucigramas tiene que trascender a la simple referencia del dato, para mi gusto, el crucigrama debe ir más allá de lo complejo, de lo difícil, debe ser un una forma de hacer que las neuronas bailen.

    De ahí, que aquellos que se refieren a hechos actuales, y que son construídos utilizando el ingenio y el fino humor adquieren esa dimensión de pequeñas obras de arte, en mi memoria queda el recuerdo de “Frailejón” un excelso crucigramero cachaco que, entre tantas de sus originales preguntas, escribía: Instrumento de cuerda. .. y la respuesta era: Campana!!!!

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    martes, 31 de enero de 2012

    VIENDO CAER LA TARDE EN UN PUERTO DE QUIBDÓ

    El resplandor de un solitario lucero se reflejaba en las aguas del río Atrato e iluminaba de forma muy tenue el paso de las pangas que llegaban al puerto cargadas de plátano y piñas, aguacates y otras delicias tropicales.

    En el puerto se vivía la algarabía propia de un sábado al caer la tarde. En la cantina de la esquina sonaba desplegando su máxima potencia  un “King Kong”, -que es como llaman por estos lados a unos bafles gigantescos, que tienen algo así como 20 parlantes, con Twitters, Boffers y demás accesorios concebidos para que sus notas lleguen hasta la otra orilla del caudaloso río. El “King Kong” es tan grande que la cantina no tiene ni vitrinas ni estanterías ni nada… él se erige como un rey de madera vestido con tela de alfombra gris, las cajas de cerveza y las botellas de aguardiente se despachan desde una pieza que queda en la parte trasera de la casa pintada de color azul ultramarino.
    Desde la otra orilla
    Sonaban vallenatos, reggetones, uno que otro tema de salsa-cama y ya…. Ahora entiendo que una de las razones de familiaridad entre los quibdoseños consiste en que estando de parranda todos escuchan la misma música; por donde uno vaya andando, ya sea por Medrano, en el centro de la ciudad o en el populoso barrio Kennedy, donde ahora yo me encontraba. Siempre esperé que de esa gran caja de resonancia salieran las notas de una guaracha, de un guaguancó, de un son cubano… no fue así. En momentos así extraño las músicas de Daniel Santos, de Beny Moré, la Sonora Ponceña o los Van Van; no sé, siempre las he asociado con los puertos, con el vaivén de sus embarcaciones, con la brisa y las morenas que pasan desplegando la exuberancia de sus atributos.

    Los paisanos indígenas llegaban con sus mujeres al puerto, y con una habilidad sorprendente después de haberse puesto quién sabe cuántos galones de cerveza, montaban en las canoas y partían remando hacia sus comunidades, los vecinos del barrio se reunían en amplias mesas donde todos son bienvenidos y de forma generosa brindan atenciones a quienes llegan, pues no necesariamente tienen que haber sido invitados.

    Sentado en un banco de madera, viendo saltar el agua entre los palafitos y el juego de una multitud de niños entre la orilla y una calle bordeada de casas de madera me deleitaba con un paisaje que no se puede interpretar si no se le vive de cerca. El volumen de la música es tan alto que nos habituamos a hablar a gritos, acompañándonos con gesticulaciones y con risas, de ahí la importancia de los lenguajes del cuerpo. Un moreno mayor, tan solo vestido con unas bermudas, y llevando en la pretina un enorme cuchillo desenfundado, recorría una playa atestada de basuras y de vez en cuando pedía en la cantina una cerveza que apuraba de un sorbo largo, dos muchachos recogían las pacas de pescado bocachico salado que se secaban al sol y entre todas las mujeres que desfilaban por el puerto se destacaba una hermosa morena de amplias caderas se paseaba frente a nosotros, sin siquiera percatarse de que ahí estábamos.
    Bocachico extendido al sol
    Pero nadie nos miraba como extraños, ni los niños, ni los perros, ni las señoras que pasaban con el pescado para la comida, simplemente si uno es amigo de alguien a quien en el barrio reconocen y estiman, tiene como el aval de permanencia. Gracias a Héctor, chocoano de adopción, moreno de sangre y de color, abogado de profesión, fue posible adentrarnos una tarde en un lugar de otra forma, difícilmente hubiéramos podido escudriñar. Desde allí, viendo llegar la noche, al calor de una copa de “Platino” estuve pensando en ti.
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